LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

jueves, 2 de junio de 2011

Un poema al día Archivo de la categoría ‘Heberto Padilla’ ‘En tiempos difíciles’, de Heberto Padilla (1932 – 2000)


Archivo de la categoría ‘Heberto Padilla’

‘En tiempos difíciles’, de Heberto Padilla (1932 – 2000)

14 octubre 2009
A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que no contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles
ésta es, sin duda, la prueba decisiva.

Fuera de juego fue mi dogal inmediato, mi estigma: fíjense que no me atrevo a decir mi honor“. Así recordaba el escritor cubano Heberto Padilla en 1998, casi treinta años después, el libro de poemas que convirtió su agradable vida dentro de la incipiente revolución en una pesadilla y una humillación.
Ser un intelectual en una sociedad totalitaria y liberarse del pensamiento cautivo, como dejó escrito Czeslaw Milosz en aquella obra hermosa y necesaria (radicalmente crítica, no como cierta colección de libros de reciente aparición), es una tarea al alcance sólo de los más valientes de entre los espíritus heréticos.
Heberto Padilla fue conducido al ostracismo (y de paso a prisión), por escribir estrofas como esta:
Ten desconfianza de la mejor criada. / No le entregues las llaves al chófer, no le confíes / la perra al jardinero. / No te ilusiones con las noticias de la onda corta.
O esta otra:
¡Al poeta, despídanlo! / Ese no tiene nada aquí nada que hacer. / No entra en juego. / No se entusiasma / No pone en claro su mensaje. / No repara si quiera en los milagros. / Se pasa el día entero cavilando. / Encuentra siempre algo que objetar.
Era 1971. La defensa literaria que Padilla hizo de Guillermo Cabrera Infante -por entonces ya exiliado en Inglaterra- y su caricatura fiel de las beatas admoniciones de los escribas del régimen comunista, desembocaron en un enfrentamiento directo con el funcionariado encargado de vigilar el celo revolucionario de los intelectuales. El ‘caso Padilla‘ fue una reedición en forma de farsa (en eso Marx sí llevaba razón), de los juicios-espectáculo de los primeros tiempos de la URSS.
Después de la preceptiva reeducación en una cárcel del Departamento de Seguridad de Estado, Padilla firmó y posteriormente hizo pública su retractación, una farsa obscena en la que terminaba por acusarse a sí mismo de contrarrevolucionario y se mostraba avergonzado de su propia obra. Años después, ya en el exilio, recordando aquel episodio triste dijo: “Cuando a un hombre se le ponen cuatro ametralladoras y lo amenazan con cortarle las manos si no se retracta, generalmente accede”.
En tiempos difíciles es el primer poema de Fuera de juego. Uno de los más fieramente tachados de impíos en su día –y aún hoy- por el castrismo. A mí me parece que es la transposición en verso de lo que lúcidamente dejó escrito Albert Camus en El hombre rebelde: “El comunismo ruso es la exaltación del verdugo por las víctimas”.
Seleccionado y comentado por Nacho Segurado.

Tags: , , , , | Almacenado en: Heberto Padilla
4 comentarios »
  • Sobre mí

    poesia
    Contagiarse del lirismo ajeno es un espejismo o una melancolía. Por eso un blog de poesía es lo segundo menos poético que existe (lo primero son los poetas y lo tercero parafrasear a Keats). Escribir sobre poesía es multiplicar los riesgos de acabar haciendo el ridículo. Contra todo lo anterior existe un antídoto, el humor, y una recompensa, la fidelidad, por Nacho Segurado.
  • Comentarios recientesBe

No hay comentarios:

Publicar un comentario