LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

domingo, 9 de octubre de 2011

OLOR A CUBA POR BELKIS CUZA MALÉ


Estimados lectores:  Ese articulo  Olor a Cuba es mío, de BELKIS CUZA MALE. FUE PUBLICADO EN EL Nuevo Herald en diciembre del 2000.  Estoy harta de decirlo y requetedecirlo a los que toman mi artículo y hacen de él lo que les da la gana, lleno de estúpidas cosas.  Y lo que es peor:  anónimo, como si lo hubieran escrito ellos.  ESE ARTICULO TIENE COPYRIGHT  Y HE PROHIBIDO CIENTOS DE VECES PASARLO, USARLO, Y HACER BASURA CON EL.
Pueden leerlo en la web site de La Casa Azul:   www.lacasaazul.org
  o en mi blog:
Aquí va el original, no esa babosada que han creado con él:
Olor a Cuba
Belkis Cuza Male

En la novela de Francisco Umbral Trilogía de Madrid, el protagonista --el autor, mejor dicho, porque Umbral es sin duda ambos--, habla todo el tiempo del olor que percibe, que parece perseguirlo por la ciudad, el olor del "arroz a la cubana''. ¿Un plato típico de Cuba que no conocemos? Pues no, Umbral está hablando del casero arroz blanco, con huevos fritos y plátanos maduros. ¿Lo están ustedes también oliendo ahora? Pues, según él, Madrid estaba inundado en una época de "arroz a la cubana'', esa maravillosa combinación que en parte les debe el mérito a los esclavos africanos, quienes fueron, se dice, los que trajeron de su tierra el hábito de freír los plátanos maduros.
¿Puede haber olor más cubano? Es tan dulce como su sabor mismo, y va dejando una grata estela de recuerdos. No se equivocaba Umbral al hablar de la intensidad de este olor esparciéndose por todo Madrid en una época en que los cubanos exiliados traían también en sus valijas sus olores más queridos. Los familiares y humanos. Como el rico olor a café recién colado, o el del humo del tabaco en la sobremesa. ¿Olores cubanos? Sí, el de la tierra húmeda tras un aguacero; el del viento que arrastra los residuos de los cañaverales quemados; el del jazmín del cabo en la noche de los bateyes; el del rocío oliendo a esencia del alma; el del frijol colorado y el frijol negro humeando en la cocina; el de la carne de cerdo asándose entre hojas de guayaba; el del mar salpicando la piel de La Habana; el del agua de violeta de los bebés; el de las sábanas almidonadas, azuleadas y planchadas de nuestras abuelas; el del limonero junto a la ventana, ahí en el patio; el de la suave ternura del agua de coco; el de los deliciosos postres que asocio a encajes, canela y vainilla: arroz con leche, natilla, flanes, mantecados, boniatillos, toronjas en almíbar. El de las frituras de bacalao, el de los moros con cristianos (con un apelativo tan ajeno a la cruenta historia)...
Los niños de Cuba, ahora en tierras del exilio, no han olvidado sus olores y sabores. Paula, mi nieta, llegó a mi casa hace unos días con una botellita escondida en su mochila, y un ruego: "Abuela, quiero que me hagas arroz con leche como el de la señora López. Te traje la vainilla''. La señora López, la vecina de mi nieta, se alimenta todavía con los olores traídos de Cuba, y a su vez alimenta a Paula con el espíritu de la isla.
¿A qué huele Cuba? Sí, huele diferente, supongo. Huele distinta al resto del Caribe y, por supuesto, al resto del mundo. Cuba huele a Cuba. A sol y arena. Huele a sus versos, a sus canciones. Huele a lo que huelen los colores de la vida. Huela a energía buena, a energía radiante. Huele a tierra negra y a tierra colorada. Huele a sazón con ajo y cebolla y ají. Huele a perejil sobre el pargo. Pero sobre todo, huele a recuerdos, a tafetanes y tules, a rosas disecadas entre los libros. Huele a Colonia 1800, a lavanda, a talcos, a romero para ennegrecer el pelo; huele a brillantina (¿Tres flores o Palmolive?) en el cabello de los hombres; huele a jabón Candado, a las coladas de la ropa; huele a añil, que es el olor del cielo.
Un día llegué a la puerta de una casa, acá en Fort Worth, donde me habían dicho que vivían unos cubanos. No lo sabía. Pero aún sin haber tocado, el olor que salía por las rendijas de puertas y ventanas no dejaba lugar a dudas. Era el olor de un maravilloso ajiaco. Luego que me presenté, comenzaron a llegar otros olores, como si la isla entera hubiese también entrado en aquella hermosa casita.
En épocas de cruenta escasez (el llamado "período especial'') la gente no podía vivir sin el jabón, el talco y el agua de colonia para los niños. Es histórica ya la anécdota de que hace unos pocos años los cubanos se bañaban con un jabón que se alquilaban entre sí. Y que a pesar de la falta de agua, siempre dejaban un cubo para bañarse. Inventores como son, los cubanos de la isla encontraron una fórmula a base de alcohol y de no sé cuántas otras cosas para combatir el olor a sudor. Parodiando al poeta, toíto lo perdonan los cubanos menos el olor a sudor. Y en general, el mal olor.
El exceso de celo por la limpieza, por oler bien, ha encontrado en Fidel Castro, sin embargo, la excepción a la regla. El peludo y barbudo tirano osó también no sólo romper con todas nuestras instituciones, sino con nuestra tradición más querida de gente amante del aseo. Si usted mira una de esas fotografías de los primeros años de la revolución, se encontrará con un gigantón sucio, con las greñas grasosas y despeinadas, la ropa ajada y el rostro trasnochado. De seguro oliendo mal.
Al menos, tenemos algo más que nos diferencia de él. Y quizás el olor, el olor a limpio, a sol, a luna, a cielo, a palma y a marpacífico de Cuba lo niegan también, como lo niegan ya todos los cubanos, para quien este engendro del mal sólo huele a carroña. ¿O será a cañandonga? ¿Se acuerdan de ese olor tan anticubano?
(Fort Worth, TX. Nov. 2000)
 
Esta queja no va contra ninguno de ustedes, sino contra los manipuladores que tomaron mi artículo y lo usan y lo siguen usando para sus fines.  Ese artículo forma parte de un libro mío, que será editado en LINDEN LANE PRESS, de próxima aparición, con arte y recetas de cocina cubanos.
LOS QUE DESEEN ADQUIRIR UNA COPIA YA PUEDEN IR HACIENDO SUS PEDIDOS.
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO LO PASEN MAS, POR FAVOR.
GRACIAS Y BENDICIONES
BELKIS CUZA MALE
In a message dated 09/10/2011 11:43:59 A.M. Eastern Daylight Time, JuliaBP465@aol.com writes:


 
No se quién el Umbral, pero le salió del corazón…..

 


    
  "OLOR A CUBA"
 
Para todos los que tienen aún
el "olor a Cuba " en su corazón:
  
El olor del "arroz a la cubana". ¿Un plato típico de Cuba que no conocemos? ¡Pues no! Umbral está hablando del casero arroz blanco, con huevos fritos y plátanos maduros. ¿Lo están ustedes también oliendo ahora?
Pues según él, Madrid estaba inundado en una época de"arroz a la cubana", esa maravillosa combinación que en parte les debe el mérito a los esclavos africanos, quienes fueron, se dice, los que trajeron de su tierra el hábito de freír los plátanos maduros. ¿Puede haber olor más cubano? Es tan dulce como su sabor mismo, y va dejando una grata estela de recuerdos. 
No se equivocaba Umbral al hablar de la intensidad de este olor esparciéndose por todo Madrid en una época en que los cubanos exiliados traían también en sus valijas sus olores más queridos. Los familiares y humanos:  Como el rico olor a café recien colado,  o el del humo del tabaco en la sobremesa.
¿Olores cubanos...?
El de la tierra, húmeda tras un aguacero...
El del viento que arrastra los residuos de los cañaverales quemados...
El del jazmín del cabo, mariposa, gardenia y el galán de noche .....
El del frijol "colora'o" y el frijol negro humeando en la cocina...
El de la carne de cerdo asándose entre hojas de guayaba o plátano...
El del mar salpicando la piel en el Malecón de La Habana...
El del agua de violeta de los bebes...
El de las ropas humedas y almidonadas, al ser planchadas...
El de la suave ternura del agua de coco...
El de los deliciosos postres de canela y vainilla. Arroz con leche, natilla, flanes, mantecados, boniatillos, toronja en almíbar, casquitos o mermelada de guayaba con quesito crema...
El de las frituras de bacalao, o de malanga...
El de los moros y cristianos...
El de la sopa cocinandose con cilantro... Pero el principal es, sin duda, el aroma del cafe colandose... Los niños de Cuba , ahora en tierras del exilio, no han olvidado sus olores y sabores.
Paula, mi nieta, llegó a casa hace unos días con una botellita escondida en su mochila, y un ruego: "Abuela, quiero que me hagas arroz con leche como el de la señora López, ten la vainilla".
La señora López, la vecina de mi nieta, se alimenta todavía con los olores traídos de Cuba , y a su vez alimenta a Paula con el espíritu de la isla.
 ¿A qué huele Cuba ? Huele diferente, supongo. Huele distinta al resto del Caribe, y por supuesto, al resto del mundo.
Cuba huele ...a Cuba .  A sol y arena. 

Huele a sus versos, a sus canciones.
Huele a lo que huelen los colores de la vida.
Huele a energía buena, a energía radiante.
Huele a tierra negra y tierra colorada.
Huele a sazón con ajo cebolla y ají.
Huele a perejil sobre el pargo.

Pero sobre todo, huele a recuerdos, a tafetanes y tules, a rosas disecadas entre los libros. 

Huele a Colonia 1800, a lavanda, a talcos, a romero para ennegrecer el pelo; huele a brillantina (¿Tres Flores o Palmolive?) en el cabellos de los hombres; huele a jabón Candado; huele a añil, que es el color del cielo. 
Al menos, a todo eso olía hace muchos años; ahora, no sé, pero seguira teniendo muchos de sus olores originales, sin importar lo que ya ho hay en la isla, y que muchos no conocen. Pero en España, en Miami, en New Jersey y New York, y en todas las casas de cubanos exiliados, por todo el mundo, huele a Cuba, a la Cuba que atras dejamos..., a la Cuba de siempre, a la que vive en nuestros corazones, por eso los cubanos podemos continuar sintiendo... Olor a  Cuba

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada