LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

viernes, 8 de abril de 2011

El problema del país



Lo que ocurre en las universidades no es otra cosa sino una muestra de lo que ocurre en cualquier otro sector que no se pliegue a los caprichos o dictámenes de Miraflores.



Por: Rafael Di Prisco



Inicialmente la nota de esta semana debía referirse específicamente al  gravísimo conflicto que afecta a las universidades,  como consecuencia de las “políticas” anti universitarias del régimen revolucionari.
Pero a medida que escribía –ya había superado en abundancia la mitad de la extensión total- me iba dando  cuenta de que el problema no se limitaba a los más importantes institutos de enseñanza e investigación, porque no se trataba simplemente de unos bajos  sueldos de profesores,  empleados y obreros o de unas escuálidas becas estudiantiles,  que se quedaron  anclados en los niveles del año 2007.
Lo que ocurre en las universidades no es otra cosa sino una muestra de lo que ocurre en cualquier otro sector que no se pliegue a los caprichos o dictámenes de Miraflores. 

Por supuesto, seguramente es mucho pedir que unos funcionarios alienados por consignas que promueven el socialismo hasta vencer o morir tengan el mínimo de sensibilidad requerido  para comprender que, al margen de si se mueren o siguen viviendo, medrando al rescoldo de la impune corrupción, mientras ejerzan las funciones del cargo están en la obligación de resolver los problemas, porque para eso están allí.
De lo contrario, que busquen otros empleos. Un ministerio es un organismo que forma parte de la administración pública y en consecuencia los trabajadores -desde el honorable señor Ministro hasta el más humilde oficial de limpieza- son servidores del público, que somos todos nosotros, los que vivimos en esta tierra de gracia, sin distingo de ninguna naturaleza.
Pero el señor Ministro se vale de todas las argucias imaginables para no reunirse con la dirigencia de los profesores.
Lo que está ocurriendo con las universidades no es exclusivo ni son problemas generados por  ellas. Son problemas que se incuban en  la incapacidad y la ineficiencia de ese lumpen espiritual que compone la amplia mayoría de la burocracia socialista, sin descartar además alguito de mala fe, resentimiento, rencor, complejos y una oscura necesidad de venganza que se cobija en lo más profundo de la condición humana.

El Ministerio para la Educación Universitaria no ha cumplido con lo que pautan las leyes y normas en cuanto a la asignación del presupuesto anual, de acuerdo con los requerimientos de cada una de las academias.
En primer lugar no ha cumplido con lo que establecen las Normas de Homologación que, como su nombre lo sugiere, es el conjunto de normas para cada dos años los sueldos del profesorado.
En segundo lugar, de manera arbitraria e inconsulta, ha reducido o eliminado asignaciones para partidas, sin las cuales las universidades no funcionan.

Las universidades vienen reclamando, con todo derecho lo que les corresponde. En el ministerio no dan respuestas a estos reclamos, no se reúnen para dialogar sino asignan arbitrariamente un monto que es un poquitín más de la mitad de lo que se necesita, y justifican la arbitrariedad con el argumento de que es necesario hacer auditorías previas para saber cómo se gasta y cómo se invierte.
Luego,  con los mismos argumentos, se alzan las voces del corifeo compuesto por dirigentes estudiantiles y la militancia partidista.

Pero la verdad es  que tanto el señor ministro como los dirigentes estudiantiles conocen la realidad y saben muy bien que cada universidad tiene su Contraloría Interna que depende del Consejo Universitario y que realiza auditorías permanentemente.
Saben que este organismo está en contacto directo con la Contraloría General de la República, mediante informes trimestrales que rinde puntualmente, además de atender cualquier inspección que esta última tenga a bien realizar.

De modo que no tiene ningún sentido venir ahora a rasgarse las vestiduras apelando a una “ética socialista” de muy relativo valor, porque se utiliza para atacar a las universidades pero no funciona en los escandalosos casos de corrupción en los que han incurrido altos jerarcas del gobierno, como los contenedores de alimentos de Pdval, las casas uruguayas o el maletín que transportaba el señor Antonini, para poner sólo tres ejemplos. 
             
Es lamentable, pero esa demagogia barata y, por supuesto, muy deshonesta no le hace ningún servicio al país.
 TOMADO DE: http://www.talcualdigital.com/avances/Viewer.aspx?id=43056&secid=44



Lo imprevisto y lo razonable



Sin miedos ni complejos, el gobierno boliviano enfrentó el conflicto, y admitió su responsabilidad en el mal manejo de una cuestión en la que es conveniente escuchar la voz del pueblo, para no aplicar el criterio de "la autoridad que manda, y a callar y obedecer todo el mundo"



Por: Rafael Di Prisco



Una noticia proveniente de la hermana república de Bolivia es importante y no puede ser silenciada o desestimada. No se trata de un aprovechamiento oportunista, como podría aventurarse a pensar algún torcido lector, sino de tomar lección para que sirva de ejemplo por la inteligente conducción de un acontecimiento que hubiera podido tomar derroteros peligrosos para la democracia en Latinoamérica, porque el problema no es exclusivo de Bolivia sino que se puede repetir en  cualquiera de las  otras naciones latinoamericanas.
 Me refiero a lo que ha estado ocurriendo con la cuestión del aumento de los precios del combustible, que  nos recuerda los sucesos de febrero de 1989 que condujeron al “Caracazo”. 
No es que estén relacionados ni es nuestra intención establecer comparaciones sin sentido, pero es indudable que su significación no permite el engavetamiento o que pase por debajo de la mesa, como si no hubiera sucedido nada, porque al menos por tratarse de uno de los gobiernos que comparten los lineamientos ideológicos trazados por el comandante en la Alba, de alguna manera nos mueve un poco el piso.  
Aunque en varias ciudades hubo manifestaciones de extremada  violencia (por cierto, una de las ciudades apoya plenamente al  primer mandatario boliviano) la respuesta represiva de los cuerpos de seguridad fue bastante contenida, y la sangre no llegó al río; no obstante, en muchos ambientes no parecía exagerado presagiar males mayores. Afortunadamente,  factores del gobierno pensaron con la cabeza fría.

Hasta es posible que se realizaran conversaciones telefónicas internacionales
que ayudaran a reconsiderar la disposición de aumentar los combustibles, y se produce la decisión del presidente Morales de dar marcha atrás, que no obstante pudiera interpretarse como una derrota política, debemos verla más bien como una lección sabia y correcta, pues tal como se desarrollaban los acontecimientos, la airada respuesta popular pudiera haber propiciado un final trágico con un costo político muy elevado para el gobierno.
Hoy lunes en la madrugada –los acontecimientos en pleno desarrollo, como decía comentarista famoso– los bolivianos dan otra lección de buen manejo de una situación por demás conflictiva y delicada: en vez del compañerito Morales, que en cierta forma “metió la pata”,  aparece en escena el calmado vicepresidente para proponer, de manera racional y razonable, que es necesario un diálogo con todos los sectores involucrados porque no es posible mantener los precios de los combustibles a tan bajos niveles.
Es obligación ineludible del gobierno convencer a la población  de la necesidad de encontrar salidas a la inaplazable alza de los precios del diesel y la gasolina,  que no se pueden seguir subsidiando  a costa del golpeado erario nacional.

Sin miedos ni complejos, el gobierno boliviano ha enfrentado el conflicto, y admitido su responsabilidad en el mal manejo de una cuestión en la que es conveniente escuchar “la voz del pueblo”, para decirlo bien claro, y no aplicar el criterio de “la autoridad que manda, y a callar y obedecer todo el mundo”, como se ha venido haciendo en nuestro país desde cuando asume el mando la revolución socialista-marxista-camino del comunismo.
El presidente Evo Morales dio “un golpe de timón” que parece fácil porque se dice en pocos segundos  pero que en verdad no lo es. Se requiere una buena dosis de humildad y entereza para reconocer el error y corregir; pero a veces las alturas del poder enceguecen y perturban el entendimiento.
En situaciones como la que se vive en Bolivia no es atributo de cualquier personalidad, porque decisiones de ese tipo solamente las pueden tomar personas reflexivas y autocríticas, con mucha humildad para reconocer los errores y recapacitar.
Los golpes enseñan, pero es necesario que simultáneamente haya disposición para aprender porque, de lo contrario, no hay nada que hacer sino seguir por el despeñadero. Lo malo es que por ese camino nos arrastran a todos. Y eso es lo que ha venido sucediendo en esta Tierra de Gracia.

Por eso decimos que podemos continuar en la misma nave, pero en el 2012 debemos buscar otro conductor.

TOMADO DE: http://www.talcualdigital.com/avances/Viewer.aspx?id=46162&secid=44



Otra temporada larga



Cuando baja la corriente de vacacionistas, la isla recobrasu natural ritmo calmado,pueblerino incluso, sabroso; pero entonces los comerciantescomienzan a quejarse porque no venden, y es lógico que así sea pues los grandes compradores están entre los visitantes



Por: Rafael Di Prisco



Estamos casi a mitad de la temporada alta más larga del año, que es la que coincide con las vacaciones de la gran masa de escolares, liceístas y universitarios.

Aunque todavía no ha terminado y no se dispone de numeritos, porcentajes, estadísticas y demás instrumentos y mecanismos para medir los efectos de la cantidad de personas que nos ha visitado, la muchedumbre  que se ve en supermercados y  centros comerciales, así como el tráfico que congestiona  calles y avenidas de  Margarita permite adelantar alguna opinión favorable, en el sentido de que este año “la cosa no ha estado tan mal”, al margen de si ha sido buena o mala para el comercio, los hoteleros y los operadores turísticos, que en líneas generales siempre se quejan porque “no se llenaron las expectativas”.
Lo cierto es que, bueno, no hay nada que hacer. El ser humano es así, difícil de complacer. Cuando no se tiene, se implora; y cuando nos lo dan, protestamos o nos quejamos.

Pero la verdad es que, como siempre en los días entre Navidad y Año Nuevo, así como en Semana Santa y hora también en los fines de semana, pero especialmente en este largo período de vacaciones escolares, la sabrosa vida margariteña se tiñe de las angustias y las agresividad que caracteriza la vida ciudadana. 
Hacer el supermercado se convierte en un suplicio que comienza con la azarosa búsqueda del mejor momento para hacer la compra, que para algunos es entre lunes y jueves tempranito, apenas abren los negocios, aunque muchos opinan que el lunes no conviene porque la víspera los turistas han arrasado con todo:  las hortalizas y verduras está en mal estado; si había alguno de esos productos que siempre escasean como leche, azúcar o mantequilla, olvídate, ya se lo llevaron; lo que queda de yogur  líquido está vencido o se acabó el que más te gusta; entre las pastas sólo se encuentran paquetes rotos;  la marca de atún que aún queda es la que mucha gente rechaza; el empleado nos dice que el sábado todavía había papel higiénico y servilletas; ayer llegó el aceite de maíz pero se agotó en dos horas de pleitos entre señoras muy acomodaditas contesta el empleado que llena de nuevo los anaqueles con un aceite de soja que a nadie gusta, entre otras razones porque cuando se calienta huele muy mal.

Del tráfico automotor, ni hablar. Está demostrado hasta la saciedad que las actuales vías rápidas son insuficientes para  absorber la cantidad de vehículos de los residentes en la isla. 
Cuando se agregan  los automóviles de turistas y visitantes es el caos, pues los centros urbanos del eje Porlamar-Pampatar, así como la única vía que comunica con Macanao, pasando por el aeropuerto y Punta de Piedras,  de por sí insuficiente para las exigencias del tráfico diario en las horas pico, presenta un congestionamiento que se podría evitar mediante la construcción de vías alternas periféricas que evitaran los embudos actuales y eludieran las zonas de comercios y negocios que hace lento el tráfico por las exigencias de quienes deben realizar gestiones y compras en dichos negocios.

Cuando baja la corriente de vacacionistas, la isla recobra  su natural ritmo calmado,  pueblerino incluso, sabroso; pero entonces los comerciantes  comienzan a quejarse porque no venden, y es lógico que así sea pues los grandes compradores están entre los visitantes; los dueños de restaurantes y hoteles se quejan de que así no se puede mantener un servicio adecuado porque no se soportan los costos; los taxistas no hacen sino llorar por la ausencia de pasajeros debido a que los aviones llegan casi vacíos. Todos esperan ansiosos la llegada de la próxima temporada alta y cada sector renueva inventarios, mientras los más vivos compensan supuestas pérdidas  retocando  generosamente los precios.

Por último, habría  que destacar que a pesar de encontrarnos en otro más de los tantos años electorales, cuando hay que ser generoso con los bolsillos del pueblo, parece que en esta oportunidad cuando llegó el momento de hacer el reparto endógeno el gobierno se encontró con que la regaladera exógena había acabado con casi todos los dólares. ¡Bonito socialismo!
rdiprisc@yahoo.com
TOMADO
DE: http://www.talcualdigital.com/Avances/Viewer.aspx?id=39144&secid=44



Breve crónica de un guión anunciado



No es descabellado pensar que, al menos desde la vertiente neogranadina, el libreto del último capítulo de la guerra de papel colombo-venezolana pudiera estar siendo preparado desde hace mucho tiempo, por lo menos desde cuando aparecieron las famosas computadoras de Raúl Reyes, a las que, en fechas posteriores, se han sumado otras de connotados comandantes de frentes guerrilleros



Por: Rafael Di Prisco


Conociendo como conocemos a los principales protagonistas del drama, y tal como han venido ocurriendo los hechos, no sorprende a nadie lo que acaba de ocurrir en la vilipendiada OEA, tan requerida y cortejada en otras oportunidades.

No es descabellado pensar que, al menos desde la vertiente neogranadina, el libreto del último capítulo de la guerra de papel colombo-venezolana pudiera estar siendo preparado desde hace mucho tiempo, por lo menos desde cuando aparecieron las famosas computadoras de Raúl Reyes, a las que, en fechas posteriores, se han sumado otras de connotados comandantes de frentes guerrilleros.

Pero sería infantil suponer que de este lado de la frontera hubieran estado de brazos cruzados como si nada estuviera pasando. Es de suponer que, por el contrario, se trabajaba en varias respuestas, para activar o poner sobre el tapete la variante más conveniente, aunque en todas ellas el pronunciamiento estelar sería el total rompimiento de relaciones diplomáticas.

Por su parte, el señor de allá no es un angelito serenado que al batir de alas suelta vaporosas y gráciles plumitas blancas. Con una fría arrechera contenida, medio “mala gente” como es él, fue reuniendo pacientemente la mayor documentación posible para exponerla en un foro que, con todas sus fallas y debilidades, es el más adecuado, en el momento que considerara más favorable a sus intereses, ya casi a la víspera del final de su mandato presidencial, sin importarle que en la arremetida se llevase en los cachos al compañero de equipo, el presidente electo.

Lo que Uribe quería lo logró: poner a la defensiva a Chávez. ¿Qué también le generó problemas de difícil solución al compañero Santos? Sí, pero no importa, primero porque logró su objetivo, que por cierto comparte un amplio sector de la sociedad colombiana; y segundo porque una vez planteado el asunto, lo que sigue le corresponde atender al nuevo presidente que tendrá que ver cómo carajo arregla las cosas para restablecer el diálogo y reanudar relaciones una vez comience a dirigir la orquesta, si es que podrán reanudarse relaciones, porque con el contendor que tendrá nunca se sabe.

Así de sencillo para el señor Uribe, porque la verdad es que se salió con la suya y dejó un problemón, que se puede resolver diplomáticamente, es cierto, y a Santos lo ayuda el hecho de ser nuevo presidente; pero … lo dicho arriba, con el adversario que le toca bregar, nunca se sabe.

Desde este lado de la frontera, donde tampoco se chupan el dedo ni se andan con delicadezas cuando llega la hora de atacar, la respuesta no podía ser diferente a la que ofreció urbi et orbe el comandante, en el acostumbrado escenario televisivo, en su acostumbrado lenguaje sencillo y directo, sin retórica ni rebuscados argumentos: la ruptura de las relaciones diplomáticas, medida que, aunque parezca mentira, no todo el entorno presidencial comparte plenamente, en especial el sector civil, aunque para los amedrentados espíritus milicianos podría interpretarse como una manera de ganar tiempo que permitiera activar los mecanismos de la logística de toda la indeseada parafernalia bélica, de una guerra imaginaria, que nadie quiere y que nunca ocurrirá.

Desafortunadamente había algo no previsto en el guión elaborado en el lado socialista-marxista-revolucionario, y es que en la oportunidad de tan gallardo pronunciamiento se hubiera tenido que compartir el podio con el “divino Diego” –“divino” por aquello de “la mano de Dios”– quien por cierto parecía bastante asustado, mirando silencioso desde abajito al líder que pontificaba desde las alturas, acerca de algo que el Pibe no sólo no comprendía muy bien sino que le cayó encima de golpe y porrazo sin buscarlo ni quererlo.

Peor, pues, que los cuatro goles que le metió Alemania en Sudáfrica. A fin de cuentas nada aportó, como no sea una presencia poco menos que insignificante que parecía estar maldiciendo el azar que lo trajo precisamente en el peor de los momentos previos a lo que para él podría ser una declaración de guerra.  

rdiprisc@yahoo.com
TOMADO DE: http://128.241.247.85/Especiales/Viewer.aspx?id=38449

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