LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

sábado, 25 de septiembre de 2010

ALGO DE LITERATURA Y ARTE...

ALGO DE LITERATURA Y ARTE...








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A casi 40 años de su muerte, los poetas jóvenes cuestionan a Alejandra Pizarnik

En el 18° Festival de Poesía de Rosario la consideran una “poeta de iniciación”.
Por Ezequiel Alemián     
 
           ALEJANDRA PIZARNIK. EN UNA FOTO TOMADA POCO ANTES DE SU MUERTE.
ALEJANDRA PIZARNIK. EN UNA FOTO TOMADA POCO ANTES DE SU MUERTE.
Cuatro aperturas tuvo ya el 18° Festival Internacional de Poesía de Rosario , pero seguramente tendrá un solo cierre. El martes abrió Paco Ibáñez con sus canciones sobre textos de Jorge Manrique y el Arcipreste de Hita; el miércoles primero fue Rafael Ielpi, director de una de las sedes, y después Miguel Lifschitz, intendente de la ciudad. El jueves fue el turno de Martín Prieto, director de otra de las sedes. Prieto dejó inaugurada además una maravillosa muestra de collages de Eduardo Stupía, especialmente preparada para este encuentro, que el domingo a la noche se despedirá de Rosario con la puesta en escena de Mujeres terribles , obra de Marisé Monteiro y Viviana Uriarte que indaga en la extraña amistad que mantuvieron Silvina Ocampo y Alejandra Pizarnik.
Hoy sábado se cumplen 38 años de la muerte, por suicidio, de Pizarnik. En Rosario, sin embargo, no se habla demasiado de ella. Incluso para los poetas más jóvenes, los que están editando sus primeros libros, Pizarnik carga con el peso de ser considerada una “poeta de iniciación”.
Luciana Caamaño es una poeta marplatense que lleva tatuada en su antebrazo derecho una frase de Pizarnik (“como cuando se abre una flor y refleja el corazón que no tiene”). Dice Caamaño que empezó a leer poesía leyendo a Pizarnik, y que en su momento leyó varias veces su obra completa. “Me gustaban su cinismo, su non sense . Pero después me cansé del tono que tiene, me agotó esa cosa de estar todo el tiempo preguntándose por lo que hay detrás de la palabra, hasta dónde se puede decir”.
Para Caamaño, los jóvenes leen a Pizarnik como si fuese una especie de versión cool de Alfonsina Storni (depresiva, suicida), y dice que su figura no deja de representar una suerte de Otro absoluto, por poeta y por mujer.
Pizarnik, que había nacido en 1936, publicó cuatro libros en vida: Arbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) y El infierno musical (1971). Es una poesía de soledad y de tristeza, construida con un lenguaje de imágenes muy emotivas y casi metafísicas, lejanamente vinculadas con el surrealismo y con la escritura que practicaba Alejandro Porchia. Después de su muerte empezó a circular su prosa, mucho más lúdica y audaz, desafiante, en el juego de sonidos y transformaciones de las palabras y las frases. En el interés que hoy despiertan la edición de textos sobre su vida y su correspondencia, se evidencia un interés que excede a su producción escrita.
“La lectura de su obra está muy marcada por el imaginario que rodea a la persona. Eso a veces dificulta el acercamiento a sus poemas”, señala Julián Bejarano, poeta porteño que vive en Paraná.
Escritores y críticos se han ocupado de la obra de Pizarnik: Tamara Kamenszain, Cristina Piña, Ivonne Bordelois, María Negroni. El novelista César Aira le dedicó un libro.
La poesía de Pizarnik, dice Aira, no abre un camino estético, sino que lo cierra. De ahí, podría pensarse, la dificultad para encontrarle continuadores. Pizarnik admite imitadores, pero no continuadores. En su estilo, es imposible hacer algo que no se le parezca.
“Cuando empecé a escribir”, recuerda la poeta santafesina Cecilia Moscovich, ”sentí que sus poemas ponían palabras a lo que a mí me pasaba. Era como mirarme al espejo. Ahora su figura me da un poco de lástima, por esa pulsión que parecía tener de mejorar su arte a costa de su estabilidad anímica . Porque para escribir como ella, tenés que vivir en ese riesgo”.
En la reedición de su primer libro ( Escrito en un nictógrafo ), Arturo Carrera incluyó un CD con la grabación de una conmovedora lectura del texto, que hizo Pizarnik. Bueno: una lectura de Carrera iba a ser la quinta apertura del festival. Pero Carrera no vino. Al parecer, arreglando unas flores se lastimó un ojo, y le pusieron un parche temporal, que no le permite focalizar bien la mirada sobre los versos de sus poemas.
TOMADO DE: http://www.clarin.com/sociedad/muerte-jovenes-cuestionan-Alejandra-Pizarnik_0_341966005.html

Un poema inédito de Heberto Padilla. A diez años de su partida
Por Belkis Cuza Malé


FOTO: http://www.cubademocraciayvida.org/media/1-f2/HEBERTO%20PADILLA.jpg

Durante años he cargado de un sitio a otro con los archivos de Linden Lane Magazine, y los míos propios, que incluyen la papelería de Heberto Padilla y las fotos familiares de esas casi tres décadas que estuvimos casados.

Ahora que se cumplen diez años de su partida (hacia ese punto infinito que es el cielo espiritual), me han asaltado la tristeza y la nostalgia por tantos años de amor, vividos y compartidos. Por eso, desempolvando mis papeles y buscando algo nuevo que pudiera ofrecer a sus lectores, a ésos que no olvidan sus poemas, no sólo los más polémicos de Fuera del juego, sino también los de El justo tiempo humano y El hombre junto al mar, encontré uno inédito, escrito de su puño y letra.

Los grandes poetas lo son porque sus poemas pueden ser memorizados, tarareados, convertidos en canciones, como hacían los juglares en el medioevo. Y les echamos mano cuando queremos susurrar nuestras emociones o llorar con nuestros fracasos. Y eso está pasando con la poesía de Heberto, aunque no fuese un hombre de escribir muchos libros. Prefería vivir, viajar, compartir un trago con los amigos, hablar de política, leer a su modo los libros que le interesaban y fumar sus habanos. A pesar de su gran talento, fue un melancólico y depresivo (y ni él mismo lo sabía). Yo, que estaba acostumbrada a oirlo, presentía que debajo de su sarcasmo y jocosidad (siempre mezclaba una cosa con la otra), sufría. No dejó nunca de sentirse fuera del juego en todos los sitios. Detrás de ese ser bullicioso y alegre, al extremo de que podía parecer superficial y desafiante -- tono que pareció molestar a Jorge Edwards, según cuenta en su famoso Persona non grata--, estaba el Heberto tímido.

*Yo siempre he vivido en Cuba*
, dice en uno de sus famosos poemas. Pero en realidad, era un hombre que prefería el universo como hogar, y en especial los países escandinavos. Sí, era contradictorio. Muy, mucho.

No voy a hablar aquí de su autocrítica en la UNEAC, la noche del 27 de abril de 1971, ni de lo que sufrió hasta su salida de Cuba, el 16 de marzo de 1980. Quiero sólo recordarlo como el Heberto que fue parte de mi vida y del que aprendí muchas cosas, aunque nunca *a rimar*. Y verán por qué.

Buscando, como dije antes, entre mis archivos, encontré una vieja agenda que alguien, creo que un amigo alemán, no recuerdo si fue el poeta Hans Magnus Enzensberger, o Gunther Mask, le regaló a principio de los setenta. Allí, a ratos, solía escribir algunos textos que nunca usó. Hay un pequeño ensayo sobre Paradiso, de José Lezama Lima, apuntes para su novela En mi jardín pastan los héroes, y otras notas. Pero hay también un poema, que nunca publicó, que nunca pulió, y que sin duda fue escrito en la época de El hombre junto al mar. El tono es lóbrego, duro con él mismo, y sarcástico al final. Está escrito con tinta roja, al igual que otras cosas que aparecen allí.

Sus poemas han sido siempre para mí esbozos biográficos. Tres cosas hay en éste que también lo confirman. En primer lugar, habla de nuestro pequeño apartamento en La Rampa, donde se produjo nuestra detención. Y aunque lo describe como *una covacha* (era sólo un pequeño apartamento), hace referencia a un sofá cama y un aire acondicionado. Sí, eso era todo, aunque también estaban las paredes llenas de libros y cuadros. Al menos, se reconoce feliz porque tenía mucho amor en su corazón.

En segundo lugar, se refiere a los poemas de su esposa (es decir, yo) y dice que eran como imperdibles que herían. Y agrega que yo no sabía rimar. ¿Por qué eran como imperdibles que hincaban? Porque mis poemas de entonces, los de Juego de damas, una especie de, sin yo pretenderlo, contrapartida femenina de su Fuera del juego, hablaba de muchas cosas que a él de seguro le molestaban. Un libro donde intuía mi juicio crítico sobre su machismo, que yo hacía extensivo a la mayoria de los hombres. Y sí, es cierto, no sabía ni sé rimar, no sé hacer cantarín el verso. Y tengo que sonreirme ante su ocurrencia.
Belkis Cuza Malé y Heberto Padilla

Y en tercer lugar, están esas líneas proféticas del final, donde señala que una vez más nuestra perrita (Titina, una salchicha no pura, que trajimos de nuestra *prisión* en Cumanayagüa) había defecado en algún sitio de la casa. Y usa el término honomatopéyico plaf, plaf, para señalar que de seguro hasta en sus funerales lo haría, como si aplaudiera.

Tres días antes de su fallecimiento (y se lo comenté a él por teléfono el viernes 22 de septiembre de 2000), mi salchicha Pattern, de súbito, perdió el control de sus paticas traseras y comenzó a arrastrarse como un reptil. Este doloroso hecho venía acompañado de diarreas incesantes, al extremo de que su grave enfermedad me impidió asistir a los funerales de Heberto. ¿No lo había profetizado en este *Poema póstumo*, que dejó inédito? El, que parecía avergonzarse de mis dotes de *pitonisa*, se ha convertido en fuente de información espiritual desde ese cielo en que ahora habita, y que yo imagino todo azul, como el de Cuba.

Les copio el *Poema póstumo*, y les incluyo nuevas fotos, para recordarlo como él merece, como un gran poeta y ser humano, no lo duden.

 
Poema póstumo

Heberto Padilla fue un gran artista
mientras vivió en la covacha
sin agua. Allí fue suficiciente
el aire acondicionado y el sofá cama
porque recién tenía mucho amor en el corazón.

Ahora, ¿quién puede leer su poesía?
¿Quién habrá de leerla
cuando ya se haya ido?
Los poemas de su mujer
eran como tragarse imperdibles,
todos hincaban. Además, no sabía
rimar.

La vida fue para él como
una herida abierta.
La juventud se encargó. En
la pared de su cueva aún
se incrustaba su casa
de madera.

Plaf, plaf --sigue cagando
la perrita.
Plaf, plaf, hasta
en sus funerales.
Fue como si aplaudiera.
Heberto Padilla (en La Habana, años setenta)
TOMADO DE: http://www.reneabella.com/2010/09/un-poema-inedito-de-heberto-padilla.html Y
www.belkiscuzamale.blogspot.

Galería de gente social media: Jorge Gómez Jiménez

Esta sección bien pudiera llamarse Galería Jorge Gómez Jiménez, porque mucho antes de que el término social media se volviera omnipresente, Jorge llevaba años siéndolo. Todo comenzó con Letralia, la tierra de letras, revista literaria digital que nació en el temprano año de 1996. La fecha siempre me ha impresionado y ya una vez escribí sobre eso: si uno hace memoria, en 1996 Internet en Venezuela daba sus primeros pasos y uno de esos fue Letralia. Por si fuera poco, Letralia fue concebida no sólo como una revista literaria sino como una auténtica comunidad, una ciudad que se habita, que se vive, que tiene mapa y vasos comunicantes. Cuando un autor publica algún trabajo en un número de Letralia, obtiene su pasaporte y se convierte en ciudadano de la tierra de letras, pasando a formar parte de una red muy vasta, tal como se puede apreciar en la lista de firmas de Letralia.
Jorge, por supuesto, también tiene su blog, JorgeLetralia, y su página de perfil personal. Además, desde su cuenta de twitter se ha vuelto una fuente de información indispensable para aquellos que están interesados en el día a día del mundo de la literatura, así como también en noticias de los más variados temas.
Desde el principio, Jorge entendió que el oficio literario digital no consistía únicamente en escribir y publicar, sino tambíen en construir una auténtica red. Por eso, Jorge Gómez Jiménez tiene que ocupar un lugar destacado en esta galería. 
 

ENTREVISTA MONICA LAVIN

Sor Juana: inteligente y seductora

En su novela, la autora mexicana dice de la escritora del Siglo XVII "en 300 años no hubo nadie a la altura de Sor Juana" , y que la hipótesis de que era amante de la virreina es "misógina".

Por: Fernanda Nicolini
Assumpta Serna como Sor Juana en el filme "Yo, la peor de todas"(1990).
Por qué la vida de una monja de clausura de la época del virreinato, que trascendió por haber escrito algunos de los versos más famosos del Siglo de Oro español ­esa literatura barroca que quedó atrapada en los manuales escolares­ aún inspira obras de teatro, ensayos y novelas? ¿Qué tiene Sor Juana Inés de la Cruz que fue recuperada como referente lírico a comienzos del siglo XX, luego reivindicada por el feminismo y, ahora, se ha convertido en personaje de ficción? La escritora mexicana Mónica Lavin, autora de Yo, la peor (Grijalbo) ­libro que vino a presentar a la Argentina­, cuenta que entró a la vida de Sor Juana a través de la cocina: una amiga le había encargado el prólogo de un texto con recetas atribuidas a la poeta de "Hombres necios..." y al investigar, se dio cuenta de que detrás de la figura que aparece en el billete de 200 pesos mexicanos, no sólo se escondía una de las personalidades más fascinantes de la historia de su país, sino una mujer moderna. E imaginó cómo habría sido su relación con otras mujeres, en una novela coral en la que se cruzan las voces de su hermana, su maestra, la virreina, su sobrina y la de la propia Sor Juana, la única que realmente tuvo voz en su tiempo.

"En 300 años de la colonia en México no hubo nadie, ni mujer ni hombre, que estuviera a su altura ­dice Lavin­. No sólo escribía poemas y obras de teatro, también estudiaba astronomía, debatía las ideas de su tiempo, leía sobre ciencia; era renacentista. Y, por otro lado, era muy moderna en su astucia para moverse en su tiempo.

Ella sabía que tenía que estar bien con los poderosos y sabía cómo manipularlos".
-¿Cómo logró moverse entre poderosos siendo mujer y monja? ­
-Por qué ella brilló es una de las tesis de la novela. Había otras mujeres inteligentes y alfabetizadas, pero lo que la hace única es el talento, la disciplina, el rigor, la ambición y la astucia para tomar las señales de su tiempo, navegar con las personas adecuadas y montarse en la ola.
-¿Y cómo hacía para que los hombres la protegieran? ­
-
Esa es una paradoja: necesitaba protección económica al igual que todas las mujeres de su época y como vivió en la corte, logró que pagaran su dote para entrar en el convento. ¿Pero cómo consiguió que la apoyaran? Yo creo que era una seductora con su inteligencia y con su ingenio, tiene muchos textos y poemas graciosos, irónicos. El virrey ­algunos han dicho que era la amante­ la admiraba.
A los que les hacía mella era a los hombres de la Iglesia, era una monja incómoda.
-Octavio Paz dice, en su ensayo "Las trampas de la fe", que Sor Juana se hizo monja para acceder al conocimiento.
-Sí, desde luego. En la respuesta a Sor Filotea, la famosa carta en la que un obispo se hace pasar por mujer para acusarla, da cuenta que ser monja era una posibilidad de ocupar algún espacio en la colonia. El matrimonio no le hubiera servido y desde niña sabía que ella quería acceder al conocimiento: se cortaba el pelo como autocastigo por no haber estudiado lo suficiente.
-¿Encuentra algún paralelismo entre una mujer de hace tres siglos que se movía en el poder y una actual? ­

-
Hay algo que se sigue repitiendo: para avanzar necesitás de esos vínculos de los que se hizo ella.
No creo que podamos hablar de similitudes en las oportunidades, pero sí en la complicidad entre las mujeres, en una red de solidaridad femenina que se arma en temas que las involucran. Ahora podría ser el aborto. De todos modos no creo que tuviera la preocupación de la trascendencia ni de estar dándole voz a las mujeres.
Eso es una idea muy moderna.
Ella tenía sed de inteligencia, fueran hombres o mujeres, por eso era amiga de las virreinas que eran las cultas. Si no, ¿con quién iba a hablar?
­-¿Por qué la novela no incluye la hipótesis de su relación lésbica con la virreina?
­-Porque siento que se ha explotado mucho y no me la creo. Es una salida muy fácil decir "eran lesbianas y por eso la ayudó". Me parece un discurso misógino.
¿Por qué no pueden ser amigas dos mujeres y admirarse?
­ -En los últimos cien años, la figura de Sor Juana fue retomada una y otra vez, ¿qué es lo que la hace tan atractiva?
­-Es intrigante. Ustedes también tienen la película famosa de María Luisa Bemberg (Yo, la peor de todas ). A lo mejor no la hemos ex- primido lo suficiente en el terreno de lo artístico. Es una voz que nos confronta con nosotros mismos y sigue siendo un enigma cómo resolvió librar su tiempo.
TOMADO DE: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/09/14/_-02207864.htm

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