LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

viernes, 26 de noviembre de 2010

ORIANA FALLACI Freddy Núñez. TOMADO DE: TAL CUAL

                                        ORIANA FALLACI

“Tenemos el arte para no morir de verdad”. Esta frase leída o escuchada hace muchos años, cobra enorme vigencia en estos tiempos aciagos que padece Venezuela gracias a la estulticia de esa fauna parasita y logrera que ha asaltado las instituciones del estado. Es el arte -en su sentido más pleno- un refugio vital desde el cual reforzar nuestra convicción de que siempre es posible un mundo mejor, y que la justicia y la libertad son mucho mas que una coartada de bellacos. En la primavera de este año se exhibía en Madrid el último libro de Oriana Fallaci, publicado post mortem. “Un sombrero lleno de Cerezas”, es un regalo de más de mil páginas, a través de las cuales esta inteligente, valiente y apasionada mujer nos entrega un colage de vida, a partir de su saga familiar en el siglo XVIII. La historia de Italia y su proceso de unificación, es presentada con profusión de detalles, cada república recibe su atención haciendo posible conocer los intríngulis de sus alianzas y desencuentros, las invasiones napoleónicas, los reacomodos de los estados europeos, hasta la creación de esa Italia unida en la cual mas tarde, ella, con apenas 14 años luchara en la resistencia contra el fascismo y el nazismo. Una galería de personajes maravillosos cobran vida en el libro. Allí está la pasión, siempre la pasión, la que acompaña la tragedia inevitable o el suicidio, el amor profundo y la aventura. Anastacia y  Caterina ascendientes de origen polaco una, y lombarda la otra, no dejan otra alternativa que adorarlas. De alguna manera Oriana es todas ellas, incluyendo las contradicciones inevitables en alguien inteligente. Fallaci entendía el periodismo como un instrumento vital que le permitía interpretar su tiempo, interpelarlo, como una posibilidad de desentrañar en cada situación las razones ocultas que la explican. Lo que existe detrás de las decisiones de los estados, de los individuos, de los fanatismos de cualquier índole. No se puede hacer periodismo desde la ignorancia y la incultura, y esta defensora rabiosa de la libertad y el individualismo, lo demostró con innumerables trabajos de investigación, como corresponsal de guerra, entrevistando a los más importantes personajes de su época, legando una obra escrita significativa. El atentado del 11-S-2001, la sorprende en su apartamento de Manhattan, luchando contra el mal que la mataría pocos años después, y escribiendo el libro señalado. Impactada lo suspende, y con la fuerza poderosa que otorga la pasión acompañada de lucidez, escribe uno de sus libros más polémicos “La rabia y el orgullo”. Nos dejó una frase lapidaria “defiendo la cultura occidental, no frente a la musulmana, sino frente al fundamentalismo”, ese que considera enemigos a quienes no practiquen el Islam, a los llamados infieles. Compartimos con Oriana una cosmovisión que obliga a asumir la vida como un compromiso de respeto los derechos humanos y a la libertad como valores insustituibles de la vida en sociedad. En su tumba, en su amada y hermosísima Florencia, sonreirá al oír a Fidel enmendar la plana al mamut.
Freddy Núñez.

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