LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Artes

EL ESCRITOR CUBANO HABLA DE SU SOCIEDAD A TRAVÉS DE SUS NOVELAS

Padura: "Cuba vive un cansancio histórico"

El autor sabe que la ola de El hombre que amaba los perros va a acompañarlo todavía por largo tiempo La novela es para el cubano un llamado a la necesidad del hombre de refundar una utopía


WILFREDO CANCIO ISLA



Leonardo Padura no se ha permitido descansar tras la espléndida acogida a El hombre que amaba a los perros, una novela que absorbió sus faenas creativas por cinco años.

Incansable y pertinaz, con una disciplina de trabajo a prueba de tentaciones, el escritor está avanzando ya en su próximo proyecto narrativo, mientras concluye dos guiones cortos para la película Siete días en La Habana, que reunirá a directores internacionales, e imparte un curso sobre estrategias literarias en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, España.

Pero Padura sabe que la ola de El hombre que amaba los perros va a acompañarlo todavía por largo tiempo. El autor toma como pretexto el asesinato de León Trotski a manos de Ramón Mercader para trazar una desgarradora parábola de las utopías y los totalitarismos del siglo XX, con amplias resonancias en la Cuba de hoy.

­El hombre que ama- ba a los perros es visto por la crítica como la historia destructiva de una utopía, la metáfora de la invención totalitaria del socialismo y la reconstrucción literaria de uno de los crímenes más reveladores del mundo moderno. ¿Se siente cómodo con estas definiciones? ­Es eso y otras cosas más. Es, sobre todo, una reflexión sobre cómo se pervirtió la utopía más importante del siglo XX, la utopía que los hombres están persiguiendo desde que existen como género humano, la utopía que se empezó a forjar en los siglos XVI y XVII por parte de filósofos y pensadores.

La gran aspiración fue desde entonces una sociedad con plena libertad y un máximo de democracia. Esa fue la promesa del socialismo cuando triunfa en la Unión Soviética.

­¿Cree que es posible refundar una utopía de cara al siglo XXI? ­Por supuesto. Una de las razones por las que se pervirtió esa utopía del sueño igualitario de la humanidad fue el totalitarismo.

A pesar de que la novela describe un cuadro tétrico de lo que ocurrió en la historia del siglo XX, es también un llamado a la necesidad del hombre de refundar una utopía. Una de las revelaciones de la novela está en la protección que recibió Ramón Mercader en Cuba... El asesinato de Trotski fue prácticamente un magnicidio a pesar de que no tenía el poder político.

Pero a la vez Mercader es un hombre del que no se conocía su historia, pues necesitaba ser un hombre sin historia.

­¿Cómo logró disfrazarse la identidad de Mercader en Cuba? ­Mercader vivió en Cuba de una manera totalmente incógnita para casi todos los cubanos. Conozco personas que visitaban su casa, que eran amigos de los hijos de Mercader ­de Mercader no, ese hombre se llamaba en Cuba Jaime Ramón López­, que lo conocían como un republicano español y eran amigos de sus hijos Arturo y Laura, y nunca supieron que este hombre era Ramón Mercader. Solamente un círculo muy reducido de viejos militantes comunistas que habían conocido a la madre de Mercader tuvieron alguna relación con él. Fue un misterio altamente resguardado.

­¿Le quedó algo sobre la vida de Mercader en Cuba que no haya dicho en la novela? ­Precisamente estoy bastante avanzado en un libro que es trabajo acumulativo, una especie de apostillas a la novela, donde cuento historias como la de los médicos de Mercader; la de los amigos de los hijos; la historia de la madre, Caridad, una catalana nacida en Cuba; la relación de Mercader con el cineasta Tomás Gutiérrez Alea... Es un libro de comentarios y testimonios que no me cabían en la novela. Lo publicaré cuando pase el reflujo de la novela.

­Ha contado ampliamente la realidad cubana a través de sus novelas y cuentos, pero quiero saber cómo describiría la situación actual de la isla no como el escritor de ficción, sino desde la perspectiva del ciudadano común. ¿Cuál es el futuro con este presente agotado? ­Hay un problema fundamental en Cuba del que yo hablo en mi novela La neblina del ayer (2005), y que se ha ido agudizando con los años: el cansancio histórico. Creo que Cuba es un país que vive un cansancio histórico. La gente está cansada de sentir o que se le diga que está viviendo un momento histórico y quiere vivir una normalidad. Esto ha generado además un desgaste moral bastante serio en la sociedad cubana.

TOMADO DE: www.talcualdigital.com

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