LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

domingo, 10 de octubre de 2010

Perfiles de un canto Dalit Escorcia dalit-escorcia@hotmail.com




I

No sacrifico mi inspiración
por pulir un verso, mas mi canto
es cadencioso cual la cumbia…
Aroma de un cuerpo de mujer mulata,
ardientes caderas que vibran,
un solo lamento que se anida en mi pecho.
Y eso hace contonear mi alma.
Se siente un son, se afila mi garganta
y a cada instante se abren puertas
que dejan escapar versos de mi boca.

II

Un punto cardinal se observa en la distancia.
Otro dolor se pega a mi cuerpo. Es nada
el hoy sin el pasado, y nada sin el mañana.
Siento sentir, temblar mi pecho ahora.
Cómo recojo un clamor que aflora y llora
si todo se ha quedado sin mis sueños
y un ave canta desde otro lugar de tu comarca
y otro colibrí liba las rosas y alguien pregunta
por los tulipanes, los geranios y las amapolas,
y sólo le responden los gladiolos
que florecen sobre las anónimas tumbas.

III

En este punto de álgida nostalgia y rumorosa noche,
he buscado un horizonte de oscuras líneas,
mas nos ha llegado otro sonido desde la trastienda
y nadie se ha  quedado mirando los recovecos
del último cuarto donde se guardan las infinitas
piezas  que un pequeño regó, de su rompecabezas.
Nadie miró hacia el fondo de tus ojos.
Se supuso que tú ya estabas muerta, y se fueron
llevándose entre sus manos un tirón de tus carnes.
Otro plano del hogar quedó descubierto. Es tarde.
¿Quién volvió a abrir esa ventana? Otra pregunta…

IV

Emergen gotas de miel de tu cabeza. Son estrellas
rutilantes,  luces que se aposentan en tu pecho.
Me sentí morir desde el fondo de mis ansias
y un poema se hizo realidad desde otro ángulo de la casa.
No fuiste capaz de lanzarme al fuego. Me guardaste.
Sentí que era tu más preciada diadema. Un poema,
espacio de cantos y tristezas hecho palabras escritas,
se volvió un amago de sueños,  de otros pasajes,
pasadizos que dejan transitar tu alma gemela
hasta lo más recóndito de un verso hecho con el aroma
que emana desde la otra orilla, desde tus otros espacios.
Somos un par de huellas abiertas y en busca de algo.

V

Nacen lágrimas, amargas gotas de lluvias interiores,
pequeños cristales que hieren las carnes de este poema,
insignificantes oceanos abiertos al dolor y al amor.
No es una despedida. Es un simple adiós de estrellas.
Nace otro día y han dejado de ladrar los perros, 
Pero jamás se silenciarán los ruidos de las botas,
Porque los sonidos de la guerra se han hecho perennes
entre nosotros.
Y me duele cómo se muere mi patria bajo el rencor
del inútil trasegar de la sangre y ríos de cadáveres
que llegan a un océano sin fronteras y se hacen olas.

VI

Gigante tsunami que se estrella. Olas de horror y miseria.
¡Seco golpe contra lo poco de continental que nos queda!
Mas  brotan fuerzas ocultas de mis debilidades
y prometen cambiar mi rostro por una máscara de idiota.
Salgo a las calles y recojo las agrestes noticias:
“Que la guerra fría finalizó hace más de treinta años
y los rusos y los gringos viajan juntos a la luna
y una poetiza se suicida bajo rayos plateados,
en una noche de hiena-luna.”

¡Como nos duele la falsedad de nuestra historia
escrita con la sangre de los que un día pensaron en la vida
y murieron intentando construir con poemas
un largo canto sin ráfagas ni centellas!


Sentencia X

Quiero inventarte
un lenguaje diferente
que llene este vacío de las palabras,
una combinación de gestos y silencios
con sonidos dibujados en el cielo.
Y tú, un amago de lluvia,
una cortina gris
dejándome verter
una canción en la ventana.

Déjame inventarte a ti
si es que se puede.
Si no, abro mis manos cual paraguas
Y recojo el llanto del sol
Para llevarlo agonizante
Hasta el ocaso
Y hacerlo revivir, en la alborada.


Presagios I

Y levanta las cenizas.
Un ave en el firmamento
nace de las nubes,
y en lluvia de tus ojos
y los míos
una humedad crece
con el crepúsculo
de este llanto que riega
la medida del olvido.


Presagios  II

Con el ala caída
y la voz callada,
entró la brisa y ese  olor
a derrota que se tomó la casa.
Dos  aves alzaron su vuelo
y la distancia
se perdió en la distancia
como gotas amargas
después de una resaca.


Resignación

¿Para qué vivir
sin hacer nada
si nada
es la razón
de un ocio pleno?
¿Es entonces el dolor
un gran infierno,
y el alivio
el cielo
que todos perseguimos?
¡Oh, amor, si de  dolor
vivimos,
es casi insustancial
viajar al cielo,
en medio de un suicidio!


Perfecta desnudez

“Ars longa, vita brevis.”
Hipócrates

De tu perfecta desnudez
mis manos se embriagan,
corren sigilosas, serpenteantes,
buscando el borde de tus profundidades.

Mis ojos se detienen en tus abismos
y esa copa de piel canta a la luna.
Y el rocío cristalino moja tus pliegues
y mis ojos dentro destejen otro himno.

¡Canto de libertad y de esperanza!
Voces que nos llegan de las montañas,
sueño andariego de un poeta,
flor de cayena abierta y roja.
Muerte y dolor cuajan mis ojos,
Sangre dispersa sobre el planeta.

Bajan mis manos hasta tu pubis,
hierve mi sangre en tu silencio.
Siento vibrar tu piel muy dentro,
ansias de ti hasta mí suben.

¡Canta, cantor, tus ilusiones!,
abre tus labios en pos de un verso.
Llegan tus carnes como las mieles.
Beso tu boca, sorbo tus besos.
¡Cuelga el pistilo, la flor se duerme,
cierro mis ojos y el pensamiento!


Reflexión I

Ya corren las sombras de la noche
y un grito de dolor se eleva al cielo.
No existe canto que alivie este tormento
ni risa que dulcifique el alma.
He vuelto a abrir, por el calor, esta ventana
y rueda la luna en medio del silencio.
Recojo de este abril una nostalgia
y la guardo en el maletín de mis sueños.

Espero que se añejen nuestras voces,
que sean el vino que nos embriague a todos.
Ya llegan cantando los gorriones
y las naves transitan soñolientas
sobre el fluvial lomo que nos refresca.
Hundo mis píes hasta saciar mi sed
y vuelvo a revisar entre mis cosas
ese ruido que me viene desde adentro.

Entonces navego entre las sombras
y me dejo perder sin rumbo fijo.
Detengo entre mis manos una esperanza
y hago volar, en múltiples pedazos,
la cuerda que me ata a los recuerdos.
Ya corren las sombras de la noche
y un niño se aferra a mí como a su nido,
mas el odio es una constante en esta tierra.

Y no es justo dejarme negar por ella,
por esa maldita dama de la codicia,
que es la guerra, primer eslabón del odio,
huella ineludible de las bestias sedientas
que hace de la violencia el único valor
capaz de agregarle a la bella existencia,
dejando sin discurso razonable y serio,
a la humildad hecha de carne y miseria:
¡Un gran dolor, sin primavera!


Retorno y angustia  I

Nací
siendo poeta,
envuelto
en una carne prestada
por un tiempo
de olvido.

Nací
siendo poema
de un tema con vida,
y la muerte
le ronda.

Nací
siendo un verso
sin rima ni ritmo,
seco y hueco
como un tronco viejo
repleto de hongos.

Nací
de la noche
y el día.
Yo me fui dilatando,
perdido en las sombras
del sol
y tus ojos.


Soneto de enojos

Cayó  la pluma de mi mano, lentamente.
Un suspiro mortal llenó mi boca.
Alguien preguntó por los ausentes
Y sólo le respondió mi indiferencia loca.

Una mancha de tinta se hizo latente.
Un pequeño lloró desde la alcoba.
Nadie preguntó por los ausentes.
Calló la voz del niño, rodó la bola.

Cayó la pluma de mi mano, nuevamente.
Una nota se derramó ante mis ojos.
Otros me miraron, así, y  de reojo.

No supe qué decirles francamente.
Cerré el cuaderno de mis apuntes
¡y me fui, incomprendido, por sus enojos!


Otra soledad II

Ven a verme, corazón,
que estoy sufriendo
y es tan grande este dolor
que no cabe aquí en mi cuerpo.

Ven a verme, corazón,
que la noche llega
y,  con su canto,  un ave me despierta
picoteándome el pecho con su angustia.

Ven a verme, corazón,
que estoy llorando
y mis lágrimas se unen con las tuyas
y un torrente, agreste y turbio, nos atraviesa.

Ven a verme, corazón,
y hagamos,  de este fin, otro principio.
Escucha mi voz
y no sientas miedo

porque es más fuerte
mi alegría que mi desdicha.
Es tan duro el golpe de la muerte
que otro carnaval,
en medio de este funeral, se nos inventa.
_____________________________
©   Dalit Escorcia

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen XI – Número 43
Octubre-Noviembre-Diciembre de 2010

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Poesía
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v11n43canto.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada