LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Volando a ciegas TOMADO DE: www.talcualdigital.com

EDITORIAL

Volando a ciegas



El Minoritario está bravo, por minoritario. Y, además, por todas esas zancadillas propias de cualquier vida política: la ETA y las FARC, los amores obligados con Santos, Vargas Llosa, el submarino económico de Giordani que no hace sino hundirse, las vainas de Raúl y ahora hasta de Fidel. Cuando Chacumbele se pone bravo hace cosas insólitas y muy variadas.

Algunas bastante sádicas, que destilan bilis, generalmente acompañada de diversos rictus faciales o de risas a la moda Izarra. Por ejemplo, anunciarle a la burguesía toda, ¡oído al tambor!, que vienen nuevas expropiaciones en camino... y quién quita que sea usted el elegido. O seguirse vinculando, a pesar de las reculadas recientes, con los otros países "gamberros" como los llama el PP español, con rochelitas atómicas y todo. O las milicias vengadoras que supuestamente ahorcarán banqueros y curas y desvirgaran doncellas.


En parte son ganas de mortificar como se decía antes, paja tan desechable como sus repetidos y cansones relatos autobiográficos o sus peroratas de historia patria (por cierto, en qué andará la osamenta del Libertador).

La mayoría de los proyectos súbitos que salen del hígado alterado del jefe son incoherentes e impracticables. Véase por ejemplo, esos círculos bolivarianos infantiles, "pensados" para fraternizar y conversar, sobre todo de las familias. O sea, para hacer lo que los chamos han hecho toda la vida, una trivialidad entonces, o para que lean los centenarios manuales de Marta Harnecker, los pobres que de vaina se han aprendido la tabla del nueve, escasas reglas de ortografía y a orinar con la nariz tapada en el abominable baño de la Escuela en reparación desde el siglo XX. Por simple asociación, ¿se sabe si El Minoritario ha terminado su lectura de El Capital? Si todo se redujera a estos eructos cerebrales pues no pasaría gran cosa. Pero no es así. También está la nueva ola de expropiaciones (ahora van por Polar) que se expande sin controles ni fines, a no ser los que ponen el delirio y la hidrofobia de los que ni siquiera han querido oír a su santidad el cardenal Castro Ruz. Así quieren demostrar que su poder absoluto sigue siendo tan absoluto y armado como antes del madrugador boletín de Tibisay.

Ahora bien, dice el maestro Maza Zavala y cuanto economista racional anda por ahí que esto nos puede llevar al mismísimo Averno, por cuyas adyacencias ya nos paseamos: desempleo creciente, inflación y recesión campeonas de América latina, cero inversiones, estatizaciones que son quiebras seguras, economía de puertos, caída del consumo, corrupción sin fronteras... En fin que volamos a ciegas en un avión de Conviasa, en el que todos vamos adentro. De manera que la MUD debe preparar con prisa alguna táctica para un viaje de dos años con instrumentos de vuelo dañados y para llevar a bien el aterrante aterrizaje del 2012. Que al menos quede algo de país para intentar reconstruirlo. FR

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Aquí Opinan

Vargas Llosa, pasión y premio Nobel





GISELA KOZAK ROVERO




La literatura sin duda alguna ha perdido el peso específico que alguna vez tuvo entre intelectuales, educadores, políticos y público en general, a pesar del número reducido de alfabetizados existentes hasta bien entrado el siglo XX. Su influencia en el mundo social no consistía sólo en el efecto directo de la lectura en los individuos sino también en el prestigio que la figura del escritor(a) tenía en la sociedad.

No es de extrañar que el novelista Rómulo Gallegos en 1948 fuese el primer presidente elegido por votación universal en la historia venezolana.

Doña Bárbara, publicada en 1929, resonaba entre los venezolanos como un libro que contenía las claves de nuestro ser y destino nacional. Si esto es verdad o no, es lo de menos; lo fundamental es que se contemplaba así. En otras palabras, la figura de Gallegos tenía resonancia hasta en quienes no podían leerlo.

Sin dramatismo ni melancolía hay que entender que el cine, la televisión, el desarrollo de las Ciencias Sociales, internet y el estilo de vida de las grandes urbes le restaron importancia a una manifestación cultural que requiere de tiempo y entrenamiento, y, desde luego, le quitaron prestigio a la figura del escritor.

En este fondo destaca llamativamente la figura de Mario Vargas Llosa porque su fe en la literatura como discurso capaz de entender, representar y cambiar la vida lo llevó a dedicarle sus titánicas energías y construir una obra monumental. Entre nosotros, una sociedad en la que abundan la pereza y la autocompasión, no es fácil asimilar tal capacidad de trabajo que acaba de ser premiada con el premio Nobel de Literatura concedido por la Academia Sueca de las Letras. Vargas ha sido novelista, dramaturgo, crítico literario, periodista, candidato presidencial, ensayista, amén de tener decenas de libros publicados y un tren de actividad, a sus 74 años, que sería la envidia de cualquier joven.

Dice el filósofo español Eugenio Trías en su Tratado de la pasión que ese estado de atención y de tensión que despliega en nosotros el amor parte del mismo principio que lleva al saber, al descubrimiento y a la creatividad. Vargas Llosa es la prueba irrefutable de que la profunda irracionalidad de la pasión, de la literaria en su caso, es el punto de partida para atreverse a crear con la palabra un universo en el que lo individual, lo histórico y lo político se funden como dimensiones vitales de lo humano. Semejante estado de gracia sólo muy poca gente lo tiene, y es objeto de envidia para los inseguros, tibios y plañideros. En mi juventud admiré su escritura y odié sus opiniones políticas. Hoy diverjo en parte de éstas pero las respeto y acepto esencialmente.

Vargas Llosa dice lo que quiere sin amilanarse ante nadie: ¿pueden decir lo mismo unos cuantos intelectuales que callaron como hizo Sartre frente al stalinismo, Heidegger frente al nazismo o como lo hacen frente a la revolución bolivariana escritores y poetas a los que admiramos por su obra?


TOMADO DE: www.talcualdigital.com

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