LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

viernes, 26 de noviembre de 2010

DEMOCRACIA O COLECTIVISMO Diego Márquez Castro



DEMOCRACIA O COLECTIVISMO
Diego Márquez Castro
Una muestra más de la chatarra política que se le quiere imponer a la sociedad venezolana es el disfraz comunalista con el que pretende ocultarse la instauración de un modelo colectivista de corte marxista leninista, de vieja y desprestigiada data, presentando a dicho modelo fracasado como la piedra angular del socialismo que como doctrina y práctica política se estrelló contra los retos que le imponía el futuro. Ha de saberse que la experiencia colectivista en la ex Unión Soviética, sus satélites de Europa Oriental, China y Vietnam, así como en Cuba y Corea, no obtuvo los resultados esperados por sus fallidos planificadores, dejando una estela de tristes y amargas experiencias tanto a nivel individual como social. Y ese paradigma, vencido por el tiempo y las evidencias, es el que ahora se pugna hacer valer por la vía de la ley de la fuerza que no por la fuerza de la ley a los venezolanos…
 Pues bien, ante tal amenaza los ciudadanos de este país no pueden permitir que tal proyecto termine por arrebatarles y confiscarles su libertad. A nadie le han pedido la opinión, mediante la vía del referéndum, sobre la aprobación del Estado comunal, cuya figura, de paso, no aparece ni está prevista en la Constitución Nacional. Un Estado de esa naturaleza, ofertado como expresión de una supuesta “democracia popular”, en realidad se convierte en un ente negador de los derechos sociales y políticos consagrados en la Carta Magna porque la naturaleza colectivista del mismo tiende a anular y sacrificar los derechos de la persona a favor del colectivo. Así tenemos una burda falsificación política que manipulando hábilmente el concepto de democracia busca en realidad sojuzgar a la sociedad. Que nadie se llame a engaños. Los ejemplos de la historia reciente en el mundo hablan por sí solos.

Frente al colectivismo la sociedad civil debe preservar por todas las vías posibles a la democracia o de lo contrario fenecerá bajo la bota del autoritarismo que promueve el modelo comunalista como plataforma de apoyo político y social. El académico y filósofo Fernando Savater advierte sobre este peligro con las siguientes palabras: “El autoritarismo no tiene nada que ver con la democracia. En la democracia son los ciudadanos los que fundan las leyes, los que eligen. No hay más autoridad en la democracia que la que los ciudadanos eligen. Entonces, todo autoritarismo, si es una autoridad por encima de la voluntad de los ciudadanos, es la peor corrupción que existe. La peor corrupción es la que secuestra el poder que tienen los ciudadanos y se la guarda un señor, porque dice que va a hacer un mejor uso con él que el que van a hacer los ciudadanos. La primera corrupción que combate la democracia es la corrupción de los que quieren robar el poder y hacer con él lo que les parezca adecuado”.
 Lo que plantea Savater puede aplicarse al momento venezolano cuando hay quien y quienes al proclamar haber “empoderado” al pueblo desconocen la voz de la mayoría de la sociedad que ha expresado por la vía electoral su negación rotunda a esquemas o modelos que vulneren los principios de la democracia contenidos en el texto constitucional. La defensa de la democracia y sus valores parte de la voluntad para la participación ciudadana no dejando en manos de unos pocos la decisión de muchos. El filósofo consultado insiste en la perentoria necesidad de que el ciudadano intervenga en los asuntos de la cosa pública si desea ser reconocido dentro de tal condición: “En una palabra ha de tomarse en serio la dimensión de nuestra libertad individual. La sociedad no es el decorado irremediable de nuestra vida sino un drama en el que podemos ser protagonistas y no sólo comparsas. Vivir entre seres libres, no meramente resignados ni ciegamente desesperados es un enriquecimiento subjetivo y objetivo de nuestra condición.
Cuanto mayor es el equilibrio de una comunidad, más seguro resulta vivir en ella”. Sólo en democracia y únicamente en democracia eso es posible.  

TOMADO DE: CORREO DEL CARONÍ. CIUDAD GUAYANA: 21 DE NOVIEMBRE DE 2010. www.correodelcaroni.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario