LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

martes, 23 de enero de 2018

Muere el poeta chileno Nicanor Parra a los 103 años

El Gobierno de Chile decreta dos días de duelo nacional para despedir al premio Cervantes

Nicanor Parra
El poeta chileno Nicanor Parra.
A los 103 años ha muerto este martes el poeta, matemático, físico y académico chileno Nicanor Parra. Lo ha confirmado el ministro de Cultura del Gobierno de Chile, Ernesto Ottone. El deceso del premio Cervantes 2011, una de los mayores leyendas de la literatura hispanoamericana del siglo XX, se ha producido de madrugada. Hermano mayor de una familia de genios, como la cantautora y artista Violeta Parra, el autor de Poemas y antipoemas pasó sus últimos años de vida en su casa de la localidad costera de Las Cruces, a unos 120 kilómetros de la capital chilena. Su muerte, sin embargo, ha ocurrido en su hogar del municipio de La Reina, en Santiago.
El su ataúd se puede leer Voy&Vuelvo, el texto de unos de sus famosos artefactos, según relató su sobrino Nano Parra afuera de la vivienda de la precordillera de la capital. Indicó que los restos del poeta serán trasladados el jueves por la mañana a Las Cruces, donde esa misma jornada se celebrará el funeral. “Su salud estaba un poquito deteriorada, pero falleció a causa de los años. Nada más, eso es todo”, señaló el pariente del escritor. Y adelantó: “Lo vamos a despedir bailando y cantando”.
En una entrevista con EL PAÍS en 2011, Parra declaró: “Nunca fui el autor de nada porque siempre he pescado cosas que andaban en el aire”. Creador de la corriente llamada antipoesía, Parra era el superviviente del grupo más señero de poetas chilenos contemporáneos, junto a Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro y Gonzalo Rojas. Después de publicar en 1937 Cancionero sin nombre, influido por Federico García Lorca, llegó en 1954 el libro que marca en mayor medida su obra y la poesía hispanoamericana del siglo pasado, Poemas y antipoemas.
“Durante medio siglo / la poesía fue / el paraíso del tonto solemne. / Hasta que vine yo / y me instalé con mi montaña rusa. / Suban, si les parece. / Claro que yo no respondo si bajan / echando sangre por boca y narices”, escribió Parra en Versos de salón de 1962.
Su país llora al poeta que revolucionó las letras hispanoamericanas. Sus compatriotas comienzan a llegar hasta su casa de La Reina y de Las Cruces para despedirlo con flores y escritos. El Gobierno ha decretado dos días de duelo nacional, que implica mantener las banderas a media asta y suspender los eventos masivos públicos de celebración. El Museo Violeta Parra, en el corazón del centro de Santiago, ha abierto un libro de condolencias para los ciudadanos, que luego será entregado a la familia.
Las principales autoridades chilenas han comenzado a hacer pública su conmoción. “Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y una voz singular en la cultura occidental. ¡Estoy conmovida por el fallecimiento de Nicanor Parra! Mi más profundo pésame a su familia", ha publicado la presidenta Michelle Bachelet en Twitter.
El presidente electo, Sebastián Piñera, iba a presentar a su gabinete en una ceremonia en la sede del Congreso en Santiago y ha arrancado su discurso aludiendo al fallecimiento del poeta: “Era un hombre que llenó las páginas de nuestra historia, con su talento, imaginación e irreverencia”, ha asegurado Piñera, que pidió un minuto de silencio en honor a Parra. “Lo único que le faltaba para ser inmortal era haber dejado este mundo terrenal”.
Políticos, intelectuales y figuras de la televisión han manifestado su pesar a través de las redes sociales. Hasta la selección chilena de fútbol ha escrito en Twitter: “Creador talentoso en extremo y que siempre dejó el nombre de Chile bien puesto en todos lados. Sin duda, Nicanor Parra fue, es y seguirá siendo un tremendo crack. ¡Buen viaje, don Nica!”.

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viernes, 19 de enero de 2018

Vicente Aleixandre encara el siglo XXI

Una nueva edición de la ‘Poesía completa’ reivindica al Premio Nobel como el innovador que sigue marcando a las generaciones presentes

Vicente Aleixandre.
Vicente Aleixandre. EL PAÍS
En Vicente Aleixandre, el amor era una fiebre. No se trata de un lugar común. Dios nos libre de aplicarle tal agravio a su genio poético. Resultaba real. El amor o la falta del mismo, que viene a ser idéntica bacteria. En su caso, aplicada a la vida y a su obra. Lo comenta Javier Lostalé, poeta y crítico, que disfrutó como tantos de su magisterio en esas largas, serenas y legendarias tardes de su casa en la madrileña calle Velintonia. Así lo recordaba él este miércoles en la Real Academia Española (RAE) junto a Alejandro Sanz, responsable de esta nueva edición de su Poesía completa publicada por Lumen. “Un compendio que esperamos sirva para entender su figura en el siglo XXI”, asegura Jaume Andreu, editor del trabajo.
La sede de la RAE, “este lugar al que sentía una pertenencia espiritual”, comentó el académico José María Merino, es donde ingresó Aleixandre en 1950. Allí ocupó el sillón O hasta su muerte, en 1984. Seis décadas de intensa creación lo coronaron como un auténtico innovador, que mereció el Premio Nobel en 1977. Pero su huella y su influencia continua vigente en este presente siglo.
Casi 40 años después de recibir el premio aparece su Poesía Completa con algunos inéditos y una sincera vocación de lectura y relectura abiertas. El encargado de ordenarla ha sido Alejandro Sanz, un auténtico experto en Aleixandre, presidente de la Asociación de Amigos del poeta.

Maestro perpetuo de los más jóvenes

Ya lo intuyó en vida Miguel Hernández al descubrir La destrucción del amor: “Leyendo tu libro me siento un primitivo, Vicente. Tan aplicada está tu sensibilidad poética y tan trabajado tu sentimiento universal. He dicho a un amigo que tu obra es para la juventud venidera más que la presente”. Y así fue como profetizó un lazo que dura hasta hoy. Si preguntamos a los poetas más jóvenes, Ana Merino confiesa: “Aleixandre me impresionó mucho de adolescente porque miraba el mundo desde lo que yo intuía y quería definir como una poesía planetaria de los sentidos. Era como si el universo, con toda su fuerza, se mezclara con las sensaciones de los cinco sentidos. Creo que me enseñó a valorar esa capacidad interestelar de los poetas que se funden en el amor”. Algo parecido suscriben autoras como Raquel Lanseros o Beatriz Hernanz,estrechamente vinculadas a la obra de Aleixandre. Para la primera representa "la luz, la concordia, el hedonismo, la libertad del cuerpo y la alegría del placer". A Hernanz siempre le ha marcado su biografía personal y poética, "además de abrirme los ojos hacia nuestro arte en el siglo XX". También Luis Muñoz incide en su vigencia: "Aleixandre es un poeta esencial. Su idea de la poesía como último fracaso al implicar la destrucción de su soporte vivo, creo que es una clave fundamental de su escritura. Es un maestro de la transfiguración de las pasiones en el lenguaje, a través de símbolos e imágenes, con una especie de impotencia increíblemente rica en expresividad y capacidad de sugerencia".
En su caso puede decirse que un libro es todo un destino. Todavía se pregunta por qué un día su padre le regaló una antología del creador, nacido en Sevilla en 1898. Lo marcó de por vida. “Su verbo encendido, cósmico, metafísico, reflexivo, ese irracional enardecimiento que provoca su lectura, su sólida cosmovisión”, afirma Sanz, no lo ha abandonado.
Clara Janés puede figurárselo. La académica asistió también a la presentación de este compendio Aleixandre. Como la poeta cree en el azar, cuando cayó el libro en sus manos, lo abrió por la página 974 –el volumen tiene 1.500- y al sumar le salió: 20. “Daba con una pieza que comenzaba en la anterior, me fui al inicio y en su lectura quedé impresionada por el hallazgo”. Escribe Aleixandre en su poema Cinemática: “Meteoro de negrura./ Tu bulto. Cometa. Lienzos/ de pared limitan cauces/ hacia la noche solo abiertos…”. Le pareció una premonición de nuestro tiempo.
Y el pálpito de un hombre, al que, según Sanz, resulta imposible separar del poeta. “Todo intento es inútil. Cae”. Entre otras cosas porque Aleixandre es el gran notario en permanente pálpito del amor. “No del ensoñado, sino del intensamente vivido, gozado y padecido”. El permanente vigía en busca de una rendija por la que se colara esa “aspiración a la luz”, si nos atenemos a su propia expresión de búsqueda.
Un camino que emprende con Ámbito, prosigue y persigue después en Pasión de la tierra, Espadas como labios, La destrucción o el amor, Mundo a solas, Siembra del paraíso… Así hasta los Poemas de la consumación. O también en aquello que no mueren con él, sino que perviven en sus publicaciones póstumas, caso de sus versos de juventud o sus últimos poemas, también aquí presentes.
Todo el volumen se guía por la ruta que marca esa preciosa brújula de la innovación. “En pocos compañeros de su generación se percibe una evolución tan sólida y ejemplar, tan consecuente y fértil”, apunta Sanz. De tal magnitud, que fue reivindicado por los de la generación del 50 hasta los novísimos. Por no hablar de la ayuda que prestó en vida a los inmediatamente más jóvenes, caso de Miguel Hernández, de quien fue auténtico mentor. La marca de su generoso reconocimiento hacia los demás cuando distinguía señal de talento, también lo definió como uno de los más grandes.

 TOMADO DE;
 https://elpais.com/cultura/2018/01/17/actualidad/1516210876_528386.html


sábado, 6 de enero de 2018

El ratón, el sexo y García Lorca

Ian Gibson, un dublinés llegado a España en los sesenta, fue quien se encontró con el fantasma de Federico

El hispanista Ian Gibson, en el barranco de Víznar (Granada), en 2000.
El hispanista Ian Gibson, en el barranco de Víznar (Granada), en 2000.
Si el navegante digital deja que el ratón se explaye a su aire por la Red, guiado por su instinto se detendrá sin ninguna duda en cualquier noticia que tenga que ver con el sexo. Basta con escribir esta palabra para que todos los ratones del mundo comiencen a clicarla como si devoraran el queso más sabroso. El sexo y la dieta para adelgazar no tienen rival en las listas de lo más buscado en la Red, pero este interés también lo comparten dos personajes de la historia contemporánea, Adolf Hitler y Federico García Lorca. De hecho, si el ratón encuentra esos nombres en el camino, se detiene y comienza a hurgar. Por Hitler el ratón siente una diabólica fascinación y de Lorca le atrae la tragedia de su muerte que une la aureola prodigiosa de sus versos con el misterio de su cadáver no encontrado como si se tratara de un crimen actual todavía sin resolver.
El nombre de García Lorca era impronunciable en aquella Granada de 1957 donde estudié un curso en la facultad de Derecho en las mismas aulas, de las que se sirvieron los franquistas para hacinar a los presos en los primeros días de la Guerra Civil. En ellas también había estudiado Federico y desde allí fue transportado a Víznar para ser ejecutado en uno de los barrancos de alrededor. Por supuesto los catedráticos de la facultad sabían de sobra que el fantasma del poeta sobrevolaba aquel claustro lleno de risas estudiantiles, pero no oí que nadie de ellos pronunciara nunca su nombre. Durante mis correrías nocturnas por los bares de la Alcaicería de Granada a veces me encontraba con un señor siempre bebido que solía lloriquear ante una copa de vino repitiendo una y otra vez: "Perdóname, Federico, perdóname”. Después supe que era el mayor de los hermanos Rosales, jefe de la Falange. Pero, ¿quién sería ese Federico? Era impensable que alguien te diera una respuesta franca, abierta y sin miedo. Por mi parte, a los 18 años, sabía vagamente que era el poeta de Romancero Gitano y poco más. Un tiempo después su nombre comenzó a apoderarse de nuestra cultura. Yo mismo en 1969 escribí una pequeña biografía.
Pero ha sido Ian Gibson, un dublinés llegado a España en los sesenta del siglo pasado en busca de pájaros que colmaran su pasión por la ornitología, quien se encontró con el fantasma de Federico y quedó seducido literariamente por su figura hasta el punto de dedicar gran parte de su vida y talento de historiador a dilucidar hasta el último detalle los trágicos avatares de su muerte.
Para este escritor, nacionalizado español, Federico es como un aljibe oscuro e inagotable de agua fresca y amarga. En una mañana soleada de domingo en una terraza de Lavapiés ante una cerveza Gibson dice:
“Hace unos seis meses empecé a sentir la necesidad imperiosa de poner al día mi libro El asesinato de García Lorca, publicado en 1971 por Ruedo Ibérico, en París. Aunque tuvo varias ediciones españolas tras la muerte de Franco, no pude revisarlo a fondo. No podía dejarlo así. Repasar todo el material original, y releer lo aparecido desde entonces, que es copioso, ha sido una tarea ardua, pero creo que ha valido la pena. Ediciones B sacará el libro en abril. Sobre todo he tenido en cuenta la obra fundamental de Eduardo Molina Fajardo, por desgracia póstuma, Los últimos días de García Lorca (1983). Como falangista y periodista muy conocido en Granada, Molina pudo entrevistar, y a veces grabar, a muchísimas personas que jamás habrían hablado conmigo, y consultar archivos fuera de mi alcance. He incorporado numerosos datos procedentes de su trabajo —siempre, por supuesto, con la correspondiente atribución—, también datos relevantes aportados por otros investigadores. Y le doy un repaso a todas las teorías sobre el último paradero de los restos del poeta, así como a las distintas búsquedas al respecto, hasta ahora infructuosas. Sigo pensando que está en Alfacar, muy cerca de donde me señaló en 1966 quien juraba haber enterrado el cadáver”.
Es simplemente atroz que más de 115.000 desaparecidos en la Guerra Civil estén todavía en las cunetas. “Es una indecencia —afirma Gibson— que Rajoy encima se haya jactado públicamente de no haber gastado un euro en la Memoria Histórica. Es una vil calumnia mantener, como hace el PP, que exhumar es reabrir heridas cuando se trata de lo contrario, de cerrarlas”. Como en cualquier crimen el sumario no se cierra del todo mientras no se encuentre el cadáver de la víctima.
Se habla ahora de trasladar de una vez el archivo de la Fundación García Lorca desde la Residencia de Estudiantes a Granada cuando Federico en su ciudad es una herida que no ha dejado de sangrar y muchos pronuncian su nombre todavía en voz baja. No obstante, estén donde estén, sobre sus miles de documentos digitalizados desde cualquier lugar, abriéndose paso entre Hitler y el sexo, el ratón podrá explayarse a su aire.
TOMADO DE:  https://elpais.com/cultura/2018/01/05/actualidad/1515154511_992525.html

viernes, 29 de diciembre de 2017

Música a Miguel Hernández

El álbum 'La voz que no cesa' cierra un año de homenajes por el 75 aniversario de la muerte del poeta

Miguel Hernández, en una imagen sin datar.
Miguel Hernández, en una imagen sin datar.
Como cierre a un año de homenajes por el 75º aniversario de la muerte de Miguel Hernández, se presenta El canto que no cesa, un álbum producido por Paco Ortega, interpretado por grandes artistas del panorama musical nacional y con la colaboración de la Diputación de Jaén, que es propietaria del legado del poeta. El disco nace como un homenaje en el que se ha puesto música a poemas de Hernández, se han versionado canciones que ya existían o se han creado nuevas para recordarle. “He escogido a las voces que más me emocionan y que representan estilos diferentes”, declara Ortega.
Concha Buika, Miguel Ríos, Aziza Brahim, Sole Giménez y el propio Paco Ortega han preferido escoger poemas de Hernández para componer ellos mismos la música y cantarlos. “Hay que seguir hablando de él, le tenemos que seguir teniendo en cuenta”, destaca Sole Giménez, la exvocal del grupo Presunto Implicados. Giménez ha escogido Tus cartas son un vino para hacer su particular homenaje. “Tenía una musicalidad escondida, parecía que estaba esperándome”, confiesa la artista.
José Mercè y jovencísima Ana Corbel han realizado dos versiones nuevas de temas que ya se habían publicado en el pasado. En el caso del cantaor es La canción del esposo soldado, ya interpretada por Serrat. Mientras, Corbel reinterpreta Andaluces de Jaén de Paco Ibáñez. Serrat y Silvio Rodríguez entonan Elegía I y Elegía II, respectivamente, dos temas originales por licencia. Por último, Víctor Manuel y Mayte Martín cantan dos canciones nuevas y dedicadas al poeta.
“Cuando me llamo Paco [Ortega] me di cuenta de que ya tenía la canción perfecta”, declara Víctor Manuel. En 1976 el artista había creado un tema para un homenaje a Miguel Hernández que se celebraba en Orihuela, pero la censura prohibió el acto y el tema nunca se llegó a publicar. Parece que Para un homenaje a Miguel Hernández, que así se llama, estaba esperando a este momento para salir a la luz.
El disco que ya está a la venta en tiendas (por alrededor de 15 euros) y en internet (por unos 7 euros). Los beneficios que se obtengan irán a parar la ONG Quesada Solidaria que gestiona ayuda para los refugiados.

TOMADO DE: https://elpais.com/cultura/2017/12/22/actualidad/1513940310_243119.html

