LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

sábado, 31 de julio de 2010

ESTE ES UN MENSAJE DE DENUNCIA SOCIAL. ATENCIÓN HERMANOS LATINOAMERICANOS PARTICULARMENTE NUESTROS HERMANOS VENEZOLANOS, ¡MÍRENSE EN ESTE ESPEJO!

 ! - UNA PAGINA DE HORROR EN LA SALUD PUBLICA CUBANA!!!!!!!!!!!!!!!! Ofe
 
¡ATENCIÓN!: IMAGENES MUY FUERTES, SE RECOMIENDA DISCRECIÓN.
Una página de horror en la salud pública cubana

Redacción Cubamatinal ( http://cubamatinal. es ) El reportaje fotográfico que presentamos a continuación sólo es comparable con las imágenes que se conocen de los campos de concentración hitlerianos. Los fallecidos en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra), el pasado mes de enero en plena ola de frío eran portadores además de una malnutrición que horroriza. Las imagenes tomadas durante el proceso de autopsia de los cadáveres son el fiel reflejo de lo que ocurría dentro de un céntrico hospital cubano a escasos dos kilometros del aeropuerto internacional y en la principal vía de enlace del aeródromo con el centro de la capital. Por el fente de ese hospital transitan todos los turístas que arriban a La Habana y los políticos extranjeros que sueñan con cambiar la esencia de un régimen adoptando la conocida política de "apaciguamiento" que llevó en su momento a Europa a los campos de concentración, cuyas imágenes vuelven a repetirse esta vez en una institución de la "potencia médica" cubana.

El gobierno de La Habana ha tendido un manto de silencio sobre un hecho que en cualquier país civilizado habría provocado la democión de sus dirigentes. Mientras que miles de médicos e ingentes recursos son empleados en promocionar la "operación milagro" como una vía de penetración ideológica en los países del entorno y aupar con políticas populistas a gobernantes adictos a la forma de gobierno totalitario, en la capital cubana, los dementes -el segmento social más desprotegido de la sociedad- fallecían literalmente de HAMBRE y FRÍO. Las imágenes, advertimos, son demasiado fuertes, pero reflejan una realidad que no podemos pasar por alto. Nótese el estado de completo abandono y desnutrición de los pacientes y la carencia de recursos de los propios profesionales que efectúan las necropsias. ¡Esta es la Cuba que sufre!

Colaboración: Rafael Valdes
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"El día en que se conozcan los horrores cometidos por el régimen de Fidel Castro Ruz en su paso por Cuba, el mundo que no quiso escuchar, deberá hacer un acto de contrición para limpiar su conciencia."
                                                  María Luisa Morales
                                                  Exiliada Cubana

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jueves, 29 de julio de 2010

RESEÑA DEL LIBRO AUTOBIOGRÁFICO "MI ÁNGEL GUARDIÁN" DE FRANCISCO JAVIER DENIS

No es nuestra costumbre reseñar libros, ya que no somos filólogos o especialistas en crítica literaria, pero gracias a la amabilidad del autor de este magnífico libro de carácter autobiográfico, el señor Francisco Javier Denis, tuve el privilegio de leer una buena parte de sus relatos testimoniales, y les confieso, amables lectores, que su lectura me atrapó. Les recomiendo su lectura, particularmente a nuestros amigos que sufrieron encarcelamiento en las ergástulas castristas, porque mediante sus relatos podrán verse retratados del modo más fiel y así comentar con sus amigos y parientes: "esto mismo me sucedió a mí"...
Sin más preámbulos los dejo con una apretada sinopsis del libro, así como una breve biografía del autor. Sólo un detalle final. Las personas que deseen adquirir este valioso libro deben contactar a su autor a la siguiente dirección:

Francisco Javier Denis                          305-220-7111
      12360 S.W. 40 St.                                 305-491-1552 cell.
                                                   Miami, Florida 33175

Enviándole un cheque o Money Order por valor de $ 25.00. Esta cantidad incuye los gastos de envío.



Mi Ángel Guardián

Libro autobiográfico, escrito por el ex preso político cubano Francisco Javier Denis, quien cayera herido en un combate cuando formaba parte de un grupo guerrillero del Movimiento 30 de Noviembre en las montañas de la Sierra Maestra en el año 1961, quedara inmóvil de pies y manos y permaneciera 48 horas en medio del monte hasta ser encontrado por una patrulla del ejército que peinaba la zona en busca de muertos o heridos, conducido a un hospital militar y más tarde sentenciado a 20 años de prisión, de los cuales cumpliera 16.
El libro relata de forma novelada facetas de su vida, su juventud, su etapa de estudiante, unido a sus experiencias y participación en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista y más tarde, al sentirse traicionado, contra el actual régimen comunista que gobierna la Isla.
Describe vivencias de sus años en las prisiones del régimen, así como anécdotas de sus compañeros de prisión, sobre todo, de aquellos que se destacaban por su bondad y su afán de ayudar a los que lo necesitaban en medio de todas las dificultades propias del encierro. También cuenta cómo recibían apoyo de sus familiares, quienes jamás se quejaran ante ellos por los atropellos de los que eran víctimas cuando iban a visitarlos.
Todo ello, intercalado y formando parte de un diálogo con su Ángel Guardián, quien se le apareciera en medio de una huelga de hambre. También relata cómo, al percatarse de que la prisión iba a ser larga, los presos acordaron comenzar a efectuar diferentes actividades, tales como seminarios educativos, clases de enseñanza a los que no sabían leer o escribir por no haber podido asistir a las escuelas, concursos literarios, de pintura, escultura, debates sobre temas culturales e históricos, actividades que les permitían combatir y soportar la terrible prisión.
Dedica un capitulo a la forma en que conoció a su actual esposa, con quien se casara en prisión faltándole 10 años por cumplir. 






                    

Breve Biografía

Hijo de un inmigrante español nacido en las Islas Canarias y de una madre hija de inmigrantes españoles pero nacida en Cuba, nace en la Ciudad de La Habana el 9 de Agosto de 1933, tres días antes de la caída del dictador Gerardo Machado.

Cursa sus primeros estudios en la escuela privada, el Colegio Academia Platas, cercana a su residencia y
terminados los primeros estudios, (hasta sexto grado) tras tomar un curso preparatorio en la propia escuela,  pasa el examen de ingreso en el Instituto Número 3 de la Víbora, siendo el estudiante más joven de su curso, con sólo 14 años de edad.

Se gradúa de Bachiller en Letras, ingresando en la Universidad de la Habana en la Facultad de Ciencias Sociales y Derecho Público, la cual tiene que dejar al sorprenderlo el golpe militar del 10 de Marzo, formando parte de los grupos de estudiantes que, saliendo de la Universidad se encaminan hacia el Palacio Presidencial a apoyar al Presidente Carlos Prio Socarrás. Durante esas protestas, presencia el asesinato de Rubén Batista, primer estudiante muerto durante los años de tiranía.

Por sus actividades en contra de la dictadura de Fulgencio Batista tiene que abandonar el País y salir hacia Ecuador, donde permanece por espacio de seis meses, y encuentra trabajo en una compañía vendedora de cajas registradoras. Al triunfo de la revolución en l959, regresa a su país, pero ya a finales de ese año las discrepancias con el camino seguido por los gobernantes y sus tendencias comunistas lo llevan a formar parte del Movimiento 30 de Noviembre, organización creada por un grupo de dirigentes obreros contrarios al gobierno. El mayo de 1961, forma parte de un grupo guerrillero alzado en las montañas del oriente del país, cayendo herido en un combate contra el ejército de la naciente dictadura, capturado y condenado a 20 años de prisión de los cuales cumple 16. En su causa fueron fusilados Fernando del Valle Galindo, jefe del alzamiento, y Raimundo Emeterio López Silvero, muerto en combate José Figueres Boza, Sabino Cedeño y Plácido Almeida, y herido también Raimundo Torne Benítez.. Después de haber sido puesto en libertad, decide abandonar el país  con su familia en el año 1987, partiendo hacia los Estados Unidos donde reside actualmente.

Trabaja en Plantados Until Freedom and Democracy in Cuba, grupo de trabajo de ex presos políticos cubanos.

Está casado con Yara Fernández-Denis, tiene tres hijos, dos varones y una hembra, del mayor de los varones tiene una nieta, Nicole, de 4 años.



Titulo del poema: Para Yara.
Lema: Recuerdos de Mario




                                              En la foto, el autor del libro, Francisco Javier Denis


martes, 27 de julio de 2010

MARIO MAROTTI / 40 AÑOS SIN BERTRAND RUSSELL

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40 años sin Bertrand Russell (1872-1970)

El caballero de la lógica

Mario Marotti

EN REFERENCIA A lo que ocurre en otros países, en Viaje al centro de la fábula el escritor guatemalteco Augusto Monterroso escribió: "En Inglaterra y en los Estados Unidos las ideas de Bertrand Russell podían ser perseguidas, pero no sus testículos". Tal afirmación debe ser matizada, ya que por sus consejos a los jóvenes sobre como evitar ir al frente y su activismo antibélico, durante la Primera Guerra Mundial a Russell se le retiró el pasaporte, fue embargado, despedido del Trinity College (quizá lo que más le dolió) y enviado a prisión. "Mucha gente prefiere morir antes que pensar; de hecho, lo hacen", llegó a decir. Tampoco sería la última vez que visitaría la cárcel.


A lo largo de sus 97 años de vida, Russell (que de pequeño estuvo sentado en el regazo de la reina Victoria y llegó a ver a los astronautas del Apolo XI en la luna), fue ante todo, un hombre apasionado. Catalogado de héroe casi con la misma frecuencia que de inmoral o tonto, cierto grado de inocencia lo hacía, a veces, ponerse en la línea de fuego de individuos de talentos infinitamente menores que él. Pero ni sus detractores podrían negar la lealtad que, hacia sus convicciones, mostró a lo largo de su existencia.
Excepcional en más de un sentido, Russell fue, desde 1897 hasta 1913, un notable matemático y lógico conocido por su refinamiento del cálculo de predicados introducido por Gottlob Frege (base de la lógica contemporánea). Como filósofo, su obra canónica se centra en el período 1905-1921 y se lo considera fundador, junto a G. E. Moore, de la filosofía analítica; pero su fama (y sus premios, incluido el Nobel) los obtuvo por sus escritos sobre diversos temas (el matrimonio, la libertad sexual, los derechos de las mujeres, la religión), abordados desde un punto de vista fuertemente humanista, inteligentes y llenos de humor, a veces con disquisiciones de gran desparpajo. Hablando de la gula llegó a decir: "Es un cierto pecado vago, pues es difícil decir dónde el interés legítimo por el alimento cesa y se empieza a incurrir en culpa. ¿Es malo comer algo nutritivo? En ese caso, caeríamos en el riesgo de condenarnos cada vez que comemos una almendra salada".
En cierta ocasión, interrogado acerca de por qué nunca había escrito nada sobre estética, contestó que no sabía nada del tema, para enseguida agregar: "pero no es una buena excusa, porque mis amigos dicen que eso no me ha disuadido de escribir sobre otros temas". Dispuesto siempre a pensar, nunca a repetir lo que decían otros, agradecía profundamente cuando alguien le hacía ver sus errores. Para él como filósofo de mentalidad científica, la obstinación no era una virtud: "Yo no quiero que las personas crean dogmáticamente en ninguna filosofía, ni siquiera en la mía".
Russell contrajo matrimonio cuatro veces y tuvo tres hijos. Su primer amor fue la hermosa Alys Pearsall Smith (se casaron en 1894), mujer de profundas convicciones e intrépida activista a favor de varias causas. Tras una larga etapa de separación en la cual tuvo varias amantes, entre ellas Lady Ottoline Morrell y Constance Malleson (nombre real de la actriz Colette O`Neil), se casó en 1921 con Dora Black. Se separaron en 1932. Cuatro años después se casó con Patricia Spence. Tras esa compleja vida emocional, ya octogenario, pudo encontrar con Edith Finch la armonía conyugal que buscó durante toda su vida.
Tras la muerte de su hermano en 1931, Bertrand se convirtió en conde, título que según confesó "le resultó muy útil para hacer reservas de hotel". Entre sus amigos se destacaron H. G. Wells, Joseph Conrad, E. M. Forster, T. S. Eliot y George Bernard Shaw. Con D. H. Lawrence, la relación fue intensa pero efímera. Al principio Russell lo encontró fascinante pero después decidió apartarse de sus ideas antidemocráticas. Durante la primera guerra, las cartas de Lawrence fueron haciéndose cada vez más hostiles: "¿De qué sirve vivir como vive usted? No considero buenas a sus clases. ¿Lo son? ¿Es bueno quedarse en la maldita nave arengando a los peregrinos? ¿Por qué no se tira por la borda? Uno debe ser un proscrito hoy día, no un profesor o un predicador". Russell opinaba que Lawrence no deseaba un mundo mejor; sólo estaba interesado en monologar sobre lo malo que era éste.
Creciendo con la geometría. Matemático, filósofo y crítico social, casi podría decirse que en ese orden a lo largo de su vida, Bertrand Arthur William Russell nació el 18 de mayo de 1872 en Trelleck, Gales, Reino Unido. De familia aristocrática, quedó huérfano a temprana edad; su madre y su hermana murieron de difteria, y su padre, al no poder soportar esa tristeza. Bertrand y su hermano mayor Frank fueron llevados a vivir a Pembroke Lodge, la residencia donde, por favor real, vivían sus abuelos. Lord John Russell había sido primer ministro y murió poco después, quedando la crianza de los niños a cargo de Lady Russell. Aunque conservadora en lo religioso, la condesa tenía una mente abierta en cuestiones tales como el darwinismo o los derechos de los irlandeses.
Educado en casa por tutores, Bertrand tuvo una infancia solitaria. Los jardines y la biblioteca eran sus lugares predilectos; allí leyó las obras de su padrino John Stuart Mill y descubrió a su adorado poeta romántico Percy B. Shelley. Fue Frank quien lo introdujo en la geometría. Aprender sin esfuerzo lo que su hermano le enseñaba, le dio confianza y terminó determinando su futuro: "A partir de ese momento hasta que con Whitehead terminé Principia Mathematica, ya con 38 años, las matemáticas fueron mi principal interés y mi principal fuente de felicidad".
Russell ingresó en 1890 al Trinity College de Cambridge. Su examinador fue Alfred North Whitehead, quien más tarde sería su colaborador. Disgustado con la forma como la matemática se enseñaba en Cambridge, el joven Russell terminó encontrando un mejor estímulo intelectual en la lectura de Platón, Spinoza y Hume. Tras graduarse, viajó a Francia y permaneció unos meses como agregado en la embajada en París. Su primer libro de matemáticas data de 1897; más tarde sostendría que esa obra temprana, fuertemente influida por Kant, carecía de valor. Interesado en los fundamentos de la aritmética, se puso a estudiar los trabajos del matemático italiano Giuseppe Peano a quien había conocido en un congreso en París.
El programa logicista. Tradicionalmente, las matemáticas empleaban conceptos (número, límite, infinito) sin definiciones precisas que permitieran su total comprensión. Hacia 1820 se había iniciado un proyecto de formalización en el cual, a finales del siglo, trabajaban entre otros, Dedekind, Cantor y Peano. En esa línea, el principal referente del logicismo (la opinión de que el estudio de las matemáticas puede ser reducido formalmente al estudio de la lógica) era el alemán Gottlob Frege quien, en 1901 tras más de veinte años de trabajo, creía, por fin, haber logrado una solución a la fundamentación lógica de la matemática usando la teoría de conjuntos.
Fue estudiando los trabajos de Cantor que Russell descubrió la paradoja que hoy lleva su nombre. Al principio, creyó ver en ella tan solo una curiosidad, un nuevo y divertido desafío, pero cuando un año después seguía sin poder resolverla comprendió que estaba frente a un problema mucho más serio. Al comentarlo con Whitehead, éste le dijo: "Nunca más habrá una alegre y confiada mañana". En junio de 1902, Russell le escribió a Frege para comunicarle su descubrimiento: si la teoría de conjuntos es contradictoria, no se podría confiar en ninguna demostración matemática basada en ella. Frege recibió la misiva justo unos días después de haber enviado a la imprenta el segundo volumen de su Grundgesetze der Arithmetik (Las Leyes Básicas de la Aritmética). Inmediatamente vio la dificultad pero, incapaz de resolverla, sólo atinó a añadir un apéndice en el cual, apresuradamente, discutía el asunto. En esa nota, posiblemente la más dolorosa en la historia de las matemáticas, admitía: "Difícilmente puede haber algo más indeseable para un científico que ver el derrumbe de sus cimientos justamente cuando la obra está acabada. La carta del Sr. Bertrand Russell me ha puesto en esta situación".
Tras un esfuerzo intelectual que juzgó tremendo, Russell encontró una solución para el problema. Hilbert, Zermelo y Fraenkel propusieron otras, pero el programa logicista había quedado herido de muerte. El golpe de gracia se lo daría años más tarde, Kurt Gödel cuando demostró que los sistemas formales son incompletos (no pueden demostrarse todos los teoremas verdaderos) o son contradictorios. Esas dificultades han obligado a los lógicos a limitar el alcance de sus teorías.
Todas esas cuestiones serían finalmente desarrolladas por Russell y su ex profesor Alfred Whitehead en Principia Mathematica (tres volúmenes, 1910-1913). Al completar la obra después de casi una década de duro trabajo, Russell se sintió exhausto (luego diría que nunca pudo recuperar completamente sus facultades intelectuales debido a ese agotamiento). Además, la editorial rechazó su publicación aduciendo posibles pérdidas económicas. La Royal Society colaboró pero los propios autores tuvieron que poner 50 libras cada uno. Diez años después, aún no habían logrado recuperar esa inversión.
Hoy el libro es considerado el trabajo en lógica más importante que se haya escrito desde los tiempos de Aristóteles; no hay biblioteca universitaria que no posea un ejemplar. Probó ser una obra maestra del pensamiento racional, de gran influencia, no sólo en otros campos de la filosofía como la metafísica y la epistemología, sino también en áreas tan diversas como la economía, la lingüística y la informática. Los autores lograron expresar la moderna lógica de predicados con una claridad que Frege y los lógicos anteriores no habían podido lograr. De hecho, Frege hubiera permanecido en la oscuridad si Russell no hubiera rescatado su trabajo.
Matemáticas y filosofía. Russell también utilizó esas herramientas para aclarar algunas cuestiones filosóficas. Mediante el análisis lógico, intentaba descubrir en qué medida el conocimiento es posible. Para él, la imprecisión no es una característica del mundo, sino de la lengua. Por ello, estaba obsesionado con la idea de poder crear un lenguaje simbólico perfecto que eliminara las trampas del lenguaje ordinario, situación que a menudo metía a los filósofos en problemas. Fue a través de esa reformulación que encontró la solución de varios desafíos de la lógica de entonces. Uno de ellos se refiere al funcionamiento de la ley del tercero excluido; un ejemplo clásico es el valor de verdad que pudiera tener la frase "El actual rey de Francia es calvo". Ésta debiera saldarse como verdadera o falsa, pero implícitamente supone la existencia de un rey de Francia cuando se sabe que Francia no tiene rey. Usando el cuantificador existencial, Russell delimitó la validez de esas proposiciones modificando la frase a "Existe un rey de Francia y es calvo". (Sobre usos del lenguaje, hay una graciosa anécdota: en cierta ocasión le espetó a una verdulera, "¡Paralelepípedo!", provocando la furia de la mujer que consideró que había sido insultada.)
La influencia de Russell en casi todos los filósofos posteriores fue grandiosa. Como recordaba Willard Van Orman Quine en 1966: "Creo que muchos de nosotros nos hemos sentido atraídos a nuestra profesión por los libros de Russell". Esa influencia se destaca particularmente, en la obra de su alumno: Ludwig Wittgenstein. Hombre depresivo, Wittgenstein ocupaba todo su tiempo y lo agotaba, pero Russell estaba fascinado con el joven austríaco a quien consideraba un genio y veía como su sucesor. Lo ayudó consiguiéndole becas (y años más tarde un puesto en Cambridge) y lo alentaba a terminar su Tractatus Logico-Philosophicus (mientras Ru-ssell estaba preso en Brixton en 1918, Wittgenstein daba forma a su libro como prisionero de guerra en Monte Cassino). Tras varios rechazos editoriales, Wittgenstein le pidió que escribiera una introducción con el fin de valorizarlo. Lo hizo con gusto, para sólo obtener la queja de que no lo había entendido bien. Con el tiempo, Russell llegó a discrepar con el trabajo posterior de su alumno. La filosofía analítica había dado un vuelco hacia el análisis del lenguaje ordinario; Wittgenstein se sumó a esa corriente, la llamada "escuela de Oxford", que según Russell estaba más interesada en juegos de palabras que en la investigación filosófica. A su vez, Wittgenstein calificó a sus escritos de superficiales y recomendaba no leerlos.
La herencia de Russell también se hace patente en los positivistas lógicos del famoso "Círculo de Viena" (entre ellos Rudolf Carnap) para quienes las afirmaciones metafísicas carecen de contenido (postura que Borges supo expresar muy bien en uno de sus cuentos: "la metafísica es una rama de la literatura fantástica"). Aunque a lo largo de su vida sintió gran simpatía por ellos, Russell nunca fue un positivista; no rehusaba la metafísica. Al contrario, sentía gran afinidad por ella; nada más quería limitar sus excesos.
Esa concepción amplia de la filosofía provenía en parte de su origen idealista. De fuerte influencia hegeliana, la doctrina del idealismo sostiene que todos los objetos y experiencias son fruto del intelecto. En Los problemas de la filosofía (1912), Russell intentó refutar esa corriente para terminar, en cierta medida, convertido en uno de los herederos del viejo empirismo británico (Locke, Hume) que pretendía reducir todo contenido cognitivo a la experiencia sensorial. Una última posición, desarrollada hacia 1913, fue su defensa del monismo neutral, opinión de que el mundo se compone de un solo tipo de sustancia, que no es exclusivamente mental ni tampoco física.
Russell cambió sus posiciones filosóficas numerosas veces a lo largo de su vida, pero cierta metodología en el abordaje de los temas, tanto científicos como filosóficos, permaneció constante, y de alguna manera unificó sus puntos de vista con respecto a la metafísica y a la epistemología. Aunque partidario del método científico, creía que la ciencia sólo obtiene respuestas provisorias: "La ciencia en ningún momento está totalmente en lo cierto, pero rara vez está completamente equivocada y tiene en general mayores posibilidades de estar en lo cierto que las teorías no científicas". Fascinado por los avances de la física, dedicó algunos libros a su divulgación, el más conocido de los cuales es El ABC de la Relatividad.
Sociedad y religión. Poco después de la primera guerra, las investigaciones de Russell se vieron interrumpidas. En 1916, había sufrido el primer revés por su actitud pacifista: fue multado y como no pagó la suma le remataron la biblioteca, pero sus amigos lograron rescatar los libros. Dos años después (mientras estaba preso), escribió su último trabajo significativo en matemáticas, Introducción a la filosofía matemática (un divorcio más en su compleja vida pasional); según su propio comentario, su trabajo en lógica lo había dejado agotado. Los ataques de Wittgenstein lo afectaron tanto que tampoco pudo volver a escribir de filosofía; recién volvería a ella en 1940.
Debido a la imposibilidad de ejercer la docencia en Gran Bretaña, el retiro de su pasaporte (que lo hizo perder un ofrecimiento de la Universidad de Harvard) y la cárcel, Russell comenzó a ganarse la vida a través de la publicación de una serie de libros que, si bien lo pusieron en el centro de la controversia (aún más que su pasaje por la prisión), se fueron convirtiendo en su principal fuente de ingresos y de popularidad. Con un estoicismo que sólo los ingleses pueden tener, comentaba: "Puede parecer curioso que la guerra haga rejuvenecer a alguien, pero en realidad me sacó de mis prejuicios y me hizo pensar nuevamente en una serie de cuestiones fundamentales".
Russell consideraba que "en todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras". En Sobre la educación (1926), destaca la importancia de ésta para el progreso social. Para él, todo profesor debe intentar hacer crecer en sus alumnos la tolerancia que surge de intentar comprender a los otros: "Uno de los defectos de la educación superior moderna es que hace demasiado énfasis en el aprendizaje de ciertas especialidades y demasiado poco en un ensanchamiento de la mente y el corazón por medio de un análisis imparcial del mundo".
En su libro más controvertido, Matrimonio y moral (1929), se expresa sin tapujos a favor de la libertad sexual. "Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos", decía. Allí, cuestiona las nociones morales sobre sexo y se manifiesta partidario del divorcio siempre y cuando el matrimonio no tenga hijos. En tal caso, su opinión era que los padres deberían permanecer casados y ser tolerantes hacia la infidelidad. Esa posición era un reflejo de su vida en ese momento: su esposa Dora había quedado embarazada de un amante, el periodista americano Griffin Barry. En La conquista de la felicidad (1930), obra enmarcada en la larga tradición del estoicismo, que hoy seguramente podría ser colocada en los estantes de autoayuda, escribió: "Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad". Allí también afirma: "Cuantas más cosas interesen a alguien, más oportunidades de ser feliz tendrá". En Por qué no soy cristiano (1927) y Religión y ciencia (1935), Russell trata el tema de la religión y fundamenta su agnosticismo filosófico.
Política y pacifismo. Russell, que inicialmente expresó sentir mucha simpatía con los objetivos del "experimento comunista", cambió de opinión tras su visita a Moscú en 1920. Allí se entrevistó con Lenin pero el líder soviético lo decepcionó. Russell manifestó que los métodos usados eran intolerables y que los resultados no justificaban el alto precio que esa sociedad estaba pagando. "El tiempo que pasé en Rusia fue una pesadilla cada vez mayor", escribió, "la crueldad, la pobreza, la sospecha, la persecución, estaban en el aire que se respiraba". Tras la muerte de Stalin en 1953, suavizó esas opiniones al considerar que el liderazgo posterior era más propicio para la paz mundial.
Un año después, volvió a partir, esta vez rumbo a China; impartió clases en Pekín (se dice que Mao Tse-Tung asistió a ellas) y se difundió la noticia de que había muerto. En realidad, todo el asunto se redujo a una mera pulmonía y a las dificultades de comunicación luego de que un periódico japonés comunicara su deceso. Al pasar por Japón al regreso, Dora entregó a los periodistas unas pequeñas esquelas escritas a máquina que decían: "El Sr. Bertrand Russell, habiendo muerto según la prensa japonesa está imposibilitado de dar conferencias para la prensa japonesa". El sarcasmo no cayó bien. Tras regresar, la pareja fundó y dirigió la Beacon Hill School, una escuela experimental de corte progresista, donde los niños se educaban en absoluta libertad, fuertemente influenciada por la contemporánea Summerhill, de A. S. Neill. Por este tema tuvo algunos enfrentamientos con las autoridades de la educación.
Para 1938, Russell viajó con su familia a Estados Unidos donde pudo volver al ejercicio de la docencia. Sobre sus clases en Chicago, Carnap recordaba: "Russell tenía la feliz habilidad de lograr una atmósfera en la que cada participante hacía lo posible por contribuir a la tarea común". En 1940 protagonizaría otro escándalo; el City College de Nueva York lo contrató como profesor pero se generó una fuerte polémica, con apasionadas protestas: se le reprochaban las libertinas opiniones sexuales que había expresado en Matrimonio y moral (la queja la inició la madre de una estudiante de otra carrera). Albert Einstein, John Dewey, Aldous Huxley y otros intelectuales lo apoyaron. Impedido nuevamente de dar clases, Russell retomó la escritura; Historia de la filosofía occidental fue su libro más vendido. Por esas fechas se manifestó a favor de la acción bélica en el entendido de que la expansión nazi debía ser frenada.
En 1944 fue restituido a su puesto en Cambridge. En 1948, con 76 años de edad, sobrevivió a un accidente de aviación en Hommelvik, Noruega; cuenta la leyenda que escapó de la aeronave por sus propios medios nadando con el sobretodo puesto. Al año siguiente, el rey Jorge VI lo condecoró con la Orden del Mérito; levemente incómodo por algunas de las actitudes de Russell a lo largo de su vida, el rey le dijo: "Usted se ha comportado de una manera poco apropiada algunas veces". Russell solamente sonrió, para luego declarar que pensó en contestarle: "Es verdad, igual que su hermano". El Premio Nobel de Literatura llegaría en 1950.
De ahí en más, Russell sería conocido fundamentalmente por sus denuncias y por su defensa de la paz mundial. Junto a Einstein crearon la primera Conferencia Pugwash que reunió a varios científicos preocupados por la escalada nuclear. Encarcelado nuevamente a los 89 años por incitar a la desobediencia en relación a ese tema, la cobertura mediática sólo sirvió para aumentar su reputación. Durante la crisis de los misiles de Cuba ofreció su mediación y en 1966, junto a Jean-Paul Sartre organizó un Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra (hoy conocido como el Tribunal Russell) para investigar las consecuencias de la acción militar de Estados Unidos en Vietnam.
Checoeslovaquia, la situación de Aleksandr Solzhenitsyn y el destino del pueblo palestino estuvieron entre las últimas preocupaciones del hombre que alguna vez escribió: "Tres pasiones, simples pero abrumadoramente fuertes han gobernado mi vida: el anhelo de amor, la búsqueda del conocimiento y la compasión por el sufrimiento insoportable de la humanidad. Estas pasiones, como grandes vientos, me han llevado de aquí para allá en un curso caprichoso (...). Esta ha sido mi vida. Me ha parecido digna de ser vivida y la viviría nuevamente si se me ofreciera la oportunidad". Murió de gripe el 2 de febrero de 1970.

La paradoja de Russell

REFLEXIONANDO sobre la teoría de conjuntos, Russell pensó: "Me parece que una clase a veces es, y a veces no es, un elemento de sí misma. La clase de las cucharitas de té, por ejemplo, no es otra cucharita de té, pero la clase de cosas que no son cucharitas de té, tampoco es una cucharita de té ... (esto) me condujo a considerar las clases que no son elementos de sí mismas. Parecía que éstas debían formar una clase. Me pregunté: ¿esta clase es o no un elemento de sí misma? Si es un elemento de sí misma, debería poseer la propiedad que define a dicha clase que consiste en no ser elemento de sí misma. Si no es elemento de sí misma, no debe poseer la propiedad que define a la clase, y por tanto debe ser elemento de sí misma. Así cada alternativa lleva a su opuesta y existe una contradicción".
Para el lector que no haya podido salir indemne de ese razonamiento, una forma más sencilla del problema es la más conocida paradoja del barbero: "En un pueblo hay un único barbero que sólo afeita a todos aquellos que no se afeitan a sí mismos. ¿Quién afeita al barbero?".
Como solución, aportó su "Teoría de tipos", muy criticada por estar demasiado enfocada a evitar esa paradoja en particular, deficiencia que Russell reconocía. La teoría consiste en organizar las sentencias en jerarquías, restricción que intenta eliminar la autorreferencia que parece ser la causa del problema. Ciertos predicados serán válidos sólo para objetos que estén en el mismo nivel; por ejemplo, para el predicado "es un número primo", es necesario previamente definir un dominio, es decir la colección de objetos que podrían llegar a tener esa propiedad; en ese caso, el conjunto de los números naturales.

La tetera voladora

LAS CUESTIONES sobre el determinismo y el libre albedrío llevaron a Russell a abandonar toda creencia religiosa. En su opinión, dejar de lado la superstición en favor de la evidencia, traería enormes consecuencias sociales: "Deseo proponer a la consideración favorable por parte del lector una doctrina que puede, me temo, aparecer como paradójica y subversiva. La doctrina en cuestión es: no es deseable considerar válida una proposición si no hay evidencia de que sea verdad". Allí, Russell se muestra partidario del viejo principio conocido como "navaja de Occam", atribuido al escolástico medieval Guillermo de Occam (1280-1349): frente a dos teorías con idénticas consecuencias debe preferirse aquella que necesite menos hipótesis.
Es también famosa su analogía de la "tetera voladora" ("the flying teapot") que utilizó para demostrar que la carga de una prueba nunca puede recaer sobre quien mantiene una postura escéptica sino sobre quien hace la afirmación. En ese artículo de 1952, encargado por una revista que no lo publicó, escribió: "Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración siempre que tuviera cuidado en añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser detectada incluso por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de un atrevimiento intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Pero si la existencia de tal tetera se viene afirmando en libros antiguos, se enseña como verdad sagrada cada domingo, y se inculcó en la mente de los niños, dudar de su existencia se convertiría en una forma de excentricidad y quien lo hiciera merecería ir directo al psiquiatra en este tiempo de ilustración o al inquisidor en tiempos anteriores".
"Hechos extraordinarios requieren evidencia extraordinaria", dijo Carl Sagan alguna vez. Russell hubiera asentido.
http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/10/07/02/cultural_498506.asp

lunes, 26 de julio de 2010

DEL LIBRO INÉDITO EL AÑO DEL ALMA, POR ELENA TAMARGO TOMADO DE LA PEREGRINA MAGAZINE, CORTESÍA DE CARMEN KARÍN ALDREY.


Del libro inédito El Año del alma, por Elena Tamargo
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Foto: Elena Tamargo. Lectura en Zu Galería.
Por C.K.Aldrey.


Soy sólo un trueno de la voz sagrada
-Stefan George-

La yegua


La yegua retoza suavemente sobre el rocío.
La sombra informa sus maneras humildes,
sus pruebas de grandeza.
La yegua es suave y fuerte. Le da lecciones al sabio y al dragón.
Ella no sangra.

La luz me sigue.
Es probable que pierda mi camino
pero no necesito hacer brillar la luz delante de mí.
He sido desbordada. Acepto las escrituras
y no acepto laureles.
Amortiguo perpleja el desconsuelo.
No viajo.
Tengo cuidado.
Perdí la mampara y ahora estoy desnuda
y todos pasan a mirarme.
Los trapos de fina seda cuelgan de mi ventana.
Tampoco acepto los degüellos
y al cruzar el agua no miro para atrás
pues me ahogaría.
Ofrendo el corazón mejor que el oro.
Miro sin pena y sigo porque me espera un pozo.

Esa yegua soy yo
cuando me dejan serlo.



La boca


Esa boca sobre mi blusa blanca
mi alarma, mi vigilia
esa boca de pan
la boca mía
¿acaso está llamándome?

Ella tiene su paso
se pregunta ¿aquí qué había antes?
sabe cruzar el agua clara de otra tarde
como si allí la vida no fuera tan escasa.
Como la dulce uva del carrillón busca sus calles
busca su cielo, su aljibe, su coro de quejidos
y va luego otra vez hasta la franja.

Esto ocurrió en una ciudad sin puerto
--la mina de dos almas--
allí viví, ciudad graciosa,
intermedia en los aires,
--¿sólo vive quien besa?--

Oh, boca, boca, boca
has llegado a tu pueblo, aquí sigue tu calle sin bombillo
tu ventana entreabierta, tu pájaro esperándote.
Boca diciendo la ele de mi nombre
--¿es boca de libélula?--
boca que halla los agrios del lenguaje
boca llena de migas, de negros espirituales,
dame saliva
un membrillo maduro
dame, mi amor, lo que tu boca quiera.


Elena Tamargo, La Habana, Cuba (1954). Poeta y escritora. Recibió el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de La Habana en 1984 por su libro "Lluvia de rocío", y el Premio Nacional de Poesía Julián del Casal 1987, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, por "Sobre un papel mis trenos". Estudió Germanística y Filología en la Universidad de La Habana y realizó estudios de postgrado en la Universidad Lomonosov de Moscú y la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Su preocupación por la memoria, sobre todo en el drama de exilios, la ha llevado a investigar el tema en poetas como F. Hölderlin (del cual es traductora), Marina Tsvietáieva, Anna Ajmátova y Juan Gelman. Ha publicado el poemario "Habana tú" (México, 2000) y el libro de crítica literaria "Juan Gelman: poesía de la sombra de la memoria" (México, 2000).

domingo, 25 de julio de 2010

El ADN del caudillismo latinoamericano Por Luis Fernando Afanador

El ADN del caudillismo latinoamericano
Por Luis Fernando Afanador

Un fenómeno político recurrente a este lado del mundo visto a través de sus principales protagonistas.

Este libro presenta un perfil de 16 caudillos latinoamericanos. Algunos muy conocidos, como Perón, Porfirio Díaz, Anastasio Somoza, Leonidas Trujillo y Gerardo Machado. Otros menos, como Manuel Estrada Cabrera, Maximiliano Hernández Martínez y Jorge Ubico. Pero ninguno extraño a nadie gracias a nuestra literatura. José Gaspar Rodríguez de Francia no será olvidado gracias a Yo el supremo, de Augusto Roa Bastos, y Getulio Vargas vive todavía en las páginas de Agosto, del escritor brasileño Rubem Fonseca. Y cada uno de ellos -incluso Pérez Jiménez que no aparece aquí- tiene su cuota de inmortalidad en El otoño del patriarca, síntesis de los delirios del poder en América Latina.
La primera impresión que puede tener el lector de Caudillos es que se trata de un déjà vu. ¿Caudillos latinoamericanos? Ese tema ya fue chuleado por la historia y por la literatura. ¿Se atreverá alguien a retomar este tema después de tanta bibliografía, después de La fiesta del Chivo? Desde luego que sí, insiste su autor, el fenómeno del caudillismo no solo no ha desaparecido sino que es la clave para entender la historia de nuestros países. Por eso, a la hora de las efemérides y los bicentenarios, qué pena con los jefes de protocolo, no puede ser el gran ausente: "Se puede demostrar que los latinoamericanos, en estos 200 años de independencia, hemos vivido más tiempo bajo la férula de estos personajes desdeñosos de las instituciones y el constitucionalismo liberal, que administrados por presidentes obedientes de las normas".

Aunque parezca una fatalidad genética, una impronta del ADN latinoamericano, los caudillos se explican por la conformación de nuestras sociedades. Vienen de los encomenderos coloniales y de los hacendados. La hacienda sucede a la encomienda y asume el vacío de poder ante la caída de las instituciones coloniales: el hacendado posee grandes extensiones de tierra y se convierte en el único referente para los campesinos de una organización política y laboral. "El control de las autoridades coloniales era tan tenue, sobre todo en las periferias, que con frecuencia los hacendados recibían una suerte de comisión para ejercer el control por mandato real". Los aparceros de la hacienda son el germen de la red clientelista y el ámbito propicio para que florezca el caudillismo. En realidad, un bastión de los sectores tradicionalistas contra las ideas liberales y democráticas que trajo la independencia. "Los perdedores de la independencia vieron en su comando de las masas una manera de contrarrestar el avance de instituciones revolucionarias, como el voto". Por supuesto, la figura del caudillo evoluciona y se vuelve contradictoria: así como defiende el orden establecido también puede asumir en ocasiones la representación de la rebeldía. Hay caudillos liberales.

Caudillos, caciques, hombres fuertes, dictadores, tiranos. No importan los nombres, importan sus características comunes: se sienten insustituibles, salvadores, restauradores de la patria y con el sagrado derecho a cambiar la Constitución para quedarse en el poder. Para ellos, la ley es un papelito, un articulito y, como decía el dictador de Carpentier en El recurso del método, "¡Jefe con cojones no se guía con papelitos!". El hondureño Tiburcio Carías Andino se quedó 17 años en el poder porque pensaba que su pueblo "no era capaz de gobernarse por sí solo". Propició una Asamblea Constituyente para ser reelegido indefinidamente. Fantasmas que cada tanto buscan reencarnar. En Zelaya, Chávez, Fujimori, Ortega, Uribe.

Por los perfiles de los caudillos esta obra se emparenta con el periodismo e incluye inevitables dosis de humor negro y picaresca, dada la naturaleza de los personajes. Dice Gerardo Machado: "Yo quise una Cuba libre, feliz y contenta. Por ese ideal llegué a la dictadura, y cometí el error fundamental de no haber eliminado más gente de la que pude". Por su mirada de conjunto y su intención de encontrar una continuidad histórica y una respuesta, tiene algo de teoría política.

http://www.semana.com/noticias-cultura/adn-del-caudillismo-latinoamericano/141536.aspx

sábado, 24 de julio de 2010

HEIDEGGER Y EL NEONAZISMO SEGÚN VÍCTOR FARÍAS


Filosofía La influencia política del pensador alemán:
Heidegger y el neonazismo según Víctor Farías

El autor del polémico libro "Heidegger y el nazismo" investiga la proyección del pensamiento del filósofo en neofascistas, neonazis y fundamentalistas islámicos.  

Patricio Tapia  De vez en cuando las visiones de mundo de algunos jóvenes y no tan jóvenes compatriotas se muestran tan incompatibles -unos gustan de los dibujos japoneses, otros del reggaeton y otros de Adolf Hitler- que pueden llegar a enfrentamientos en los que no dudan en apuñalarse o golpear sus cabezas (de cabellos multicolores o rigurosamente afeitadas) con botellas o bates de béisbol. Si el cráneo del agredido o agresor además de rapado cuenta con una esvástica o un águila tatuadas, hay una alta probabilidad de que sea un neonazi autóctono. Seguramente su ideología está conformada más por la imaginería del cine que por lecturas o investigación. Quizá tenga por afición golpear mendigos o travestis y profese un racismo primitivo, especialmente antisemita. Los más "audaces" podrán demostrar su valor profanando tumbas judías o amenazando a una senadora, como lo han hecho.
Es evidente que a estos representantes del neonazismo, en su variante digamos "pandillera" o "lumpen", no tiene sentido preguntarles por los fundamentos doctrinarios de su movimiento. Hay otra variante, que organiza congresos, edita revistas, lee a Miguel Serrano y cree que Hitler vive en la Antártica, llamémosle "surrealista" o "demente", a la que sí tendría sentido hacerlo. En todo caso, probablemente no figure entre ellos la obra de Martin Heidegger. Sin embargo, Víctor Farías, sí ve su presencia en grupos, instituciones e incluso gobiernos, en diversas partes del mundo.
Cuando en 1987 Farías publicó "Heidegger y el nazismo", el libro remeció como un terremoto las apacibles y aparentemente firmes construcciones donde vivían los heideggerianos. Al terremoto siguió la "réplica" con el libro de Hugo Ott. Los discípulos de Heidegger que habían justificado su militancia nazi -fue sólo brevemente y para defender la universidad- enfrentaban las evidencias de Farías que demostraban un profundo y duradero compromiso con el régimen. Se habló de "error político", de "razones metafísicas" de su opción; como fuere, Farías dejó establecidos como hechos su nazismo y la huella de éste en su obra.
Más de veinte años después Farías vuelve sobre un tema distinto: la "herencia" de Heidegger, como una "primera aproximación" a la utilización de su filosofía por parte de ciertos movimientos e instituciones actuales. La idea surgió al ver en la televisión alemana un desfile neonazi, en el que se portaba una pancarta con una frase de Heidegger, la frase final de su famoso discurso rectoral de 1933: "Todo lo grande emerge en la tormenta", o "en el asalto", como traduce Farías, por si Heidegger se refería a las "secciones de asalto", SA, del nazismo.
Farías investiga y documenta exhaustivamente (con la internet e incluso Wikipedia como fuentes) la influencia de Heidegger en movimientos neofascistas europeos. En Alemania aborda la figura del historiador conservador Ernst Nolte y analiza la herencia heideggeriana en el Partido Nacionaldemócrata (NPD). Así, le envía una carta a su jefe ideológico, Holger Apfel, preguntando sobre las vinculaciones doctrinarias de su partido y Heidegger: aprovecha de burlarse un poco de él, por los errores que comete, pues a pesar de ser un libro de denuncia tiene muchas veces el tono zumbón del polemista avezado que es Farías. A veces, sí, roza el insulto: a Nolte lo califica de "mediocre historiador" con "muy bajo dominio de su oficio" y al filósofo François Fédier, de "mini epígono" heideggeriano.
El libro se ocupa del neofascismo francés e italiano, con figuras como Alain de Benoist, Guillaume Faye o Giorgio Locchi. Toca asuntos como los lazos entre ciertos movimientos ecologistas y las ideas fascistas: es el caso de Rudolf Bahro, antiguo izquierdista de un marxismo disidente y que ahora pide un "Adolf verde". Y también la vinculación creciente entre "extremos" políticos: mutando violentistas totalitarios de la izquierda a la ultraderecha, como los "nacional-bolcheviques" alemanes.
Lo más llamativo quizá esté en las noticias sobre la influencia heideggeriana en el fundamentalismo islámico, cuyo origen Farías remonta al estudioso islamista francés Henri Corbin, primer traductor de Heidegger al francés. Farías destaca cómo estos fundamentalistas ven con agrado la crítica de Heidegger a la modernidad tecnológica, así como su tesis geopolítica de la tenaza que serían Estados Unidos y Unión Soviética. Refiere la existencia de grupos de poder conformados por filósofos, "los heideggerianos", como arquitectos ideológicos de la república Islámica y al que habría pertenecido Mahmud Ahmadineyad, actual Presidente de Irán.
Chávez y Vattimo
En el caso del régimen de Hugo Chávez, se apunta su antisemitismo (aunque los ataques al Estado israelí no sean necesariamente manifestación de él) así como la inspiración neonazi de su asesor, el argentino Norberto Ceresole, ideólogo de su proyecto, a cuya muerte sucedió el alemán nacional-bolchevique Heinz Dietrich. Pero Chávez no es un "heideggeriano", ni la visita de Gianni Vattimo a Venezuela, sus opiniones favorables (de 2005) ni su simpatía tras su elección en 2006 justifican hablar de la "convicción totalitaria" de Vattimo o insinuar antisemitismo. Hay algún otro salto en las hilaciones que conforman los argumentos de Farías, como dar a entender que la influencia de Heidegger en Foucault, Lacan y Baudrillard haya sido similar a la que tuvo en De Benoist o Faye. Con todo, el libro es una estimulante aproximación a las complejas (y a veces peligrosas) relaciones entre filosofía y poder.
http://diario.elmercurio.com/2010/07/11/artes_y_letras/artes_y_letras/noticias/C9D9CCD2-9A62-4A0B-B4A9-0B9341FDC513.htm?id={C9D9CCD2-9A62-4A0B-B4A9-0B9341FDC513}

viernes, 23 de julio de 2010

When I Fall in Love

Fly me to the moon- Nat King Cole

Autumn Leaves - Nat King Cole

EDITH PIAF- la foule

Edith Piaf - Non, Je ne regrette rien

Mireille sings Mozart's symphony N' 40

Mireille Mathieu - Festival di san Remo 2000

Mireille Mathieu - Quand tu t'en iras (Non pensare a me)

miércoles, 21 de julio de 2010

My Way Live - Elvis Presley

Nicola Di Bari - Corazon Gitano

Rita Pavone - Ay, muchacho ( 1970 ) - en español -

Santana. Samba Pa Ti

JOSE FELICIANO - "QUE SERA" ( Spanish Version )

Jimmy Fontana - Il Mondo

charles aznavour - morir de amor en español

Nana Mouskouri - Charles Aznavour - Duo - Mourir d'Aimer - 2009

MASSIEL "CANCIONES"

MASSIEL "DEJA LA FLOR"

massiel "only for ever will do"

"People talking around" Los Bravos y Andy

lunes, 19 de julio de 2010

Tomado de: http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/10/07/09/cultural_499997.asp

Biografía de dos filósofos
Deleuze, Guattari y Mayo del 68
 
 
Carina Blixen
SEGÚN FRANÇOIS Dosse es el Mayo francés el que hace posible el encuentro -emocional y productivo- de estos dos hombres tan diferentes. En su monumental Gilles Deleuze y Félix Guattari. Biografía cruzada, la biógrafa Dosse maneja una enorme cantidad de información, tiene un conocimiento íntimo de la materia que trata y está afiliado a una filosofía -deudora entre otros de Deleuze y Guattari- que concibe al acontecimiento como generador de sentido.


Crear un relato preciso y abarcador a partir de incontables anécdotas mínimas y de un amplio conocimiento de la historia de la filosofía y la historia de Francia. Presenta a cada uno de los protagonistas: sus orígenes, sus características personales, sus trabajos, sus compromisos políticos, sus opciones intelectuales. Las diferencias son grandes: Guattari era polémico, hiperactivo, viajero; tenía tendencia al caos, no le gustaba estar solo y no escribía demasiado bien. Deleuze era concentrado, amable, retraído, constante, ordenado, preciso; un "viajero inmóvil".
Esa experiencia fundadora que sacude sus vidas y su pensamiento es la que crea las condiciones para que surja no solo una escritura de a dos, sino el despliegue, entre 1969 y 1991, de una construcción intelectual común. La amistad, las ideas, los libros fueron resultado de un espacio articulado entre los dos en el que no buscaron la identificación, sino la posibilidad de crear y de potenciarse a partir de sus diferencias. Algunos críticos describen esa construcción con la imagen de un "tercer hombre". Con ironía, el dibujante Lauzier, lo bautizó "Guattareuze". Lo cierto es que dio algunos libros de gran impacto en la reflexión y el activismo político del siglo XX. Esta biografía cruzada apuesta a hacer evidente su vigencia actual.
FÉLIX GUATTARI (1930-1992). En Mayo de 1968 Guattari es "un militante que se encuentra en el campo del psicoanálisis y de las ciencias sociales, administrador de una clínica psiquiátrica y autor de algunos artículos".
Era el menor de tres hermanos, el que pudo ir a la Universidad en una familia con problemas económicos. Gran lector, fue admirador obsesivo de James Joyce. Desde muy temprano quiso ser escritor, pero sabía que escribía mal. A los 15 años conoció a Jean Oury, un poco mayor, quien sería un guía importante en su vida.
En 1953 Jean Oury, que había acumulado experiencia como psiquiatra poniendo en práctica formas de tratamiento alternativas, compró el castillo La Borde en el centro de Francia. Inició un trabajo terapéutico regido por un centralismo democrático que respondía al marxismo leninismo: todos los trabajadores de la clínica debían ser capaces de pasar de la tarea intelectual a la manual y debían organizarse como una comunidad para decidir tareas, responsabilidades y salarios.
Guattari se instaló en La Borde en 1955 con su compañera de entonces. Iba y venía de París y hacía un trasiego constante de jóvenes militantes que se comprometían en las actividades de la clínica. El objetivo de la comunidad era sacar a los individuos de su aislamiento, hacerlos salir de sus tentaciones de muerte, romper con la compulsión de repetición. La psicoterapia institucional se propuso "desarrollar nuevas formas de subjetividad". Guattari pensaba que mientras la gente permaneciera fijada sobre sí misma, nunca vería otra cosa que a sí misma.
Se había iniciado políticamente en el Partido Comunista Francés. En 1948 se pasó al trotskismo (PCI) y lo abandonó poco después para formar su propio grupo en torno a la revista La voie communiste (en oposición a la guerra de Argelia). Se fue en 1965, cuando en la publicación fueron primando las posiciones maoístas. Fundó entonces la Federación de Grupos de Estudio y de Investigaciones Institucionales, un programa de investigación no académica que creó un subgrupo que se propuso realizar una conexión entre lo político y la práctica de la psicoterapia.
Un poco antes de su alejamiento de La voie communiste había roto con Jacques Lacan, a quien leía desde 1950 y quien era su maestro y analista. El desacuerdo fue político y también la respuesta a una situación abusiva. Guattari había preparado para la Escuela Freudiana de París, fundada en 1964 por Lacan, una conferencia, "Máquina y estructura", en la que se planteaban en germen ideas que desarrollaría en El anti-Edipo con Deleuze. Roland Barthes se interesó en su pensamiento y le pidió el texto para publicarlo en Communications. Al comentarlo en el diván de Lacan, su analista se enojó y le pidió el texto para su revista Scilicet. Nunca lo publicó. Al mismo tiempo se produjo el "ascenso" de la corriente maoísta en el lacanismo liderada por Jacques-Alain Miller, el yerno de Lacan.
GILLES DELEUZE (1925-1995). En Mayo de 1968 es "un filósofo reconocido, que ya ha publicado una buena parte de su obra".
Había hecho el liceo en un París ocupado por los nazis. Con su amigo Michel Tournier, el excelente narrador, formó un grupo de estudios filosóficos hostil a la noción de intimidad. Deleuze contó en una entrevista la revelación que sintió ante las primeras clases de filosofía: "Cuando me enteré de que había conceptos, me causó el mismo efecto que para otros hubieran causado los personajes de una novela fantástica. Me pareció tan vivo, tan animado". Fue un docente apasionado y seductor, un estimulador de vocaciones. Preparaba meticulosamente sus clases, para dar después la impresión de estar improvisando. Sus temas recurrentes fueron: Spinoza, Hume, Bergson, Leibniz, Kant, Nietzsche, Foucault.
Consideraba que la tarea del filósofo era, en primer lugar, "dedicarse a restituir la singularidad de los pensadores que lo precedieron", para, solo después, realizar una tarea más personal. Paradójicamente quería liberarse de la historia de la filosofía e instalaba "minas explosivas bajo el pedestal de cada filósofo". Así explicaba su método: "El modo de liberarme que utilizaba en aquella época consistía, según creo, en concebir la historia de la filosofía como una especie de sodomía o, dicho de otra manera, de inmaculada concepción. Me imaginaba acercándome a un autor por la espalda y dejándolo embarazado de una criatura que, siendo suya, sería sin embargo monstruosa".
Entre 1964 y 1969 Deleuze se fue emancipando de manera progresiva de la historia clásica de la filosofía. En sus clases fue dando importancia a la noción de acontecimiento como surgimiento de lo inesperado, y señalando la necesidad -tomada del estoicismo- de mostrarse digno de él. Entendió que la filosofía debía pensar los problemas de su época. Al hacerlo conversó con obras literarias a las que iluminó realizando conexiones imprevistas. Scott Fitzgerald, Herman Melville, Franz Kafka, Marcel Proust, Jean Jacques Rousseau, Paul Claudel, Ambrose Bierce, entre otros, estuvieron presentes en sus clases y sus libros. En los meses anteriores a Mayo del 68 escribió con Foucault una introducción a las Obras Completas (1967) de Nietzsche. Deleuze pensaba que buena parte de la vuelta a Nietzsche se basaba "en el redescubrimiento de lo intempestivo y, por lo tanto, de la historia como aparición de lo nuevo, de lo inesperado".
MAYO DE 1968. En Mayo de 1968 Guattari y su "pandilla" ocuparon el Instituto Pedagógico Nacional y participaron también de la ocupación del Teatro Odeón, encabezada por Jean-Jacques Lebel. Deleuze estaba enseñando en la universidad de Lyon, fue uno de los pocos profesores que defendió la participación en las asambleas generales y en las manifestaciones con los estudiantes. Más allá de la historia menuda, Mayo fue una conmoción que hizo posible el encuentro: "el acontecimiento de 1968 creó en ellos una `ruptura instauradora`", explica Dosse, con un concepto de Michel de Certeau.
Se vieron por primera vez en 1969 en Dhuizon, el castillo que alquilaba Guattari cerca de la clínica La Borde. No fue nada casual: el contacto fue propiciado por Jean-Pierre Muyard, estudiante de medicina, militante de izquierda, que entendió después que la "operación alquímica" funcionó. Juntos se plantearon la necesidad de salir del estructuralismo y de lo que llamaron el "familiarismo" del psicoanálisis. Quisieron demostrar de qué manera en la psicosis "los mecanismos socioeconómicos son capaces de alcanzar en crudo el inconsciente".
Ambos pensaban que Lacan se equivocaba al considerar que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Deleuze explicaba que el "inconsciente produce" y que eso significaba que había que dejar de tratarlo, como se había hecho hasta ese momento, "como una suerte de teatro donde se representaría un drama privilegiado, el drama de Edipo". En lugar de la metáfora del teatro propusieron la de la fábrica. A partir de la experiencia en La Borde, Guattari había desarrollado el concepto de transversalidad, que buscaba superar las oposiciones estructurales binarias.
Tenían también diferencias con el marxismo, pues mientras Marx partía de una teoría de las necesidades, ellos planteaban los problemas "en términos de deseos". Mientras el marxismo concebía una infraestructura y una supraestructura, ellos pensaban que no había una esfera ideológica cortada del resto de la sociedad, "sino solamente organizaciones de poder".
Querían "abrir lo binario a la multiplicidad, a la diseminación, al estallido generalizado. La libido, entonces, se remite a la energía específica que emana de las máquinas deseantes". La noción de "máquina" reintroduce el acontecimiento y el movimiento. "El surgimiento de la máquina marca una fecha, un corte, y no es homogéneo con una representación estructural". Criticaron la teoría del signo de Saussure, opusieron a una lingüística del significante una de los flujos. Se propusieron salir de la estructura y de la lengua. Consideraron que había un panlingüismo en los estudios sobre el hombre; pensaron que antes de estar estructurados por las reglas del lenguaje, los contenidos estaban estructurados por una multiplicidad de niveles micropolíticos. La filosofía que desarrollan no solo apunta a definir qué es pensar "sino también a elaborar un vitalismo que busca favorecer y comprender el acto creativo".
El primer libro que publicaron juntos, El anti-Edipo (1972), tuvo un éxito enorme e inmediato. La forma de trabajo inicial consistía en que Guattari escribiera sus pensamientos y se los enviara por carta a Deleuze para que este los trabajara con miras a la versión final: "Deleuze decía que Félix era el que encontraba los diamantes". También tenían sesiones orales: dialogaban y decidían los temas a trabajar.
Poco después escribieron un libro fundamental en los estudios kafkianos: Kafka. Por una literatura menor (1975). Una literatura menor "no es una lengua menor, sino la que una minoría hace en una lengua mayor". Es lo que descubren algunos escritores que interesan especialmente a Deleuze-Guattari: el "estar en su propia lengua como un extranjero". Plantean la existencia de un desequilibrio en el lenguaje, que es esencialmente político. En Kafka plantean los conceptos de "rizoma" y "agenciamiento" que son centrales a su desarrollo teórico. El "rizoma" (raicillas que crecen bajo tierra de manera horizontal) llegó a convertirse casi en un latiguillo de la crítica literaria. La imagen será más claramente contrapuesta a la verticalidad del árbol en Rizoma (1977) que a su vez se considera una introducción a Mil mesetas (1980). El "agenciamiento" consta de cuatro dimensiones: un estado de cosas, los enunciados, los estilos de enunciación y el territorio.
El método de Mil mesetas (1980) es transversal como el de El anti-Edipo. Quieren presentar "una nueva metafísica, una ontología de la diferencia" y al pragmatismo como una alternativa a Saussure. Plantean una lógica espacial que juega con lo liso y estriado, lo nómade y sedentario. Su repercusión es mucho menor de la alcanzada con el primer libro.
NUEVOS CRUCES. El impacto del pensamiento de ambos en el arte, en la teoría literaria y en una militancia antiglobalización, que cree en las redes y los grupos de autogestión ha sido importante. Las nociones de "multitud resistente" y "subjetividad nómada" creadas por los dos han traspasado la academia. Sus libros fueron leídos como ejemplo de posestructuralismo y posmodernismo, aunque nunca se hayan planteado esta noción.
Esta influencia estuvo acompañada desde el principio por numerosas críticas de nivel y alcance variado. En su momento Deleuze planteó que estaban buscando nuevos medios de expresión filosófica, inaugurada por Nietzsche, y que querían crear "una nueva estilística". No todos percibieron esa "nueva estilística" como una ventaja.
En el momento de publicarse El anti-Edipo una crítica de la revista Esprit ya consideraba que los autores aplicaban una "técnica de bombardeo" y señalaba "el tipo de frases afirmadas sin demostración y repetidas hasta la saciedad". También se ha puesto en duda que la fuerza liberadora del deseo fuera contra las estructuras capitalistas como ellos propusieron y como la realidad parece desmentir.
En la década del setenta Guattari estuvo en contacto con movimientos europeos: las Brigadas Rojas en Italia, las RAF en Alemania, el movimiento de comunidades alternativas de Berlín, y entró en contacto con la política brasilera. En 1977 viajó a Brasil para encontrarse con Lula, en ese entonces presidente del sindicato de metalúrgicos. En Brasil dejó alumnos que siguen difundiendo su pensamiento y propagando su activismo.
Deleuze empezó a ser leído a partir de un proceso de "desguattarización" que es justamente el que este libro de Dosse quiere cuestionar. Es lo que hace, por ejemplo, Slavoj Žižek en Órganos sin cuerpo. Sobre Deleuze y sus consecuencias (2007). En una entrevista Žižek explicó que lo que le interesaba de Deleuze es lo que llama la "realidad virtual": algo no actual y que tiene consecuencias reales. "Miremos la política, que funciona como el proverbial pecado de un matrimonio, en el que hay uno de ellos que es desdichado y sueña que algún día podrá abandonar a la mujer o al marido. Pero paradójicamente, mientras se sueña con esto, es algo que nunca se va a hacer, es sólo una posibilidad. La política de Occidente funciona de esta manera. Soñamos que podemos cambiar cosas, mejorarlas, pero es algo que nos sirve para protegernos y sobrevivir al hecho de que las cosas son así y no podemos cambiarlas".
La influencia de Deleuze ha sido importante en la Argentina. Algo de ella puede apreciarse con la lectura de La Máquina Deleuze (2006), un libro preparado por el filósofo Tomás Abraham y su Seminario de los Jueves (un grupo de aficionados a la filosofía que se reúne desde 1984).
GILLES DELEUZE Y FELIX GUATTARI. BIOGRAFÍA CRUZADA de Francois Dosse. Fondo de Cultura Económica, 2009. Buenos Aires, 692 págs. Distribuye Gussi.
Tomado de: http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/10/07/09/cultural_499997.asp