LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

sábado, 24 de julio de 2010

HEIDEGGER Y EL NEONAZISMO SEGÚN VÍCTOR FARÍAS


Filosofía La influencia política del pensador alemán:
Heidegger y el neonazismo según Víctor Farías

El autor del polémico libro "Heidegger y el nazismo" investiga la proyección del pensamiento del filósofo en neofascistas, neonazis y fundamentalistas islámicos.  

Patricio Tapia  De vez en cuando las visiones de mundo de algunos jóvenes y no tan jóvenes compatriotas se muestran tan incompatibles -unos gustan de los dibujos japoneses, otros del reggaeton y otros de Adolf Hitler- que pueden llegar a enfrentamientos en los que no dudan en apuñalarse o golpear sus cabezas (de cabellos multicolores o rigurosamente afeitadas) con botellas o bates de béisbol. Si el cráneo del agredido o agresor además de rapado cuenta con una esvástica o un águila tatuadas, hay una alta probabilidad de que sea un neonazi autóctono. Seguramente su ideología está conformada más por la imaginería del cine que por lecturas o investigación. Quizá tenga por afición golpear mendigos o travestis y profese un racismo primitivo, especialmente antisemita. Los más "audaces" podrán demostrar su valor profanando tumbas judías o amenazando a una senadora, como lo han hecho.
Es evidente que a estos representantes del neonazismo, en su variante digamos "pandillera" o "lumpen", no tiene sentido preguntarles por los fundamentos doctrinarios de su movimiento. Hay otra variante, que organiza congresos, edita revistas, lee a Miguel Serrano y cree que Hitler vive en la Antártica, llamémosle "surrealista" o "demente", a la que sí tendría sentido hacerlo. En todo caso, probablemente no figure entre ellos la obra de Martin Heidegger. Sin embargo, Víctor Farías, sí ve su presencia en grupos, instituciones e incluso gobiernos, en diversas partes del mundo.
Cuando en 1987 Farías publicó "Heidegger y el nazismo", el libro remeció como un terremoto las apacibles y aparentemente firmes construcciones donde vivían los heideggerianos. Al terremoto siguió la "réplica" con el libro de Hugo Ott. Los discípulos de Heidegger que habían justificado su militancia nazi -fue sólo brevemente y para defender la universidad- enfrentaban las evidencias de Farías que demostraban un profundo y duradero compromiso con el régimen. Se habló de "error político", de "razones metafísicas" de su opción; como fuere, Farías dejó establecidos como hechos su nazismo y la huella de éste en su obra.
Más de veinte años después Farías vuelve sobre un tema distinto: la "herencia" de Heidegger, como una "primera aproximación" a la utilización de su filosofía por parte de ciertos movimientos e instituciones actuales. La idea surgió al ver en la televisión alemana un desfile neonazi, en el que se portaba una pancarta con una frase de Heidegger, la frase final de su famoso discurso rectoral de 1933: "Todo lo grande emerge en la tormenta", o "en el asalto", como traduce Farías, por si Heidegger se refería a las "secciones de asalto", SA, del nazismo.
Farías investiga y documenta exhaustivamente (con la internet e incluso Wikipedia como fuentes) la influencia de Heidegger en movimientos neofascistas europeos. En Alemania aborda la figura del historiador conservador Ernst Nolte y analiza la herencia heideggeriana en el Partido Nacionaldemócrata (NPD). Así, le envía una carta a su jefe ideológico, Holger Apfel, preguntando sobre las vinculaciones doctrinarias de su partido y Heidegger: aprovecha de burlarse un poco de él, por los errores que comete, pues a pesar de ser un libro de denuncia tiene muchas veces el tono zumbón del polemista avezado que es Farías. A veces, sí, roza el insulto: a Nolte lo califica de "mediocre historiador" con "muy bajo dominio de su oficio" y al filósofo François Fédier, de "mini epígono" heideggeriano.
El libro se ocupa del neofascismo francés e italiano, con figuras como Alain de Benoist, Guillaume Faye o Giorgio Locchi. Toca asuntos como los lazos entre ciertos movimientos ecologistas y las ideas fascistas: es el caso de Rudolf Bahro, antiguo izquierdista de un marxismo disidente y que ahora pide un "Adolf verde". Y también la vinculación creciente entre "extremos" políticos: mutando violentistas totalitarios de la izquierda a la ultraderecha, como los "nacional-bolcheviques" alemanes.
Lo más llamativo quizá esté en las noticias sobre la influencia heideggeriana en el fundamentalismo islámico, cuyo origen Farías remonta al estudioso islamista francés Henri Corbin, primer traductor de Heidegger al francés. Farías destaca cómo estos fundamentalistas ven con agrado la crítica de Heidegger a la modernidad tecnológica, así como su tesis geopolítica de la tenaza que serían Estados Unidos y Unión Soviética. Refiere la existencia de grupos de poder conformados por filósofos, "los heideggerianos", como arquitectos ideológicos de la república Islámica y al que habría pertenecido Mahmud Ahmadineyad, actual Presidente de Irán.
Chávez y Vattimo
En el caso del régimen de Hugo Chávez, se apunta su antisemitismo (aunque los ataques al Estado israelí no sean necesariamente manifestación de él) así como la inspiración neonazi de su asesor, el argentino Norberto Ceresole, ideólogo de su proyecto, a cuya muerte sucedió el alemán nacional-bolchevique Heinz Dietrich. Pero Chávez no es un "heideggeriano", ni la visita de Gianni Vattimo a Venezuela, sus opiniones favorables (de 2005) ni su simpatía tras su elección en 2006 justifican hablar de la "convicción totalitaria" de Vattimo o insinuar antisemitismo. Hay algún otro salto en las hilaciones que conforman los argumentos de Farías, como dar a entender que la influencia de Heidegger en Foucault, Lacan y Baudrillard haya sido similar a la que tuvo en De Benoist o Faye. Con todo, el libro es una estimulante aproximación a las complejas (y a veces peligrosas) relaciones entre filosofía y poder.
http://diario.elmercurio.com/2010/07/11/artes_y_letras/artes_y_letras/noticias/C9D9CCD2-9A62-4A0B-B4A9-0B9341FDC513.htm?id={C9D9CCD2-9A62-4A0B-B4A9-0B9341FDC513}

No hay comentarios:

Publicar un comentario