domingo, 12 de noviembre de 2017

'La casa verde': todo lo prohibido, todo lo prohibido

Mario Vargas Llosa y a su izq. Julio Cortázar. (POETASDELFINDELMUNDO)
La ciudad y los perros encendió en 1963 las luces. Puso los reflectores sobre el joven periodista peruano Mario Vargas Llosa, que había publicado en Lima un racimo de buenos cuentos y se aparecía ahora con una novela escrita con una música particular, hecha con las guitarras de siempre pero con sus cuerdas afinadas de otra manera.
La casa verde (1965) demostró que aquel resplandor era definitivo y reafirmó que la prosa de la lengua española sería más laberíntica y universal gracias a la explosión de una bomba preparada en Hispanoamérica que todavía no había estallado. Ni se llamaba Boom.
La segunda novela de Vargas Llosa, mostró que los cambios formales y las aventuras y rejuegos con el tiempo y las palabras de su primer libro se intensificaron, se hicieron tan hondos y difíciles que llegaron hasta niveles escandalosos para algunos críticos, que acusaron de inmediato al intelectual de hacer tan misteriosas y raras las vías de su relato que los pobres lectores no lo podrían comprender.
Con todas sus exigencias y rigores, se hizo popular. La historia avanza por diferentes espacios y tiempos que se alteran y pueden ser parte de la realidad o de la imaginación del autor y con solo prestar atención (y dejarse llevar por las indicaciones de Vargas Llosa) cualquiera que se adentra en sus páginas puede armar la estructura de la novela, enterarse de todo, disfrutarla, recibir sus mensajes y conocer en persona a Don Anselmo y la atmosfera densa de la casa que abrió en los arenales de Piura.
El español Juan Goytisolo se lanzó de lleno en la polémica sobre los encontronazos de la lectura de la novela con este párrafo lúcido y esclarecedor: "Navegar por el río de palabras de La casa verde es una incitante aventura. El relector va de sorpresa en sorpresa, arrimándose a sus orillas para tomar aliento y recapitular acerca de lo leído antes de emprender una nueva etapa de su periplo. La ambición creadora de su autor, difícilmente aprehensible en una somera lectura, se nos desvela entonces con nitidez. La reconstrucción de rompecabezas es tarea ardua pero su recompensa aguarda a quienes no se arredran ante la dificultad y apuestan por el triunfo final de la literatura".
Vargas Llosa ha contado que los recuerdos de una choza de tablas pintada de verde que vio en 1946 y la deslumbrante Amazonia que conoció en un viaje 12 años después por el Alto Marañón le dieron los personajes y las historias de la novela. Y que la mayor deuda que contrajo con esa obra fue, precisamente, por los aportes formales, con William Faulkner, "en cuyos libros descubrí las hechicerías de la forma en la ficción, la sinfonía de puntos de vista, ambigüedades, matices, tonalidades y perspectivas de que una astuta construcción y un estilo cuidado podían dotar a una historia".
El primero en hacer un examen sincero y a degüello a La casa verde fue un amigo de Vargas Llosa que vivía en Europa, un argentino implacable y sagaz que se llamaba Julio Cortázar. El peruano le envío por correo el manuscrito y su compañero se lo devolvió con una carta que, fuera de dos o tres asuntos personales y saludos para conocidos, era una crítica literaria acompañada por violines. "Vos sos América", le dice a Vargas Llosa el autor de Rayuela, "la tuya es la verdadera luz americana".
"La novela me interesa profesionalmente", escribe, "hay algo que tengo que decirte de entrada y sin el menor regateo: en el plano técnico, La casa verde es maravillosa". Cortázar añade: "Yo, que soy melómano incurable, no encuentro otra manera de decirte hasta qué punto la trama de tu libro me parece una especie de potenciación, de proyección hacia ese plano de la arquitectura sonora, sin la cual ninguna obra humana (plástica, literaria o poética) puede superar sus limitaciones".
Esa novela, con la memoria de sus viajes al Perú profundo y con la presencia asimilada de las hechicerías de Faulkner, recibió en 1967 el primer Premio Rómulo Gallegos, convocado por las autoridades culturales de Venezuela. La casa verde, que se había publicado en Barcelona, y el nombre de su autor, pasaron de repente a los principales espacios de la prensa de América Latina y España y de cualquier lugar del mundo donde se moviera el interés por la literatura.
El galardón con el nombre del maestro venezolano, recibido hace 50 años por La casa verde, consolidó y universalizó al autor peruano y comenzó la promoción de lo que sería después el Boom latinoamericano porque los dos siguientes premios Rómulo Gallegos recayeron sobre Gabriel García Márquez por Cien años de soledad y Carlos Fuentes por Terra nostra.
Vale la pena volver sobre este libro escrito hace más medio siglo para comprobar, después del arduo ejercicio de la lectura, que Mario Vargas Llosa lo firmó anoche, lejos de Perú, en una pequeña habitación de París.

Este texto apareció originalmente en El Mundo. Se reproduce con autorización del autor.

TOMADO DE:     
 http://www.diariodecuba.com/de-leer/1510137295_35172.html
 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

El presidente, los intelectuales y ‘la muñeca tetona’

El periodista mexicano Diego Osorno presenta un nuevo documental sobre las relaciones entre cultura y poder en su país a partir de una foto kitsch de 1987



Desde la izquierda, de pie: el periodista Benjamín Wong, el economista Iván Restrepo, la escritora Elena Poniatowska, la promotora cultural Margo Su, el periodista Héctor Aguilar Camín; sentados: el escritor Carlos Monsiváis, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, el expresidente Carlos Salinas y los escritores Gabriel García Márquez y León García Soler, en 1987.
Desde la izquierda, de pie: el periodista Benjamín Wong, el economista Iván Restrepo, la escritora Elena Poniatowska, la promotora cultural Margo Su, el periodista Héctor Aguilar Camín; sentados: el escritor Carlos Monsiváis, el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, el expresidente Carlos Salinas y los escritores Gabriel García Márquez y León García Soler, en 1987. Cuartoscuro
A Gabriel García Márquez le llamó una noche para pedirle que hablara con su amigo Fidel Castro de un asunto que le preocupaba a Bill Clinton. De Héctor Aguilar Camín aún recuerda de memoria su número de teléfono, y Elena Poniatowska cuenta que le llamaba a menudo, directamente, pero ella al escuchar su nombre al otro lado de la línea decía, “sí, y yo soy la Virgen de Guadalupe”. Y colgaba.
Carlos Salinas de Gortari, presidente de México de 1988 a 1994, y un grupo de intelectuales son los protagonistas del nuevo corto documental del periodista Diego Enrique Osorno y Alexandro Aldrete. En apenas 30 minutos, y con un torbellino de anécdotas, testimonios y datos, La muñeca tetona, indaga en las relaciones entre el poder político y el mundo de la cultura en su país.
Todo empieza con una foto en el salón de una casa de la capital en 1987. Nueve periodistas, promotores culturales y escritores: Elena Poniatowska, Margo Su, Iván Restrepo, Carlos Monsiváis, Benjamín Wong, Héctor Aguilar Camín, Miguel Ángel Granados Chapa, Gabriel García Márquez y León García Soler. Todos alrededor de un sillón, arropando a Carlos Salinas, por entonces secretario de Presupuestos, y que un mes más tarde se destaparía como candidato. En una esquina del sofá, una extravagante figura de lana con unos pechos desproporcionados con el resto del cuerpo.La muñeca estaba allí, pero en el documental funciona como un Mcguffin, un truco para disparar la trama, y a la vez, como un elemento de extrañeza, un símbolo de esa misma relación extraña entre cultura y poder político. Como también es un símbolo Carlos Salinas, “el presidente más habilidoso y controvertido del México moderno”, según Osorno, que presentó la cinta esta semana en unos cines de la capital. 
El camino presidencial de Salinas arrancó con la sombra de un pucherazo y terminó marcado por el asesinato de su delfín político. En medio, dio entrada a toda una nueva generación de tecnócratas formados, como él mismo, en universidades estadounidenses. Fue el padrino de la gran privatización del Estado priísta –bancos, minas, puertos, telefonía– y del tratado de libre comercio con EE UU y Canadá. El hombre “de la Perestroika mexicana”, como le llamó Gorbachov en un visita a Moscú, acabaría arrollado por una fuerte crisis política y económica, con su hermano encarcelado por corrupción y saliendo del país por la puerta de atrás para no volver durante años.
La foto es el recuerdo de las reuniones que cada 15 días aquel grupo de intelectuales mantenían con un secretario de Estado, y una vez al año con el presidente. “Eran reuniones no palaciegas, sino críticas, pero a la vez muy cordiales y con respeto hacia el invitado”, explica Restrepo ante la cámara. Osorno reclutó para la pieza a “todos los que aún están vivos –incluido Salinas–, salvo García Soler y Aguilar Camín, quien comentó que no se acordaba. En el caso de los que ya habían fallecido, decidí buscar a figuras del mundo intelectual de hoy que pudieran ser consideradas como expertos o incluso herederos, en cierta forma, de los protagonistas fallecidos de la foto”.
Para Jaime Abello, presidente de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, fundada por García Márquez, la propuesta del documental “es interesante, porque visto en perspectiva, ningún otro país cuenta con una institucionalidad cultural como México, un programa tan grande de becas, premios, apoyos a creadores”. El escritor Fabrizio Mejía, “representante” de Carlos Monsiváis, quizá el invitado a aquellas reuniones con una voz más crítica, sitúa esas relaciones en la lógica del clientelismo: “Era un sistema muy eficaz basado en construir clientelas, igual sirve un saco de cemento, que las ayudas en el medio cultural”.
El documental también lanza preguntas sobre el momento actual. Según el director de la cinta, “en esa época, el PRI buscaba legitimar su régimen autoritario acerándose a los intelectuales. Ahora Peña Nieto es un presidente que no sabe ni citar tres libros que haya leído. El gobernador de Nuevo León, se hace llamar El Bronco: desde el apodo está apuntando a una postura anti intelectual. Creo que ahora estamos en un momento político anti intelectual, pragmático y bárbaro.
En una primera versión aparecía Diego Osorno como director del documental. La pieza ha sido co-dirigida por Alexandro Aldrete
 
TOMADO DE:  https://elpais.com/cultura/2017/11/03/actualidad/1509672870_513780.html


domingo, 5 de noviembre de 2017

Favio: la estética de la ternura
por Jesús Dueñas Becerra
jesus@infomed.sld.cu
 
Favio: la estética de la ternura, del realizador venezolano Luis Alejandro Rodríguez Ruiz, es el título del documental que, filmado para honrar la memoria del cineasta Leonardo Favio, fuera estrenado en la trigésimo séptima edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Dicho audiovisual en colores y con retrospectivas en blanco y negro, de 95 minutos de duración, y estructurado en imágenes de archivo y actuales, así como en los resultados de entrevistas a directores, actores y personal técnico, así como al ilustre intelectual suramericano. Profesionales del séptimo arte que, a lo largo de su fecunda existencia terrenal, establecieron con él sólidos lazos profesionales y afectivo-espirituales.
En las secuencias fílmicas correspondientes, se muestra lo mejor de su talento, porque Favio, tan versátil como indispensable en la cinematografía de nuestra América, tenía “duende”, al decir del poeta, escritor y dramaturgo granadino, Federico García Lorca, y que, en buen cubano, no es otra cosa que estar tocado por el “ángel de la jiribilla”, según el poeta, escritor, crítico y periodista, José Lezama Lima.
Como ningún otro autor escudriñó en el alma popular a través de personajes inocentes, marginados o incomprendidos frente a un medio social, en ocasiones brutal y en extremo despiadado hacia esas personas, a quienes se les privara del tesoro más importante que —después de la vida y la salud— posee el homo sapiens: la dignidad y el decoro.
De acuerdo con los testimoniantes, en la producción intelectual y espiritual de Leonardo encontramos una aguda crítica social, pero enfocada con evidente ternura, y desde una óptica ético-humanista e ideo-estético-artística por excelencia.
En las obras que Fabio le aportara a la pantalla grande latinoamericana y universal siempre hay víctimas y victimarios y un marcado interés por llevar al celuloide los problemas sociales que afectan no solo a los pueblos de nuestro hemisferio, sino también a los de todas partes del orbe.
En la filmografía de Leonardo Favio hay —al parecer— un componente autobiográfico, porque procedía de una familia de escasos recursos socio-económicos, de extracción muy humilde, y por ende, tuvo una niñez y una adolescencia traumáticas por la influencia directa de uno de los flagelos sociales que le han hecho tanto daño a la humanidad, en la misma medida que las secuelas de los conflictos bélicos y el azote del VIH-SIDA: el morbo del tener, el cual ha desplazado al ser.
De ahí, que los audiovisuales salidos de su genio e ingenio sustenten tesis filosófico-antropogénicas, y en consecuencia, analicen —con afilado bisturí— las causas de los problemas que, desde épocas inmemoriales, afronta la existencia del hombre, como consecuencia de los efectos desintegradores de esa enfermedad social que socava las bases del amor, el perdón y la paz; pilares fundamentales en que, para Favio, descansa la gran familia humana.
Homenaje que estoy seguro dejará una honda huella en la mente y en el alma de quienes tuvimos la suerte de ver y disfrutar el documental Favio: la estética de la ternura, como homenaje póstumo a ese gigante de la cinematografía latinoamericana.

FAVIO La Estética de la Ternura (2015) ★ TRAILER Oficial

Teaser: Favio, la estética de la ternura

 

Nos fuimos a ver "Favio, la estética de la ternura"

 

A los 74 años falleció Leonardo Favio

Jesús Dueñas Becerra - psicólogo, crítico y periodista
jesus@infomed.sld.cu
 
Publicado, originalmente, en la web de la UNEAC http://www.uneac.org.cu/ - La Habana, 4 de diciembre de 2015
 
 
En Letras-Uruguay ingresado el presente trabajo el día 5 de diciembre de 2015

Autorizado  por el autor, al cual agradecemos.
 
Editado por el editor de Letras Uruguay
 
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