LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

martes, 21 de diciembre de 2010

La poesía de Lezama Lima: la razón de la sinrazón 100 AÑOS DE JOSÉ LEZAMA LIMA LUIS MIGUEL ISAVA

La obra de José Lezama Lima, compuesta fundamentalmente por dos novelas, media docena de cuentos, cinco libros de poemas y cuatro de ensayos, sigue siendo hoy por hoy uno de los monumentos verbales más imponentes y a la vez más desconcertantes que se hayan producido en Latinoamérica ­doble característica que, más allá de ese ámbito, la hace sólo comparable a las obras de Mallarmé, Joyce y Celan. Como en el caso de esos autores, un grupo creciente de exégetas se ha aplicado a la tarea de intentar desentrañar el sentido de su obra. Excelentes trabajos se han escrito respecto a su singularísima concepción de la cultura: una summa que su "sistema poético del mundo" sintetiza a partir de culturas diferentes y de heterogéneos períodos históricos; iluminadores estudios se han publicado, asimismo, sobre su concepción de una "expresión americana" que, entroncando con una tradición de pensamiento que se extiende desde Bello y Sarmiento hasta Reyes y Picón Salas, intenta repensar nuestra inserción idiosincrásica en el ámbito de la cultura occidental; minuciosas lecturas, con subsecuentes ediciones críticas, se han llevado a cabo de su novela Paradiso, considerada casi unánimemente no sólo como uno de nuestros clásicos del siglo XX sino también como la cumbre ­junto con su otra novela, Oppiano Licario­ de la obra lezamiana.

Y sin embargo, esta abundancia de trabajos encubre en realidad un punto ciego.

Quizá porque parten de una premisa hermenéutica que postula que el sentido total de una obra puede alcanzarse desestimando algunas desviaciones puntuales o en todo caso aislables de la misma, en su mayoría estos estudios se concentran casi exclusivamente en la obra ensayística y narrativa de Lezama y dejan de lado la formidable pero indispensable labor de leer su poesía ­que conforma aproximadamente un tercio de su obra. Salvo muy pocas excepciones, los pocos trabajos que se ocupan de ella o bien proponen lecturas interpretativas de unos pocos poemas más "comprensibles" ­casi siempre los mismos, analizados una y otra vez en artículos y congresos­, o bien caen en la tentación de "mostrar", a menudo con ejemplos extraídos de versos aislados y con un vocabulario crítico que provee el propio Lezama, que su poesía es la cristalización de su "sistema poético". Pero basta atender a las resonancias mallarmeanas de dicho "sistema" para entender que dicha tentación implica ya un parti pris reductivo. El utópico Libro de Mallarmé no debía proporcionar un sentido "inteligible" del mundo; antes bien, constituiría una suerte de fuga del sentido, una compleja forma de abstracción en la que el mundo, lejos de re-presentarse miméticamente, se volvería cifra o jeroglífico. Desde esta perspectiva resulta ineludible aplicar a la poesía de Lezama un cambio radical de premisa de lectura que hace patente de entrada lo que en la praxis sus lectores ­como los de Celan y los de Mallarmé­ han constatado: estos poemas no son "legibles" ni "inteligibles" en sentido tradicional o convencional alguno sino evidencian una posición escritural que, como el mismo Lezama concede, se inscribe en una tradición que se extiende desde los enigmas y oráculos de la cultura griega, pasando por el trobar clus medieval, la poesía barroca y simbolista, hasta las complejas producciones de las vanguardias. Según dicha tradición, la "ininteligibilidad" (como la llamó Schlegel), la "dificultad" (como la caracteriza Steiner) no ha de entenderse como un ocultamiento que se resuelve en frívola adivinanza ni como un mero desvío de la norma. Al contrario, la dificultad apuntaría a una forma de sentido alternativo elaborado, no obstante, a partir de los usos colectivos del lenguaje. Esto implica que una tal poesía no dice nada ­o muy poco­ que podamos "entender", sino que hace algo radicalmente diferente y difiriente con las palabras: producir un arreglo verbal no orientado por un "sentido" preexistente sino generador de formas verbales de sentido. El poema resulta, así, no una ejemplificación de la poética sino una forma más radical de la teoría misma y en tanto tal, una apertura al espectro de posibilidades de lo que puede ser dicho más allá de los límites de lo que Benjamin llama "la concepción burguesa del lenguaje".

Quizá un texto permita ilustrar estas inusitadas afirmaciones. Copio uno de los "Fragmentos" del libro Dador (1960): El cuerpo completo en su doctrina es que el que escoge, se sumerge, cae o posesiona, como la tierra posee el sentido curvo de su visión, los escalonados muros derruidos por la espiral de la mirada, pues no es el espacio sensibilizado sino la ocupación del temblor vaciado por un golpe el que inaugura las bodas del conocimiento, ya que el dolor del otro cuerpo es que comenzó por un vaciado que recibe.

¿Qué hacer frente a un texto como éste? Postulemos ­como le habría gustado a Mallarmé­ que el poema es "alegórico de sí mismo", esto es, que se refiere a lo que hace en tanto poema. El cuerpo así es el poema que, ahora completo en su doctrina, se apropia (más: se posesiona) de lo que la mímesis (la mirada) había derruido. Esto debido a que el conocimiento se produce no con la sensibilización del espacio sino con un vaciado repentino y violento ­de sentido­; un vaciado que implica ­golpe y dolor­ la apertura a/de otro cuerpo que recibe.

Subrepticiamente nos hemos desplazado de lo que parecía un ejemplo a una escenificación de orden teórico. El poema mismo es una cristalización de formas alternativas de significación: no cuenta, ni describe; no presenta ni representa; hace lo que dice y viceversa. Es, para decirlo más radicalmente, un inaudito hacer con palabras; un hacer que transforma de raíz la forma en que entendemos el (uso del) lenguaje. Esta es la apertura del sentido que nos regala (la palabra es lezamiana) esta poesía, las formas de comprensión no convencionales que hace posibles. ¿No bastaría tan desmesurado pero enriquecedor impulso para justificar el hermetismo de una obra ­su inherente sinrazón?

Berlín, diciembre y 2010

TOMADO DE: www.yalcualdigital.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada