LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

viernes, 27 de mayo de 2011

LETRALIA: 15 AÑOS DE ÉXITOS



 

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Letralia publica el libro digital Poética del reflejo en su 15º aniversario, con 35 autores


El pasado 20 de mayo se cumplieron 15 años de la primera edición de Letralia, Tierra de Letras, la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet. Para celebrarlo, la primera publicación electrónica venezolana acaba de lanzar el libro digital Poética del reflejo, una colección de textos sobre el tema del doble y sus márgenes.
“El autor se duplica a sí mismo en cada uno de los personajes a los que da vida”, dice el editor Jorge Gómez Jiménez en la presentación del libro, que fue presentado este jueves 26, y en cuyas páginas se pueden leer cuentos, poemas, ensayos y obras de teatro sobre el doble, la copia, la impostura, con variantes que van del clásico doppelgänger a las patologías asociadas a la personalidad, y del paralelismo entre autores y la escritura apócrifa al plagio literario.
Con 293 páginas en su versión en formato PDF, Poética del reflejo reúne textos de 35 autores de 12 países. El libro, que puede ser leído directamente en la Web en la dirección www.letralia.com/ed_let/15
 
o descargarse en formato PDF, siendo gratuitas ambas opciones, es el número 9 de la colección “Especiales” y el número 54 del sello Editorial Letralia.
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Jorge Gómez Jiménez
JorgeLetralia
 
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Editor de Letralia, Tierra de Letras • http://www.letralia.com
 

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jueves, 26 de mayo de 2011


Boo-Boo y los Diez Mandamientos

Belkis Cuza Malé
Este artículo lo escribí en junio de 1999, y lo reproduzco ahora porque sigue estando vigente, y sé que les gustará. Aquí va:
"Cuando a principios del año pasado me llamó una señora que quería uno de los gaticos de mi Tin-Tin y tuve que ponerla en lista de espera porque ya los había dado todos, no pude menos que sorprenderme cuando un mes después se apareció en casa para "inspeccionar" la nueva cría.
Con aspecto de profesora universitaria, o quizás de directora de convento, la desgarbada señora se auxiliaba de un bastón, aunque a simple vista no se advertía ninguna extraña dolencia. En aquella ocasión se apareció con dos larguiruchos y no muy locuaces niños quienes luego de observar y jugar con los gaticos parecieron sentirse satisfechos y consintieron en esperar hasta que fuese el tiempo de llevárselo a casa.
Al mes exacto regresó, ahora acompañada de su esposo, un gordo de aspecto algo descuidado, con problemas ortopédicos en ambos pies a causa quizás del exceso de peso. Los tres hijos, la madre y el padre parecían no poder caber en aquel viejo y mínimo automó vil rojo que los había traído desde un lejano punto en el campo. Pero se marcharon felices con aquel gatico gris --un pequeño Russian Blue, hijo esta vez de mi Chiquitica. Como siempre hago, les dejé saber la fecha en que había nacido el animalito, de modo que pudieran "celebrarle" el cumpleaños.
Hace un mes, la señora volvió a llamarme para indagar si alguna de mis gatas tenía nuevas crías, pues quería darle una compañera a su Boo-Boo, como lo llamaba. Esta vez me preguntó si me gustaría mirar de nuevo a Boo-Boo.
Cuando abrí la puerta, lo primero que vi fue a un precioso gato gris en brazos del esposo. Le brillaba la fina y corta pelambre al igual que aquellos ojos verdes, tiernos y sedados. Al cuello traía no sólo su identificación en forma de corazoncito azul con aquel nombre tan lindo de Boo-Boo, sino una larga cadena como la que llevan los perros.
Tras escoger a la compañera y comprobar por mí misma cuánto amor había en aquella familia --no sólo por los gatos, sino entre ellos--, se marcharon felices.
Evidentemente, aquella familia sabía querer; sabía respetar: conocía todos los secretos de Dios. No se trataba de gente que sustituyera el amor a los seres humanos por el de los animales, ni de solitarios empedernidos que necesitasen desesperadamente el amor que no encontraban. Aquélla era una familia de carne y hueso, distinta, plena, llena de dones, aunque de seguro no de mucho dinero. Quizás su único lujo era Boo-Boo, tan atildadito, y cuidado como un príncipe, junto a un perro del que también me hablaron con mucho amor.
Boo-Boo era un símbolo, representaba a mis ojos la suma de todos los valores de aquella humilde familia, la dedicación y el amor de todos por cada uno de ellos, y ya podía imaginar yo el resto: la vida recreada en torno al padre y la madre, la satisfacción de la cena familiar, el placer de alimentar a Boo-Boo y al perro, los deberes caseros, las delicias creadas en el horno por la mujer para festejar cualquier aniversario, o la alegría por la llegada de una suma adicional de dinero, ganada por el padre y compartida por todos.
Estos tres niños eran parte de una cosecha distinta, que crecería y daría frutos también distintos. De seguro que crecerían con el corazón repleto de amor, con una mirada distinta, sin envidias ni recelos, sin necesidad de usar drogas o alcohol para calmar la depresión o el desasosiego. Todas sus carencias materiales habían sido suplantadas con amor de familia.
Pero la historia de esta familia con su Boo-Boo me llevó a cavilar en algo más profundo, en la noticia de que el Congreso acaba de aprobar una proposición que permitirá colocar los Diez Mandamientos en las aulas de las escuelas públicas. Aunque parecería un acto de menor importancia --junto al otro de no aprobar el control de las armas--, baste saber que por mucho que digamos, los Diez Mandamientos representan, más que un decálogo religioso, unas leyes supremas de convivencia y de compasión por nosotros mismos. Y que promoverían el amor y no el odio entre los niños.
Quizás sería bueno que los niños del mundo entero aprendiesen a leer repitiendo los Diez Mandamientos, que los machacaran una y mil veces, hasta que formaran parte de sus conciencias.
¿Intolerancia religiosa? ¿Violación de la libertad individual? Piénsese por un momento cómo la violencia, la falta de amor y de valores, la promiscuidad, violan cada uno de nuestros derechos. Sin duda, necesitamos recapacitar en cada uno de esos Diez Mandamientos.
La familia adoptiva de Boo-Boo --y ahora de la hijita de miTin-Tin-- son el mejor ejemplo de lo que estas leyes universales de amor pueden hacer por cada uno de nosotros".
NOTA: Si siente que su vida material y espiritual está sumida en un pozo, y ya no tiene esperanza, ni amor, ni consuelo. Si está sin trabajo, sólo, atribulado, y no ve la luz, deténgase por un momento y busque a Dios. El está esperando por usted. El sanará sus heridas, El lo iluminará. Sumérjase en su Palabra, aprenda a llenarse de Fe, a perdonar. Dios es AMOR y lo espera. Ahora es el momento.
Llámeme a cualquier hora al (786) 975-5709. O escríbame a BelkisBell@Aol.com.

jueves, 19 de mayo de 2011

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Havanafama Teatro
estrena


"DULCES COMPAÑÍAS"

Obra original de Oscar Liera
en una versión de Maikel Chávez


Dirige: JUAN ROCA


Otra producción de HAVANAFAMA.


La compañía Teatral Havanafama anuncia un nuevo éxito con su próximo estreno de la obra, "Dulces compañías", del autor Oscar Liera en una versión de Maikel Chávez, un texto que estaba esperando llegar a los escenarios de Miami y que ahora se nos presenta bajo la dirección de Juan Roca, asistente de dirección Vivian Morales y con las excelentes actuaciones de: Isaniel Rojas, Myriam Amanda y Dennis Mencia.
...

Atractiva obra teatral que articula, desde sus acciones, una realidad latente en cualquier parte del mundo y que nos presenta las vidas de tres personajes llenos de matices, donde los instintos sexuales del ser humano hacen que transite por caminos insospechados. La pasión, el desenfreno, el deseo, el sexo y la atracción carnal insertada en la más cruda realidad. Una obra no apta para menores de 18 años.


La propuesta escénica está enriquecida desde diversos planos expresivos. El espectador tendrá la posibilidad de ser parte de un atractivo montaje que conjuga dos propuestas de representación y sale de los marcos estrictos, abordando la sensorialidad, el juego escénico, y que rompe con lo habitual de una puesta en escena. El teatro dentro del teatro y la explotación al máximo de todos los recursos serán uno de los principales atractivos de este montaje que tiene como protagonistas a los espectadores.

Excelente propuesta que aborda la exploración espacial del teatro en toda su dimensión y que cuenta con un cuidadoso e impecable trabajo actoral. No pierda la oportunidad de esta experiencia única, donde será parte de una historia descarnada, erótica, sensual, que lanza su mirada a todas esas criaturas que deambulan las nocturnas calles en busca de saciar sus deseos.



Sin lugar a dudas esta nueva propuesta escénica será un nuevo éxito que estremecerá al público de Miami. A partir del 21 de mayo de 2011, todos los sábados a las 8:30 PM y los domingos a las 4:00 PM en Havanafama Teatro Estudio 752 SW 10 Ave Miami Fl 33130.

Entrada General : $20 y $15.00

Para mayor información y reservaciones: 786-319-1716



Havanafama Theatrical Company - PRENSA

Havanafama
 752 SW 10 AVE Miami, Fl.

(786) 319-1716

martes, 17 de mayo de 2011

Las revueltas fallidas

Pilar Rahola


Una de las primeras conversaciones que tuve en El Cairo durante los días de la revuelta fue con gente de la comunidad cristiana, aterrorizada con la idea de que cayera Mubarak. ¿Porque eran amantes de una dictadura? No, porque sabían que aquella dictadura era un muro de protección ante la violencia islamista. Y sabían de qué hablaban, no en vano los ataques contra cristianos por parte de los radicales habían aumentando en los últimos tiempos. El acoso contra los cristianos en todo el mundo islámico es un hecho aterrador que ha llegado al cenit en Pakistán, donde incluso montan hostigamientos legales. Y no hablemos de las zonas palestinas donde han vivido durante dos mil años, y donde son sistemáticamente violentados. No tardaremos mucho en ver un Belén totalmente musulmán... La aparición del fenómeno integrista y el uso de millones de dólares del petroislam en la propagación del salafismo ha comportado uno de los momentos más negros para los cristianos que viven en tierras musulmanas. Egipto es un laboratorio privilegiado, vista la importancia de la comunidad copta. Y era evidente, pese a la euforia de algunos corresponsales que parecían confundir el periodismo con la pancarta, que aquellas revueltas escondían el huevo de la serpiente. Lo dije al volver: no todo lo que se manifiesta en la plaza Tahrir es democrático. O dicho al revés, mucho de lo que se manifiesta sueña con una dictadura peor que la anterior. Esta afirmación también vale desgraciadamente para Túnez y para Siria, y para Bahréin. Hay que ser muy ciego para no ver que, hoy por hoy, los movimientos más populares en el mundo islámico, no son precisamente los democráticos y que las organizaciones radicales dominan barrios, pueblos y universidades. De momento han conseguido un éxito escalofriante: excluir a cristianos y a mujeres del redactado constitucional. Y el 8 de marzo, escupieron y violentaron a las mujeres que se manifestaron. Al mismo tiempo, los Hermanos Musulmanes van asumiendo cotas más altas de poder. El futuro de Egipto, tal como denuncian feministas e intelectuales, presenta sombras tenebrosas. Pero como ocuparon la calle en contra de una dictadura, aquí nos pusimos el sombrero de Quico el Progre, lo confundimos con nuestras manis contra los grises y se hizo una lectura naif, ingenua y simple de lo que estaba pasando. Algún periodista enviado a la zona llegó a parecer el jefe de la revuelta. Y sin embargo, estaba claro que nada estaba claro. No se puede decir que no pasará nada con el islamismo radical, si los Hermanos Musulmanes son millones y dominan la oposición organizada. Ciertamente, significa no conocer nada de lo que pasa en el mundo musulmán. Y así vamos, con la flor de la revuelta marchita en manos de los corresponsales entusiastas, que ahora no deben saber qué hacer. Egipto no pinta bien. Los coptos y las mujeres lo saben. Quizá algún día lo sepamos también nosotros.

 TOMADO DE: http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20110511/54152492457/las-revueltas-fallidas.html



Coetzee-Xtreme, por José Luis Amores
Por José Luis Amores
Sé de buena tinta que la concesión del Nobel de Literatura no genera muchas más ventas de las que ya tuviera el autor antes de recibir al motorista con la notificación. Si además el premio se otorga en uno de esos años reservados para el pago de deudas internacionales o interculturales, las editoriales lo tienen aún más crudo para rentabilizar el obligado gasto en reimpresiones. Probablemente la causa sea la acostumbrada: la literatura no vende porque no interesa. Harían mejor en emplear todo ese papel y toda esa tinta en la fabricación de billetes falsos; actividad mucho menos peligrosa y bastante más lucrativa.

John M. Coetzee (Foto: biografiasyvidas.com)
Un caso demostrativo de lo enunciado es el de Coetzee. Recibe el Noble Nobel en 2003, tras una sólida y larga trayectoria literaria. En España, Mondadori se frota las manos e inunda el mercadillo con el correspondiente producto, ya reducido a merchandising del ahora verdadero producto: el escritor John Maxwell Coetzee. El habitual grupúsculo multiétnico acude a comprar lo que por otra parte no deja de ser novedad: uno que escribe bien y, además, tiene algo que decir. Se desata una especie de furia Coetzee y da la impresión de que los pro-coetzianos proliferan como hongos, o que se reproducen por esporas. Sin embargo, el cómputo final de ventas es irrisorio. Como siempre, los ingresos sedimentan en bolsillos de promotores inmobiliarios, supermercados, franquicias, bares, camellos, clubes de carretera y futbolistas. Un libro sigue resultando excesivamente caro y su consumo poco atractivo; un caña a dos euros, uno por el agua y el otro por la espuma, no.
Coetzee conoce estas paradojas y en cada una de sus obras no deja escapar la oportunidad de insistir en ello. Sólo que su inteligencia le permite disimular tales manifestaciones entre palabras y metáforas brillantes. En el complejo palimpsesto que son sus narraciones, bajo esa inicial pátina de sencillez, digamos que a media distancia entre la capa de objetivos aparentes y el fondo de auténticas intenciones, subsiste la empresa, en su caso con poco o ningún tinte satírico aunque sí despiadada, de poner de manifiesto el sempiterno enfrentamiento entre el sector culto de la sociedad (el verdaderamente culto, de mayoría empobrecida) y el que no lo es (acomodados o no). Pero en ese señalamiento Coetzee no emplea materiales sarcásticos, y en rara ocasión utiliza la invectiva. Se limita a exponer unos hechos históricos, pintando contra el telón de fondo difícilmente mejorable constituido por la Sudáfrica del apartheid. No se trata, por supuesto, del único fin de su literatura, aunque sí el más obviado por los lectores, críticos o no.

Sin embargo, en contra de lo que podría parecer, utiliza ese enfrentamiento cultural como parte y medio de una estrategia de demolición de su figura pública, de socavamiento de su imagen. En su última obra publicada en España, Verano, completa el ciclo autobiográfico iniciado con Infancia y Juventud, dejando a su alter ego escrito con la inquietante edad de 35 años, nel mezzo del cammin di nostra vita: estudioso de la obra de Elliot y de su comúnmente admirado Virgilio, Coetzee parecería utilizar una metáfora dantesca para anticipar su muerte a los 70; vaticinio no cumplido, pues ya los ha sobrepasado. Hubiera sido Verano el epitafio de un gran escritor empeñado en autoderrocarse de un trono que parece considerar inmerecido.
Como es sabido, Verano está compuesta por cinco entrevistas y dos pequeñas recopilaciones de extractos de diarios personales de la época. Coetzee ha muerto en Australia y un investigador literario habla con personas que le conocieron y tuvieron cierta relación con él. Cuatro mujeres y un hombre. Se le describe y narra como sujeto asocial, huraño, equivocadamente comprometido con su entorno, no demasiado brillante, fracasado congénito en sus relaciones amorosas e incluso acosador incipiente. En las entrevistas, que son relatos escritos con una habilidad deslumbrante, lo acompaña una figura paterna patética y demediada, más un estorbo que un sostén aunque también sería válida una inversión de papeles. Circunstancias, entorno, comportamiento y opiniones sirven para caracterizar a un Coetzee extremo en cuanto a lo que de él se decía, por otros y fuera de la ficción, como persona y no como escritor: frío, helado, desagradable y torpe, nadie. No tiene mucho sentido, al menos desde la óptica literaria, preguntarse si lo narrado es cierto. Sí merecen interrogación, a mi juicio, los porqués de tal acción y actuación.
Creo ver al menos tres razones fundamentales y dos derivadas. Respecto de las primeras, una podría ser, simple y llanamente, contar la verdad, aunque esta verdad no nos interese, o quizá sólo nos interesara en la medida en que se ajustase al arquetipo del héroe literario más o menos clásico; aquel nacido para convertir el mundo en frases y éstas en arte, y no alguien necesitado de que le expliquen ese mundo que, por lo que se ve o se lee, no comprende. Pero la verdad puesta por escrito tiende a deformarse, tanto por la incapacidad del lenguaje para ponerla de manifiesto como por la visión y la opinión de quien la escribe. Que en este caso es el propio autor y, por tanto, sospechoso de pseudofraude. He aquí, pues, la segunda razón: tratar de desmitificar una figura enNOBLEcida por haber sido enNOBELcida. Coetzee observa al Coetzee mediatizado y concluye que no soporta la fama, aborrece esa imagen suya repetida hasta la saciedad y se propone, con lo que acaso él crea la verdad, desmitificarla mediante el uso de sus mejores armas, las literarias. Para lo que escribe su propia historia, interrumpiéndola en los albores de lo que hoy se conoce y entiende como marca Coetzee: el autor, sus obras, el premio y los chismorreos alrededor de su persona. Enseñando al individuo despojado de estos atributos, eligiendo las escenas precisas para mostrarlo al mundo en un estadio anterior a su concepción como el J. M. Coetzee recreado por los medios, lo desmitifica y, con ello, lo destruye.
Intuyo una tercera intención, más simple y personal, en parte substanciada por las dos primeras. Coetzee podría haber entrado, incluso antes de recibir El Premio, en un bucle interrogativo: ¿por qué yo?, ¿no os dais cuenta del tipo de individuo que estáis ayudando a encumbrar? Sean o no ciertas las revelaciones biográficas contenidas en Verano, lo cierto es que, como se dijo más arriba, ofrecen una imagen demeritada de quien objetivamente es uno de los mejores escritores de nuestra época. Coetzee podría comprender el interés suscitado por su literatura, un interés deseado y perseguido como escritor; cómo no, pues en caso contrario poco sentido hubieran tenido los esfuerzos en publicarla. Pero no estaría conforme con lo que de intromisión (y fabulación) en su ser privado conlleva esa paulatina (y acelerada a partir de 2003) fama. De ahí la vuelta de tuerca que supone Verano en el ritmo de revelaciones biográficas. Unas revelaciones que, concordando con el habitual amarilleo sobre sus modos de estar y comportarse, van más allá de la penetración en la sórdida cotidianidad del joven literato que fue, adentrándose en un diorama de inducción al rechazo sólo entrevisto en personalísimos diarios kafkianos.
Las razones que he dado en llamar derivadas entran en terrenos exclusivamente literarios. Una sería la ya apuntada referencia a la Divina Comedia de Dante. Verano se situaría en un plano paralelo a la segunda parte, la del Purgatorio, con sus siete cornisas (cinco entrevistas más dos capítulos fragmentarios de sus diarios personales), y con una Beatrice central en este caso brasileña, o brasileñas si hay que hacer caso del testimonio ofrecido por la mujer entrevistada.

Pero también cabría encontrar en el texto una primaria intención referencial a la obra de Marcellus Emants, uno de los autores incluidos en su libro de ensayos Costas extrañas (Mondadori, 2004). Trata este ensayo fundamentalmente de una novela de Emants, Una confesión póstuma, en la que el protagonista, Willem Termeer (trasunto deformado del Willhelm Werther de Goethe), teme enfrentarse a su auténtico yo, «un yo impotente, cobarde, ridículo». Entre otras múltiples y numerosas coincidencias, Coetzee apunta que Termeer fue llevado a la escuela y abandonado allí «como un conejo en una jaula de fieras [...] siente la hostilidad de la gente que intuye que hay algo raro en él y quieren eliminarlo por el bien de la especie. Sus congéneres son bestias salvajes, y la sociedad misma un gigantesco sistema de ruedas y engranajes en el que las criaturas ineficientes como él están predestinadas a ser aplastadas». (Como el Coetzee a que él mismo nos ha acostumbrado: a disgusto con su entorno, incómodo en el mundo). La confesión de Termeer «es casi tanto una pieza de análisis introspectivo y de astuto exhibicionismo como una desesperada súplica de piedad», la cursiva es mía. Esta hipótesis nace por la dificultad de sustraerse a la aglomeración de similitudes e intertextos, desde el título de la novela aludida (Una confesión póstuma, y recordemos que Verano es una confesión posterior a la muerte de Coetzee) hasta las propias conclusiones del ensayista Coetzee sobre la novela de Emants: «No podemos separar a Willem Termeer de Marcellus Emants: el autor se implica en el proyecto anómalo de su criatura para transmutar en oro el metal de baja ley de su yo», para terminar diciendo de Emants que es «un pensador menor, un artista menor, un psicólogo menor (¿y quién no lo es?) […] atrapado en las redes de Rousseau».
En todo caso, una obra sorprendente tanto por la elevada calidad de su factura como por los múltiples estratos que cabe deducir en su análisis, que siempre será incompleto y probablemente fuera de lugar. Lo que seguro nunca estará de más es leer a Coetzee, sea lo que sea lo que éste tenga que decir.
José Luis Amores
http://bolmangani.blogspot.comm
TOMADO DE: http://www.revistadeletras.net/coetzee-xtreme-por-jose-luis-amores/

Mark C. Taylor: “De Derrida aprendí que los únicos escritores que valen la pena son aquéllos que no pueden dejar de escribir”
Por Berta Ares

Mark C. Taylor (1945) es uno de los teóricos de la religión más prestigiosos de Estados Unidos. Profesor de religión y director del departamento en la Columbia University, Taylor es también crítico cultural de referencia en los debates sobre posmodernismo y autor de una extensa bibliografía que abarca y relaciona temáticas tan variadas como religión, filosofía, literatura, arte, arquitectura, política, tecnología, ciencia, economía, ecología y educación.

Mark C. Taylor (Foto: Columbia University)
Pertenece a la generación que se rebeló a la guerra del Vietnam y abrazó la contracultura. Amigo y gran conocedor de la obra de Jacques Derrida, fue pionero en aplicar el enfoque de la deconstrucción y el posestructuralismo en los estudios religiosos, que extendió luego a sus reflexiones en el campo de la filosofía, la cultura y las artes. Su interés por las artes visuales y la arquitectura le ha llevado a participar en diversos proyectos colaborativos con artistas contemporáneos y arquitectos. En su formulación de una Teoría de la Religión, Taylor recurre a apreciaciones de sociólogos y científicos, así como de teólogos, filósofos y críticos literarios, y concibe la divinidad como la emergencia de la creatividad en el hombre.
Desde que en 2005 un cáncer y unos importantes problemas de salud le pusieran al límite de la vida, Taylor ha publicado tres libros indispensables. El primero es la esencia de su pensamiento intelectual y la suma de su obra: After God (Después de Dios), 2007. El segundo es una memoria filosófica con referencias autobiográficas: Field notes from elsewhere, 2009. Y el tercero es fruto de su preocupación por el sistema universitario de EE UU, una burbuja, que según él, puede estallar: Crisis on Campus, 2010.

Taylor ha venido a Barcelona a presentar el primero de sus libros traducidos al castellano, Después de Dios. La religión y las redes de la ciencia, el arte, las finanzas y la política (Ediciones Siruela, 2011), que se publica en la colección El Árbol del Paraíso, dirigida por Victoria Cirlot y Amador Vega, y a impartir un seminario en la UPF invitado por el Grupo de investigación de la Biblioteca Mystica et Philosophica Alois Maria Haas. Durante la entrevista, la primera que concede en España, el profesor comparte con generosidad su conocimiento y desgrana algunas de las ideas sobre las que se articulan sus tres últimas obras.
Me gustaría comenzar con una cuestión relevante para mis estudios doctorales. Cada vez se cruzan más las técnicas para crear ficción literaria y recrear la actualidad a través de los mass media. ¿Cuál es a su entender la relación entre la ficción y el trabajo periodístico en tiempos postmodernos?
La principal cuestión reside en la narrativa. Parte de la labor periodística es crear narrativa en torno a un evento aportando orden y significado. Una de las cuestiones más interesantes que se están tratando recientemente en Estados Unidos es la introducción de la palabra ‘narrativa’ en periodismo. Primero se comentaba que Bush creaba narrativa, o que ahora lo que Obama hace es crear narrativa en torno a la guerra de Libia, por ejemplo. Hace quince o veinte años, en cambio, toda la cuestión de la noción de narrativa era criticada como muy, muy problemática, y no sólo por el pensamiento posestructuralista. Se llegó a la idea de que cualquier narrativa es ficción, y yo creo que esto es probablemente así.  Y cuando digo que algo es ficcional no necesariamente significa que no sea cierto. Igualmente, creo que no hay nada que no sea ficcional. Nietzsche dijo en algún lugar ‘No hay hechos, sólo interpretaciones’.

Una imagen del libro "Fields notes from elsewhere", de Mark C. Taylor
No creo que la vida sea una narración continua, lineal. Uno de mis libros, Field notes from elsewhere, combina la memoria autobiográfica con reflexiones. Este libro adopta la forma de diario con 52 capítulos, uno por cada semana del año, cada uno con una entrada am y otra pm que le dan un orden general; pero no es una vida narrada. Algunos de los editores decían que no publicarían el libro porque no reflejaba una narración continuada de vida, pero yo no quería escribirlo así, porque la vida no es algo que transcurra de forma narrativa, y sus episodios no guardan necesariamente conexión.
Ahora bien, sobre cada cuestión que tratamos de forma narrativa estamos creando ficción, ya sea sobre lo que es político, personal o esencial. La línea entre los hechos y la ficción es frágil, me parece a mí. Dicho esto, en el trabajo periodístico todavía podría decirse que hay algunas cuestiones, cómo decir, menos ficticias. Gadafi ha masacrado gente y cuando lo escuchamos o leemos suena narrativo, como un relato, pero sabemos que hay verdad en ello. Sin embargo, eso no significa que la narración o relato creado sea objetivamente verdad, no existe tal verdad objetiva, me parece a mí.

En su libro Después de Dios, sostiene que la secularidad es un fenómeno religioso, ¿también lo es la literatura moderna?
Yo creo que sí. Si no entendemos la religión como una parte de experiencia que concierne a ciertas instituciones, sino que la entendemos como aquello que concierne o implica ciertos problemas, cuestiones, o temas. No importa sobre qué traten: sobre lo que es real, sobre lo que está bien, sobre la comprensión de las cosas, los límites del conocimiento y su naturaleza; entonces son cuestiones que tienen relación con la literatura, el arte, las artes visuales, la filosofía, la teología. La novela teológica más importante que América ha producido es Moby Dick. Moby Dick es una obra acerca de Dios. Por otro lado, ¿puede alguien decir que Kafka no es un escritor religioso?
Creo que parte de lo que sucedió a finales del XVIII y principios del XIX entre el arte y la literatura es su reflexión en torno a lo divino. En cuanto a la noción moderna de literatura, también tomó forma en Jena de la década de 1790.  En los Fragmentos, la obra filosófica de Schlegel, podemos ver lo que emerge convertido en literatura. Desde mi punto de vista, Schlegel es un escritor religioso. Mucha gente desecharía esta idea, y me parece a mí que parte del problema reside en los límites de la noción de posibilidad de entendimiento o problemática de entendimiento, de posibilidad del lenguaje, o problemática del lenguaje, de lo que puede ser nombrado… Schlegel, en un estilo performativo y literario, invoca los espíritus que crean las condiciones de la posibilidad de experiencia. El verdadero estilo es performativo, es decir, actúa la experiencia, no la describe sino que lo que hace es crear la ocasión para la experiencia.
Señala que cuando el arte desplaza la religión como foco del esfuerzo espiritual, los profetas devienen artistas de vanguardia cuya misión es realizar el reino de Dios en la tierra transformando el mundo en una obra de arte. En 2009, el Papa Benedicto reunió en la Capilla Sixtina a más de 250 artistas de todo el mundo para instarles a crear belleza como camino hacia el trascendente, hacia Dios, y así crear la posibilidad de espiritualidad a través del arte.  ¿Está guiando el Papa a sus profetas?
Lo que me parece interesante sobre el Papa es…, permíteme contextualizarlo. Me gradué en Harvard en 1968, un año muy, muy interesante; un año muy difícil. En enero tuvimos la ofensiva del Tet en la Guerra de Vietnam, en febrero el presidente Johnson anunció la revocación de las prórrogas de alistamiento en el ejército también para los que estudiábamos en la universidad, en marzo la Primavera de Praga, en abril Martin Luther King fue asesinado, en mayo cerraron las universidades, en junio Bobby Kennedy fue asesinado. Un año muy interesante. En Estados Unidos abrazamos la contracultura. Hay principalmente dos puntos en cuanto a la contracultura: uno en relación al poder político y otro en relación a la religión y al poder papal. Trato este tema en Después de Dios. La cuestión del momento era originar un cambio. O cambiar el mundo cambiando la conciencia. O cambiar la conciencia cambiando el  mundo. O cambiar todo a la vez.

París, mayo del 68 (Foto: D.P.)
En Europa estaban los marxistas más fuertes. El actual Papa Benedicto, hasta ese año 1968, había sido relativamente liberal. En ese momento daba clases en la Universidad de Tubinga y era partidario de una política de reconciliación de la Iglesia con el mundo moderno. Pero todo eso cambió abruptamente en 1968, cuando estalló la revolución de estudiantes en Tubinga, en toda Alemania y en otros muchos países. Había entonces por parte de los estudiantes un rechazo muy fuerte a la autoridad. Entonces es cuando el actual Papa Benedicto se hizo de derechas, según mi manera de entenderlo.
En cuanto al papel de los artistas de vanguardia. Creo que el texto clave del desarrollo del papel que jugaron son las cartas de Schiller Sobre la educación estética del hombre (1795), donde toma conciencia de abrir la posibilidad de comprender la transformación del mundo en una obra de arte. El arte debía estar presente en el mundo. La clave era pues transformar el mundo en una obra de arte, llevar a cabo esos ideales de la sociedad y liderar el camino hacia la transformación. La utopía desarrolla el papel de principio rector y luego son los artistas de vanguardia los que lideran o guían esta comprensión del arte. Esta comprensión del mundo continúa siendo muy importante para la Revolución rusa, incluso en cierta manera para la Bauhaus. Tomemos artistas como Klimt o Kandinsky. Se estaba inaugurando una nueva era espiritual. Kandinsky y Mondrian eran filósofos. Una de las influencias más importantes en el pensamiento francés del siglo XX fue Alexandre Kojève, crucial para el posestructuralismo. Todos aquéllos que se han convertido en personalidades clave del pensamiento francés asistieron o leyeron sus seminarios sobre Hegel de 1935-1938: Jacques Lacan, Jean-Paul Sartre, Georges Bataille, Raymond Queneau. Kandinsky era tío de Kojève, esto es muy, muy importante. Para todos ellos el arte se convierte en una práctica transformadora.

James Turrell, con el Roden Crater al fondo (Foto: wikipedia)
Ahora, tomemos artistas contemporáneos: Joseph Beuys, Matthew Barney o James Turrell. El arte para todos ellos es reconfigurar en lo espiritual, y sus obras están asimismo in-formadas por cierto sentido de espiritualidad. En lo que respecta a James Turrell, su obra maestra es el Roden Crater, en Arizona, que supone la transformación del volcán en una obra de arte, convirtiendo el cráter en un enorme observatorio diseñado para ver el fenómeno celestial; esto es salvaje y disparatado, pero conlleva la transformación de la percepción. Y esto es parte de lo que estoy hablando hoy, me refiero a que aquello que es necesario para el cambio social es un cambio en la percepción: en cómo vemos el mundo y cómo interpretamos el mundo, dos diferentes acciones para crear dos diferentes marcos de interpretación.


Matthew Barney (Foto: cremasterfanatic.com)
Arte transformador y creatividad divina …
Así es. Yo no creo en lo trascendente. La vida es lo que es. Es duro, pero…, pasar toda tu vida a la espera de lo trascendente…, es el problema del mesianismo, siempre a la espera de algo más. Yo he estado muy cerca de la muerte. Y creo en la vida, no en el más allá.  Creo que el nihilismo es la denigración de la vida tal como la conocemos. Nunca he sido religioso en el sentido tradicional, pero digamos que creo en la crucifixión y no en la resurrección. Y esto es lo que hay, creo en la vida en este mundo, y la vida en este mundo es lo que es, y el reto es no negarla a la espera de que llegue algo mejor.
Derrida defendió la posibilidad de una mimesis que muestra la identificación de la acción humana con la acción divina; de una libertad con la otra. ¿Comparte esta visión?

Jacques Derrida (Foto: wikipedia)
Derrida siempre trató de desprenderse de una noción de mimesis como representación, o una simple repetición de figuras preformadas. Más bien describió una mimesis que no es la representación de una cosa mediante otra, sino una forma de actividad. Conocí bien a Derrida. Fue una persona extraordinaria. Solía decir “lo único más importante que querer escribir, no es incluso no escribir, sino no no-escribir, no poder dejar de escribir”. Y así fue, Derrida no pudo parar de escribir, y se mantuvo escribiendo. No he leído todo lo que escribió. Durante muchos años incluso no le leí. Pero él no podía parar de escribir, -no podía parar la actividad de la mimesis-, y durante mucho tiempo me sentí frustrado porque pensaba que de alguna manera Derrida estaba devaluando el valor de la vida, porque él continuaba escribiendo, escribiendo y escribiendo…. Hasta que me di cuenta de que lo que le hacía incapaz de parar de escribir es lo que de hecho hacía de él un gran escritor. Así que me dije “los únicos escritores que merecen la pena son aquéllos que no pueden parar de escribir”.
Creo que hay mimesis en la actividad de escribir, y que ésta no es una representación de una cosa mediante otra como sostiene la tradición, sino la continua acción del proceso creativo. Mimesis como creatividad. Si intercambiamos la comprensión de un Dios creador por la comprensión del sentido de divinidad del proceso creativo, podemos entender el mundo como una obra de arte. Poiesis se refiere a toda actividad productora y creadora. Mientras estamos, creamos, participamos de esa actividad. No existe la inmortalidad. No hay vida después de la muerte. Participamos en este proceso y lo que queda tras nosotros es nuestra contribución a este proceso, cualquiera que ésta haya sido. En algún lugar en su Fenomenología, Hegel define el absoluto -y esa es la manera de encontrar a Dios-, como “el emerger que nunca pasa, pero que en realidad nunca llega a emerger, que nunca llega a pasar tampoco”; o como acabo de sugerir, el infinito proceso creativo. Esto es lo divino.



¿El actual sistema educativo facilita esta comprensión de actitud mimética?
El problema con el sistema educativo de Estados Unidos, y pienso que probablemente se pueda aplicar aquí, es que muchas cosas están relacionadas con la mimesis mala y no con la mimesis buena. Heidegger señaló que es distinto tener una beca (scholarship), que pensar (thinking). Para mí el objetivo de la enseñanza siempre ha sido el pensamiento constructivo. La labor de pensar no es simplemente leer algo de Hegel o Kierkegaard, sino tomar sus enseñanzas y hacer algo nuevo y diferente. En los últimos años estuve envuelto en una controversia por un artículo que publiqué en The New York Times titulado End the University as we know it (26 de abril de 2009), donde, entre otras cosas, sostengo que el sistema de educación universitario se ha vuelto un proceso de clonación y de producción en serie. Yo le digo a mis estudiantes: ¡No hagáis lo que yo hago, haced lo que yo nunca podría imaginar hacer, y entonces volved y contádmelo!
Afirma que la religión es más influyente donde es menos obvia. ¿Podemos reconocerla en las redes sociales?
Sí, pienso que sí. Por una razón u otra, siempre he podido ver con antelación las novedades que acababan llegando. Siempre he dicho que sé por qué lado sopla el viento escuchando a mis alumnos. Gran parte de mi comprensión de estos temas tiene que ver con esto, con escucharles. No estoy muy metido en facebook, twitter…, no sé si es generacional, pero sí conozco las redes sociales en cuanto a lo que significan en términos de conectividad y relación. En el campo de la educación, que es un proceso muy complicado, creo que cualquier profesor, para ser efectivo debe encontrarse con su estudiante donde quiera que esté. Las redes sociales están creando nuevas formas de comunidad. La misma noción de comunidad está cambiando. Pero, ¿cómo podemos definir ahora qué es comunidad?, y, ¿cuál es la noción de identidad?
¿En su opinión, cuál de las tradiciones religiosas está más preparada para acoplarse a la actual cultura postindustrial de redes, para comprender este Wikiworld?
Si conociera un poco mejor esta tradición, probablemente diría el Budismo, porque posee una filosofía transcultural que permite articular una filosofía o una ética global. El problema con el Cristianismo es que nadie comparte mi visión, la forma en que yo lo entiendo… Si Hegel estuviera vivo creo que trataría de hacer algo parecido a lo que yo intento. Quiero decir que tocaría diversas disciplinas: filosofía, estética, tecnología, ciencia, cultura, economía, literatura, lo que fuera para intentar comprender de qué manera esas diferentes dimensiones y experiencias están conectadas y relacionadas. Y este es el mundo. El único en el que los lectores de esta entrevista van a vivir.
Berta Ares
TOMADO DE: http://www.revistadeletras.net/mark-c-taylor-de-derrida-aprendi-que-los-unicos-escritores-que-valen-la-pena-son-aquellos-que-no-pueden-dejar-de-escribir/

lunes, 16 de mayo de 2011

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Edicin impresa

El secreto mejor guardado de Neruda

Descubierto el rostro de Malva Marina, la única hija del poeta

| Publicado el 14/10/2004 Imprimir

Su única hija, que nació con una hidrocefalia severa, estaba destinada a morir, pero vivió ocho años. Su padre la abandonó a los dos y nunca más la vio. Su padre era Pablo Neruda. Justo estos días que celebramos el centenario del poeta, aparecen, casi por milagro, las únicas fotografías que existen en el mundo de Malva Marina Reyes. También ha sido descubierta su tumba. Todo ello en Holanda, donde murió Maria Antonieta Hagenaar (llamada la jabanesa), primera mujer de Neruda y madre de Malva Marina. Como si quisiera “llamar la atención” de su padre, la triste historia de Malva Marina emerge desde el olvido más absoluto, con documentos y fotografías inéditas. Es el lado oscuro del poeta, una sombra en la celebración de los cien años del Nobel. El Cultural desvela hoy, setenta años después, la historia secreta de esa Niñita de Madrid, Malva Marina, que cantara Federico García Lorca, de la mano de la periodista chilena Inés María Cardone, autora del libro Las mujeres de Neruda.


Tengo las fotos de Malva Marina en mis manos. Las de Neruda también. Son impactantes. La cabeza hiperdesarrollada de la niña la distingue como un ser diferente. Es morena, de ojos penetrantes, muy similares a los de su padre. ¿Qué podía ella saber de su destino?

Un incierto destino que recién ahora, después de 70 años de su nacimiento, podemos desvelar.

Un manto de misterio cubrió la vida de esta niña enferma, que no vivió junto a su padre y que su madre, por necesidades económicas, tuvo que dejar en casa de unos cuidadores. Una afectuosa familia que la acogió hasta el día de su muerte, el 2 de marzo de 1943. Sin embargo, no había más rastros, ni un solo testimonio de cómo transcurrió su corta vida.La sorpresa periodística la dio la revista Fibra, de propiedad de la empresa Telefónica. Habían pasado tantos años sin que nadie, ni familiares, ni investigadores pudieran dar con el paradero de Malva Marina. Su madre, al morir en 1965, no dejó rastro.

Acogida en una familia holandesa
Holanda se había guardado el secreto. En La Haya se buscó afanosamente la tumba de María Antonieta Hagenaar, pero había sido reducida junto a otros restos que nadie reclamaba. Malva Marina no estaba en esa ciudad. Su madre, desesperada por falta de recursos, por los constantes bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, buscó a alguien que pudiera hacerse cargo de Malva. A través de organizaciones religiosas dio con una caritativa familia, los holandeses Hendrik Julsing y Gerdina Sierks. Ellos vivían en la ciudad de Gouda, famosa por su producción de quesos, y junto a sus tres hijos aceptaron hacerse cargo de esta niña. Se transformaron así en sus padres adoptivos.

La situación era bastante difícil. No había comida y los Julsing pasaban hambre, pero aun así no titubearon en acoger a la pequeña. Vicente Aleixandre en Comprendí, pero no explico (1935) hace una descripción mucho más desgarradora -y sincera quizá- de la impresión que le causó la pequeña Malva Marina. “él me llamaba con la mano y miraba con felicidad hacia el fondo de aquella cuna. Todo él sonrisa dichosa, ciega dulzura de su voz gruesa, embebimiento del ser en más ser. Llegué. él se irguió radiante, mientras me espiaba. ¡Mira, mira! Yo me acerqué del todo y entonces el hondón de los encajes ofreció lo que contenía. Una enorme cabeza, una implacable cabeza que hubiese devorado las facciones y fuese sólo eso: cabeza feroz, crecida sin piedad, sin interrupción, hasta perder su destino. Una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor. Un montón de materia en desorden. Blanco yo, levanté la vista, murmuré unos sonidos para quien los esperaba y conseguí una máscara de sonrisa. Pablo era luz, irradiaba irrealidad, sueño, y su ensoñación tenía la firmeza de la piedra, el orgullo de su alegría, el agradecimiento hacia un futuro celeste”.

“Un ser perfectamente ridículo”
Neruda reflejó su pena y desconcierto en diversos poemas como “Maternidad”, “Oda a un lamento” y “Enfermedades en mi casa”.
“Y por una sonrisa que no crece, por una boca dulce,
por unos dedos que el rosal quisiera
escribo este poema que sólo es un lamento,
solamente un lamento”.


(Fragmento de Enfermedades en mi casa).

Federico García Lorca, gran amigo de Neruda, también le rindió un homenaje a la niña recién nacida. Pablo en una carta le comentó a su amiga Sara Tornú:
“Federico, en Granada, desde donde ha mandado unos lindos versos para mi hija. Mi hija, o lo que yo denomino así, es un ser perfectamente ridículo, una especie punto y coma, una vampiresa de tres kilos [...]. La chica, me decían los médicos, se muere, y aquella cosa pequeñita sufría horriblemente, de una hemorragia que le había salido en el cerebro al nacer”. La pequeña solo llegó a este mundo a sufrir. Sus padres no sabían qué hacer con ella. Poco más tarde se desató la guerra civil española. Las cosas se complicaron para el matrimonio pues la argentina Delia del Carril ya se había instalado en el corazón del poeta. Poco tiempo después, Neruda decidió dejar a su hija de dos años junto a Maruca (así llamaba él a María Antonieta) en la ciudad francesa de Montecarlo. La separación era un hecho y el calvario para Maruca no terminaría fácilmente. Aparte del problema sentimental, Maruca tenía serias dificultades económicas. La guerra implacable, la escasez de alimentos, la hicieron pasar ratos amargos.

En una carta inédita en España que pertenece a la Fundación Neruda, Maruca le pide a Pablo de forma insistente el dinero que necesita para sobrevivir. Este es, sin duda, un valioso aporte para comprender cómo era la relación del matrimonio después de su separación.

La carta de la madre
“Mi querido chancho (“Mi dear Pig” en el original):
Es realmente imperdonable tu negligencia hacia nosotras, especialmente para tu bebé. Hoy 18 del mes no he recibido tu dinero. El 1º de este mes tuve que pagar los gastos de alojamiento de Malva Marina por el mes de octubre. Con mi salario sólo pude pagar una parte de ello. Qué vergöenza realmente. Ellos son tan buenas personas... Nunca encontraré gente tan buena otra vez. Malva es muy apegada a ellos... ella ha progresado mucho mentalmente. Ahora ni siquiera puedo ir a verla porque no tengo un centavo. Mi último dinero será gastado en enviar esta carta.

[...] La última vez me mandaste sólo $68 en vez de $70. Espero que puedas agregar los 2 a los próximos $70 y me envíes $72. Por favor, envíame el dinero lo antes posible [...].

[...] Debemos estar muy agradecidos hacia estas personas donde ella está, así es que por favor cumple tus deberes de padre [...].

Bueno, chancho, querido, envíame pronto el dinero por favor [...].

Malvita envía muchos besos a su papi y yo también,

Tu chancha (“your Pig” en el original)”.

Lo que nunca se supo en Chile es quién era la generosa familia que cuidaba a Malvita. La investigadora Alejandra Gajardo, después de largas sesiones en internet descubrió un sitio con el nombre de Frederick Julsing, el hijo de Hendrick Julsing y de Gerdina Sierks, los padres adoptivos de Malva Marina Reyes.

El verano de 1939
Cuando Fred contestó el email sorprendido de tantas preguntas dijo: “Poco puedo colaborar con datos acerca de Malva. Cuando ella fue parte de nuestra familia yo tenía pocos años, pero recuerdo su adorable cara y su hermosa sonrisa. Si a alguien hace feliz puedo enviar fotografías”. No se demoró mucho en cumplir con su oferta. A los pocos días envió las únicas fotos que existen en el mundo de la hija de Neruda. Contó que esas imágenes corresponden al verano de 1939. Basta observarlas para darse cuenta que es una niña morena de mirada lejana pero también hay mucha dulzura en sus facciones. La vestían como se acostumbraba en la época: con vuelos blancos, moños en el pelo y para abrigarla, vestido y gorros de lana, probablemente tejidos por su madre adoptiva. Estas fotos, tal y como señala el reportaje de la revista Fibra, echaron por tierra el mito de un ser monstruoso, impresentable y “perfectamente ridículo”, como el propio Neruda dijo de ella en su entorno. Indudablemente que la hidrocefalia hizo crecer desproporcionadamente su cabeza. La niña tenía un evidente retraso y por ello no podía hablar y menos caminar. Abandonada por el laureado padre fue, a su manera, relativamente feliz. Fue acogida en una familia normal y con sus hijos podía jugar como cualquier niño. Cuando Frederick preguntó el porqué del interés por las fotografías se enteró que Malva era la hija del Premio Nobel, Pablo Neruda. Nunca antes había escuchado acerca de su existencia. Aunque sus recuerdos son vagos dice que le decían cariñosamente Malvita y se refiere a ella como “nuestra Malva”. En cuanto a Maruca, comentó que la iba a visitar de vez en cuando. Según Fred la niña solo sonreía y disfrutaba de ser transportada por sus “hermanos” en un carretón de madera.

Fred asegura que la niña Malva Marina nunca fue internada en un hospital y cree que murió en casa de sus padres. Lo que no olvida fue el hambre que pasaron por la escasez de alimentos en la guerra. A Antonio Reynaldos, chileno que vive en La Haya hace 18 años, le dijo que “fueron años muy duros. Mi padre salía en su triciclo a conseguir comida al campo. También había bombardeos aéreos y Gouda sufrió mucho. Hasta hoy oír las sirenas me recuerda esos tiempos”, afirma.

Reynaldos también logró ubicar en Gauda a la niñera que cuidó a Malva. Ella era Neil Leys, hoy de 85 años, comentó que a los 20 llegó a casa de los Julsing para trabajar en el cuidado de la niña enferma. En su relato comentó que la gente la miraba mucho porque su cabeza era demasiado grande y sus bracitos y piernas delgadas. Sin embargo, siempre sonreía y tenía una actitud alegre. “Era muy dulce”, comentó. A Maria Antonieta la recuerda como una mujer alta, de pelo oscuro, que siempre le agradecía que cuidara de su hija. Ella traía el dinero que le daba a los Julsing por cuidarla y con esos ingresos financiaban su sueldo.

A los ocho años, en marzo de1943
Nunca vio doctores en esa casa, ni la llevaban al hospital para ningún tratamiento. Seguían la creencia de que el dolor y la enfermedad debían ser combatidos por la fuerza de voluntad.

Malva Marina murió finalmente a los ocho años de edad el 2 de marzo de 1943. A los pocos días, desde el consulado de Chile en Berna, la señora Neruda avisa de que su hija ha fallecido y que desea reunirse con su marido a la brevedad posible. Ese encuentro no se hizo realidad. Neruda calló para siempre esta desgracia y nunca le rindió un homenaje a su hija. Su silencio solo ha sido interrumpido por este despertar tardío de Malva Marina, justo en el año del centenario.

Inés María CARDONE


“Es realmente imperdonable tu negligencia hacia nosotras, especialmente para tu bebé”
Mi querido chancho [“Mi dear Pig” en el original],
Es realmente imperdonable tu negligencia hacia nosotras, especialmente para tu bebé. Hoy 18 del mes no he recibido tu dinero. El 1º de este mes tuve que pagar los gastos de alojamiento de Malva Marina por el mes de octubre. Con mi salario sólo pude pagar una parte de ello. Qué vergöenza realmente. Ellos son tan buenas personas... Nunca encontraré gente tan buena otra vez. Malva es muy apegada a ellos... ella ha progresado mucho mentalmente. Ahora ni siquiera puedo ir a verla porque no tengo un centavo. Mi último dinero será gastado en enviar esta carta. [...]
La última vez me mandaste sólo $68 en vez de $70. Espero que puedas agregar los 2 a los próximos $70 y me envíes $72. Por favor, envíame el dinero lo antes posible [...]
Debemos estar muy agradecidos hacia estas personas donde ella está, así es que por favor cumple tus deberes de padre [...]
Bueno, chancho, querido, envíame pronto el dinero por favor [...]
Malvita envía muchos besos a su papi y yo también,
Tu chancha (“your Pig” en el original)

María Antonieta HAGENAAR


Este poema de Federico García Lorca vió la luz por vez primera en las páginas de abc en 1984
Versos en el nacimiento de Malva Marina
¡Malva Marina, quién pudiera verte
delfín de amor sobre las viejas olas,
cuando el vals de tu América destila
veneno y sangre de mortal paloma!

Niñita de Madrid, Malva Marina,
no quiero darte flor ni caracola;
ramo de sal y amor, celeste lumbre,
pongo pensando en ti sobre tu boca.

Federico GARCíA LORCA

domingo, 15 de mayo de 2011

Bolívar y los esclavos negros ...se devanan los sesos buscando en el político del siglo XIX el origen del socialismo del siglo XXI ELÍAS PINO ITURRIETA | EL UNIVERSAL

Bolívar y los esclavos negros


...se devanan los sesos buscando en el político del siglo XIX el origen del socialismo del siglo XXI








ELÍAS PINO ITURRIETA |  EL UNIVERSAL

El tema advertido por el título ofrece problemas: no es poca la documentación que lo ilustra y se carece ahora de espacio para un tratamiento exhaustivo. La abundancia de fuentes sobre la esclavitud remite a su contradictorio tratamiento durante la Independencia, hasta el punto de que no se llegó entonces a solucionar el terrible problema de la servidumbre de los seres humanos; y tal vez no sea un periódico lugar aconsejable para un análisis susceptible de conducir a conclusiones definitivas. Sin embargo, dos motivos sugieren su tratamiento, así sea de manera superficial: el problema de la discriminación de los afrodescendientes, sobre el cual vuelve la "revolución" con el objeto de eliminarlo mediante la promulgación de una ley; y la supuesta inspiración que encuentra la "revolución" en Bolívar para convertir la lucha contra esa discriminación en una conquista de la sociedad nueva. Sobre el primero de los aspectos pudiera, de momento, dudarse de cómo una regulación sea capaz liquidar unos prejuicios que datan de la antigüedad; mas sobre el otro puede bastar la presentación de un documento esencial para evitar la proliferación de tonterías en torno a lo que pudo concebir el Libertador sobre el papel de los esclavos negros en la sociedad que se encaminaba hacia el orden republicano. Sobre tal documento versará el artículo de hoy.





Es un documento de importancia trascendental, debido a que su autor lo concibió como complemento de la Carta de Jamaica y lo redactó junto con ella para buscar el auxilio de Inglaterra para la continuación de la guerra. Se titula Señor Redactor o Editor de la Gaceta Real de Jamaica y está fechado en Kingston en 1815, justo cuando escribe la célebre misiva de la isla. En medio de una severa crisis, solo y sin recursos económicos, Bolívar pretende presentar a los blancos criollos como garantes del proceso que sucederá a continuación. Las noticias sobre la Guerra a muerte han causado conmoción en el Caribe, y en el gabinete británico se han filtrado espeluznantes historias de sangre y depredación que aumentan la desconfianza en el proyecto insurgente, pero también el deseo de que la situación encuentre cauce razonable con el regreso de Fernando VII al trono. Eso no es necesario, argumenta Bolívar, debido a que los mantuanos, con su afable paternidad de los dependientes y con su influencia sobre la sociedad, serán capaces de evitar nuevas masacres. Sin embargo, ¿cómo demuestra las virtudes de una clase social que ha fracasado en sus intentos de Independencia, que no se ha caracterizado por la benevolencia frente a sus siervos y ha aprovechado el sistema esclavista para amasar inmensas fortunas? Muy fácil: convirtiendo a la esclavitud en una especie de trato afectuoso de los patrones en el cual sobresalieron los rasgos de la caridad y la fraternidad.






Llega a decir entonces Bolívar: "El esclavo en América vegeta abandonado en las haciendas, gozando, por decirlo así, de su inacción, de la hacienda de su señor y de una gran parte de los bienes de la libertad; y como la religión lo ha persuadido que es un deber sagrado servir, ha nacido y existido en esa dependencia doméstica, se considera en su estado natural como un miembro de la familia de su amo, a quien ama y respeta". El fragmento no tiene desperdicio debido a la enormidad de sus afirmaciones, y por el problema que puede presentar a quienes se devanan los sesos buscando en el político del siglo XIX el origen del socialismo del siglo XXI, o el fundamento de una ley contra la discriminación de los afrodescendientes. Niega de plano la existencia de la explotación de los negros. Los propietarios, entre quienes él se cuenta, fueron una especie de custodios angelicales de la mano de obra. La mano de obra no sufrió penalidades. Al contrario, experimentó los beneficios de una relación como la que se tiene en una espléndida familia distinguida por los buenos sentimientos y guiada por las virtudes teologales. Los esclavos, en suma, inspirados por el Evangelio y manejados en medio de las contemplaciones de un mantuanaje digno del altar, no fueron sirvientes sino miembros de la parentela. Pero de una parentela proverbial por las calidades del afecto prodigado a sus miembros, independientemente del oficio que ejercieran en el hogar y del color de su piel.






La lectura de documentos posteriores de Bolívar obliga a conclusiones distintas, pero el papel de Jamaica que nos ha ocupado mueve el piso de quienes lo juzgan como adalid del igualitarismo y como enemigo jurado de la esclavitud de los negros. Después de la revisión del papel que escribe entonces, apenas se le puede considerar como portavoz de una estirpe que no hace la Independencia para beneficio de los hombres humildes de la época, sino para la preservación de la cúpula criolla de procedencia española que se formó durante el período colonial. En adelante cambiará de ideas, pero no lo suficiente como para juzgarlo como un hombre distinto de quien fue en su experiencia de 1815. De momento construye una escena en la cual difícilmente pueden aclimatarse los prejuicios contra los cuales pretenden reaccionar hoy los legisladores chavistas. De un cromo bolivariano sin diferencias esenciales entre el que lleva el látigo y el que recibe los latigazos, sin amos de verdad ni siervos sujetos a su coyunda, difícilmente pueden salir los desprecios, los monos y las chusmas en quienes se detiene hoy la mirada compasiva de la "revolución".






eliaspinoitu@hotmail.com






TOMADO DE: El Universal. Caracas: 15 de mayo de 2011. Cuerpo 4. Página 8.

viernes, 13 de mayo de 2011

“Los poemas de la mujer de Lot” Foto Por MARÍA FERNÁNDEZ Especial/El Nuevo Herald




 http://www.elnuevoherald.com/2011/05/08/936400/los-poemas-de-la-mujer-de-lot.html




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Artes y Letras



Publicado el jueves, 05.12.11
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“Los poemas de la mujer de Lot”

Foto
Por MARÍA FERNÁNDEZ
Especial/El Nuevo Herald



L os poemas de la mujer de Lot han visto la luz bajo el sello editorial de Linden Lane Press que dirige su propia autora, Belkis Cuza Malé, quien ubica el germen de estos poemas en la década de los 80, corroborando que con la escritura no tiene ninguna prisa. Herederos de ese tono coloquial que le atribuyen a ella y a otros poetas de su generación, no llegan nunca al borde del prosaísmo. Hay una distinción en el instinto de acercar el lenguaje al gesto del decir, como para salvarlos de ser meras disquisiciones cotidianas o ingestas de realidad.

Disuelta en el acontecer de lo doméstico, el tedio del verano, el picoteo de los pájaros, la autora encuentra resonancias que intercomunican ese peso leve y muchas veces insustancial, con una profunda carga de conciencia interior. Otras veces el yo se aquieta pluralizándolo en la alternancia con otros yo: Silvia Plath, Anne Sexton.., se trueca en la fregona de Vermeer, encarna en Rilke de paso por Toledo, se fuga a la Suecia de Bergman, a la dacha de Pasternak... En el homenaje que le dedica a José Cid las aparentes intenciones elegíacas colapsan en un final demoledor: “Y para ese instante, /usted, Heberto y yo transformábamos el/ mundo, / le poníamos alas a la noche, / y nos lanzábamos de cabeza/ contra las viejas murallas habaneras”. Es la presencia del peso de la Historia, de la que hablaba el escritor Pío Serrano al prologar el libro de Belkis Juego de damas, como constante en su poesía. Pero esa omnipresencia de la Historia y el ímpetu que deviene del enfrentamiento con ella, ya no afloran igual en Los poemas de la mujer de Lot. “Las modistas del guetto/ me han cortado un vestido / con los retazos de nuestra Historia”. Una laboriosa obra de resistencia (y no solamente poética) atestigua el deslizamiento de la autora por lo vivencial y su reflejo en lo imaginario. En este terreno pisado luego del castigo y el éxodo, en medio de nuevos planteamientos vitales pero con la sombra plena de lo transcurrido, encontró Belkis un rumor de belleza continuo como para no convertirse en estatua de sal (o de nieve). O en una pieza “frágil y delicada de museo”. Belleza colgada de cualquier asidero, lo mismo de un jardín surreal chino que de los trastos heredados de la basura de Mis Holland, la de Pyne Street. Tetera de terracota o cajita de rapé.

Vuelvo a Juego de damas, un libro referencial en su escritura, testimonio de aquellos tiempos difíciles y controvertidos, y encuentro un texto que ella llamó Poética: “La virtualidad/ de un esquema hecho a pulso/ permanece insensible/ a una alarma de fuego./ Mi mano, / no más


Publicado el jueves, 05.12.11




Para los que deseen obtener un ejemplar de LOS POEMAS DE LA MUJER DE LOT, ilustrado también por mí con 26 flores a todo color, en papel de brillo, enviar cheque o money order, a nombre de LINDEN LANE PRESS, por la cantidad de $21.00 (que incluye el franqueo). Para obtener la dirección, escribir a BelkisBell@Aol.com    www.belkiscuzamale.blogspot.com

Neruda fue “asesinado” Clarín, Miércoles, 11 de Mayo de 2011 09:54 Francisco Marín*




Neruda fue “asesinado”  



Clarín, Miércoles,   11 de Mayo de 2011 09:54 Francisco Marín*
  



Todo estaba dispuesto para que el poeta y premio Nobel de Literatura   Pablo Neruda se exiliara en México. Había viajado de su casa en Isla Negra a   Santiago de Chile y un avión enviado por el gobierno mexicano estaba listo   para recogerlo. Sin embargo, tuvo que ser internado en la clínica Santa María.   Avisó por teléfono a su mujer, Matilde Urrutia, y a su asistente Manuel Araya   que un médico le había puesto una inyección en el estómago. Unas horas después   murió. Araya –quien estuvo al lado del poeta en sus últimos días– cuenta a   Proceso un secreto que lo ahoga: el poeta “fue   asesinado”.









Valparaíso.-   El poeta chileno Pablo Neruda “supo a las cuatro de la madrugada (del 11 de   septiembre de 1973) que había un golpe de Estado. Se enteró a través de una   radio argentina que captaba por onda corta. Ésta informaba que la marina se   había sublevado en Valparaíso.



“Trató   de comunicarse a Santiago, pero fue imposible. El teléfono estaba fuera de   servicio. Recién como a las nueve de la mañana confirmamos que el golpe se   había concretado. (…) Ese 11 de septiembre fue un día caótico y amargo porque   no sabíamos qué iba a pasar con Chile y con nosotros.”



Manuel   Araya Osorio habla de Neruda con la familiaridad de quien ha compartido   momentos cruciales con un personaje histórico. Y sí. Fue asistente del poeta   desde noviembre de 1972 –cuando regresó de Francia– hasta su muerte el 23 de   septiembre de 1973.



El   corresponsal se reunió con este personaje el pasado 24 de abril en el puerto   de San Antonio. La entrevista se llevó a cabo en la casa del dirigente de los   pescadores artesanales chilenos Cosme Caracciolo, a quien Araya le pidió ayuda   para develar un secreto que lo ahogaba: “Lo único que quiero antes de morir es   que el mundo sepa la verdad, que Pablo Neruda fue asesinado”, asegura a   Proceso.



Sólo   el diario El Líder, de San Antonio, dio cuenta parcial de su versión el 26 de   junio de 2004. Pero no trascendió por la poca influencia de este   medio.



Araya   afirma que siempre ha querido que se haga justicia. Cuenta que el 1 de mayo de   1974 le propuso a Matilde Urrutia, viuda de Neruda, aclarar esa muerte. Ambos   fueron testigos de sus últimas horas: durmieron, comieron y convivieron en la   misma habitación a partir del golpe del 11 de septiembre de 1973 y hasta la   muerte del poeta, 12 días después, en la clínica Santa María de   Santiago.



Pero   Araya afirma que Matilde –quien murió en enero de 1985– no quiso tomar acción   alguna para fincar eventuales responsabilidades. Según él, Urrutia le dijo:   “Si inicio un juicio me van a quitar todos los bienes”. Araya cuenta que en   otra ocasión tuvieron una discusión que marcó un quiebre final en su relación   con la viuda. “Me dijo que lo que había pasado era cosa de ella y no mía,   porque yo ya había terminado de laborar con Pablo, ya no era trabajador y no   teníamos nada que ver”.



“Neruda   quería que cuando muriera, la casa de Isla Negra quedara para los mineros del   carbón (…) Pero la fundación (Pablo Neruda) se apropió de su obra y no ha   concretado ninguno de sus sueños. A ellos (los directivos de la fundación)   sólo les interesa el dinero”, espeta.



Afirma   que hace dos años le entregó a Jaime Pinos, entonces director de la Casa Museo   de Isla Negra, de la fundación, un relato sobre los últimos días del poeta.   “Pero no han hecho nada con esa información, ni siquiera la han dado a   conocer. No quieren que la verdad se sepa (…) Nunca me han dado la palabra en   los actos que organizan ni siquiera en las conmemoraciones de su   muerte”.



Araya   proviene de una familia de campesinos de la hacienda La Marquesa, cerca de San   Antonio. Cuando tenía 14 años fue acogido en Santiago por la dirigente   comunista Julieta Campusano, quien le dio trato de ahijado.



Este   vínculo le ayudó, pues Campusano llegó a ser senadora y la mujer más   influyente del Partido Comunista, y gestionó que Araya recibiera una   preparación especial en seguridad e inteligencia, entre otras materias. Araya   escaló rápido. Fue mensajero personal de Allende antes de fungir como   principal asistente de Neruda.



Araya,   quien hacía de chofer, mensajero y encargado de seguridad de Neruda, acepta   que el autor de Canto general tenía cáncer de próstata, pero no cree que esa   enfermedad lo matara. Asegura que dicho padecimiento “estaba controlado” y que   Neruda “gozaba de buena salud, con los achaques propios de una persona de 69   años”.



“Abandonados”



Araya   dice que después del golpe del 11 de septiembre, Neruda, su mujer y el resto   de los habitantes de la casa de Isla Negra quedaron “solos y abandonados”. El   contacto con el mundo exterior se reducía a las noticias que les llegaban a   través de una pequeña radio que Neruda sintonizaba, a las esporádicas   conversaciones telefónicas de un aparato que sólo recibía llamadas y a lo que   les contaban en la hostería Santa Elena, cuya dueña “era de derecha y sabía   todo lo que pasaba”.



Cuenta   que el 12 de septiembre llegó un jeep con cuatro militares. “Todos llevaban   los rostros pintados de negro. Yo salí a recibirlos. (...) El oficial me   preguntó quiénes estaban en la casa. Le tuve que decir que en ese momento   estaban Cristina, la cocinera; la hermana de ésta, Ruth; Patricio, que era   jardinero y mozo; Laurita (Reyes, hermana de Neruda); la señora Matilde,   Pablito (Neruda) y yo.



“El   oficial nos señaló que en el domicilio no podía quedar nadie más que Neruda,   Matilde y yo. Entonces tuvimos que arreglárnoslas entre los tres: dormíamos en   la recámara matrimonial que estaba en el segundo piso. Yo dormía sentado en   una silla, arropado con un chal. Lo hacía para estar más cerca de Neruda,   porque no sabíamos lo que nos iba a pasar.”



El   13 de septiembre, cerca de las 10 de la mañana, los militares allanaron la   casa. Araya dice que eran como 40 soldados que venían en tres camiones. Iban   armados con metralletas, con las caras pintadas de negro y uniforme de   camuflaje. Vestidos y pertrechados “como si fueran a la guerra”.





Recuerda:   “Entraban por todos lados: por la playa, por los costados (…) Salí al patio   para preguntar qué querían. Hablé con el oficial que daba las órdenes. Me dijo   que abriera todas las puertas. Mientras revisaban, destruían y robaban, los   militares preguntaban si había armamento, si teníamos gente escondida adentro,   si ocultábamos a líderes del Partido Comunista (…) Pero no encontraron nada.   Se fueron callados. No pidieron ni perdón. Se sentían dueños y señores del   sistema. Tenían el poder en las manos”.



Añade   que como a las tres de la tarde, poco después de que se habían ido los   soldados, llegaron marinos. “Estuvieron más de dos horas. También allanaron la   casa y robaron cosas. Registraban con detectores de metales. (...) La señora   Matilde me contó que el mandamás de los marinos entró al dormitorio de Neruda   y le dijo: ‘Perdón, señor Neruda’. Y se fue”.



Araya   recuerda que durante varios días la marina puso un buque de guerra frente a la   casa del poeta. “Neruda decía: ‘Nos van a matar, nos van a volar’. Y yo le   decía: ‘Si nos tenemos que morir, yo voy a morir en la ventana primero que   usted’. Lo hacía para darle valor, para que se sintiera acompañado. Entonces   le dijo a la señora Matilde: ‘Patoja –que así la nombraba–: mire el compañero,   no nos va a abandonar, se va a quedar aquí’”.



Araya   cuenta que conversaciones de ese tipo tenían lugar en la pieza del matrimonio:   ellos acostados y él sentado a los pies de la cama. “Nos preguntábamos que   haríamos nosotros solos. Pensábamos que a Neruda lo iban a asesinar. Entonces,   resolvimos que la única opción era salir del país”.



El   viaje



Araya   narra que Neruda le dijo que su plan era instalarse en México y una vez en ese   país pedir “a los intelectuales y a los gobiernos del mundo entero ayuda para   derrocar a la tiranía y reconstruir la democracia en Chile”.



Rememora:   “Desde la hostería Santa Elena –a menos de 100 metros de la casa de Isla   Negra– nos comunicamos con las embajadas de Francia y México. La de México se   portó un siete (nota máxima en el sistema educativo chileno). El embajador   (Gonzalo Martínez Corbalá) se movilizó para ayudarnos. Creo que el 17 de   septiembre nos llamó para decirnos que se había conseguido una habitación en   la clínica Santa María. Allí deberíamos esperar la llegada de un avión   ofrecido por el presidente Luis Echeverría”.



El   problema era trasladar al poeta a la clínica. “Con Neruda y Matilde pensamos   que la mejor y más segura manera de llegar hasta allá era en una ambulancia.   Mi misión era conseguirla. Viajé a Santiago en nuestro Fiat 125 blanco y pude   arrendar una ambulancia. (...) Recuerdo que ofrecí como seis veces más de lo   que me cobraban para asegurar que efectivamente fueran a buscarnos. Acordamos   que fueran el 19, porque ese día la clínica tendría todo dispuesto para   recibir a Pablito.



“Llega   el 19 y solicitamos a Tejas Verdes (el regimiento militar de la provincia de   San Antonio) permiso para trasladar a Neruda. Me dijeron: ‘No estamos dando   salvoconductos, menos a Neruda’. A pesar de la negativa decidimos partir. La   ambulancia entró hasta la puerta que daba a la escalera de su dormitorio.   (...) Al salir se despidió de su perrita Panda, se subió a la ambulancia y se   acostó en la camilla. Neruda y Matilde se fueron en la ambulancia. Yo los   seguí muy de cerca en el Fiat.”



“El   viaje fue triste, caótico y terrible. Nos controlaban cada cuatro o cinco   kilómetros, parecía imposible llegar a nuestro destino. Imagínese que salimos   a las 12:30 y llegamos a las 18:30 a la clínica (distante poco más de 100   kilómetros de Isla Negra).



“En   Melipilla fue el control más maldito. Allí Neruda vivió el momento más   terrible. (...) Los militares lo bajaron de la ambulancia y le registraron el   cuerpo y la ropa. Decían que buscaban armas. Él pedía clemencia, decía que era   un poeta, un premio Nobel, que había dado todo por su país y que merecía   respeto. Para ablandar sus corazones les decía que iba muy enfermo, pero las   humillaciones continuaban. En un momento lloramos los tres tomados de la mano   porque creíamos que así iba a ser nuestro fin.”



Finalmente   la ambulancia llegó a la clínica tres horas más tarde de lo acordado. “Como   llegamos muy cerca de la hora del toque de queda, no pudimos hacer nada más   que quedarnos todos en la clínica a dormir (…)



“El   embajador Martínez Corbalá fue a vernos al día siguiente. Y también el   francés, que nunca supe cómo se llamaba. También recibimos la visita de   Radomiro Tomic y Máximo Pacheco (dirigentes democratacristianos), de un   diplomático sueco, y de nadie más.”



La   inyección misteriosa



Araya   dice que los primeros días en la clínica transcurrieron sin sobresaltos. El 22   de septiembre, la embajada de México avisó que el avión dispuesto por su   gobierno tenía programado salir de Santiago rumbo a México el 24 de   septiembre. Le comunicó además que el régimen militar había autorizado su   salida.



“Entonces   Neruda nos pidió a mí y a Matilde que viajáramos a Isla Negra a buscar sus   cosas más importantes, entre éstas sus memorias inconclusas. Creo que eran   Confieso que he vivido. Al día siguiente –23 de septiembre– partimos temprano   hacia la casa de Isla Negra. (...) Dejamos a Neruda muy bien en la clínica,   acompañado por su hermana Laurita, que llegó ese día a   acompañarlo.”



Asegura   que Neruda estaba “en excelente estado, tomando todos sus medicamentos. Todos   eran pastillas, no había inyecciones. Nosotros nos preocupamos de recoger todo   lo que nos indicó. Estábamos en eso cuando Neruda nos llamó como a las cuatro   de la tarde a la hostería Santa Elena, donde le dieron el recado a Matilde,   quien devolvió la llamada. Neruda le dijo: ‘Vénganse rápido, porque estando   durmiendo entró un doctor y me colocó una inyección’.



“Cuando   llegamos a la clínica, Neruda estaba muy afiebrado y rojizo. Dijo que lo   habían pinchado en la guata (el estómago) y que ignoraba lo que le habían   inyectado. Entonces le vemos la guata y tenía un manchón rojo.”



Araya   recuerda que momentos después, cuando se estaba lavando la cara en el baño,   entro un médico que le dijo: “Tiene que ir a comprarle urgente a don Pablo un   remedio que no está en la clínica”.



Fue   a comprar el medicamento y Neruda se quedó con Matilde y Laurita. “En el   trayecto me siguieron sin que yo me diera cuenta. El médico antes me había   dicho que el medicamento no se encontraba en el centro de Santiago, sino en   una farmacia de la calle Vivaceta o Independencia. Cuando salí por Balmaceda   para entrar a Vivaceta aparecieron dos autos, uno por detrás y otro por   delante. Se bajaron unos hombres y me pegaron puñetazos y patadas. No supe   quiénes eran. Me cachetearon harto y luego me pegaron un balazo en una   pierna.



“Después   de todo lo que me pegaron terminé muy mal herido en la comisaría Carrión, que   está por Vivaceta con Santa María. Luego me trasladaron al estadio Nacional   donde sufrí severas torturas que me dejaron a un paso de la muerte. El   cardenal Raúl Silva Henríquez logró sacarme de ese infierno. Por eso estoy   vivo.”



Neruda   murió a las 22:00 horas en su habitación –la número 406– de la clínica Santa   María.



Consultado   por Proceso, el director de archivos de la Fundación Neruda, Darío Oses, dio a   conocer la posición de esta institución respecto de la muerte del   poeta:



“No   hay una versión oficial que maneje la fundación. Ésta se atiene a los   testimonios de personas cercanas a Neruda en el momento de su muerte y de   biógrafos que manejaron fuentes confiables. Hay bastantes coincidencias entre   las versiones de Matilde Urrutia en su libro Mi vida junto a Pablo, la de   Jorge Edwards en Adiós poeta y la de Volodia Teitelboim en su biografía   Neruda. La causa de muerte fue el cáncer. Uno de los médicos que lo trataba,   al parecer el doctor Vargas Salazar, le había advertido a Matilde que la   agitación que le producía al poeta el enterarse de lo que estaba ocurriendo en   Chile en ese momento podía agravar su estado. A esta situación también   contribuyeron el allanamiento de su casa (...) y el traslado en ambulancia   (...) con controles y revisiones militares en el camino.”



Pero   Manuel Araya dice no tener duda alguna: “Neruda fue asesinado”. Y sostiene que   la orden vino de Augusto Pinochet: “¿De qué otra parte iba a   salir?”.



Consejos   para Allende





VALPARAÍSO,   CHILE.- El presidente chileno Salvador Allende era el visitante más asiduo de   Pablo Neruda en su casa de Isla Negra. “Cuando iba, Allende siempre le pedía   consejos al poeta porque éste era muy sabio en política”, sostiene Manuel   Araya Osorio, exasistente personal de Neruda.



Recuerda,   por ejemplo, los consejos que Neruda le dio a Allende sobre las fuerzas   armadas en las semanas previas al cuartelazo, cuando el 23 de agosto de 1973   la derecha y los militares golpistas forzaron la renuncia del general Carlos   Prats GonzЗlez, comandante en jefe del ejército.



“Tenemos   que descabezar a las fuerzas armadas... Los de nosotros hacia acЗ y los otros   hacia un lado”, le decТa Neruda al presidente.



Araya   lamenta que El Chicho (Allende) no le hiciera caso al poeta en este tema. “Si   lo hubiera hecho, la historia habría sido bien diferente. Otro gallo hubiera   cantado, todavía estaríamos en el poder”, dice convencido.



Y   cuenta que el 10 de septiembre de 1973 –un día antes del golpe militar– Neruda   le pidió que viajara a Santiago para entregarle un mensaje al presidente   Allende. Se trataba de una invitación a la inauguración de Cantalao, el   refugio para la inspiración y el descanso de los poetas, que sería   precisamente el 11 de septiembre.



En   entrevista con Proceso, Mario Casasús, estudioso de la vida de Neruda y   corresponsal en México de El Clarín de Chile, dice que Neruda   había escrito los estatutos de la fundación Cantalao. A ésta traspasaría los   terrenos de la casa de los poetas del mismo nombre, que están muy cerca de su   casa de Isla Negra.



Araya   afirma que Allende lo recibió en su despacho. “Estaba caminando, parecía   nervioso. Leyó la nota de Neruda e inmediatamente redactó una respuesta. Sin   leerla me la guardé en un bolsillo. (...) No tengo idea lo que decía ese   mensaje, pero el presidente me dijo: ‘Dígale al compañero (Neruda) que mañana   yo voy a ir a la Universidad Técnica (donde anunciaría la realización de un   plebiscito) y que posiblemente haya ruidos de sables este 11 de   septiembre’”.



Dice   que Neruda, al conocer el mensaje, se quedó muy preocupado porque entendía el   curso que estaban tomando los acontecimientos. “Esa noche casi no   durmió”.



Ese   11 de septiembre “nosotros quedamos completamente abandonados y solos” afirma   Araya. “La muerte del presidente Salvador Allende afectЧ mucho a don Pablo.   Sin embargo Оl se sentТa con la fuerza y entereza necesaria para seguir   luchando por lo que crea justo”.



“Las   noticias emitidas por los medios de comunicación nacionales eran manipuladas   por el régimen militar. Sabíamos que eran falsas, que todo era   mentira.”



Araya   narra que Neruda se deprimió mucho. Él le pidió que no se pusiera triste. “Le   dije que los militares en un mes le iban a entregar el poder a la Democracia   Cristiana”.



Neruda   le replicó: “No compañero, esto va a durar muchos años, como ocurrió en   España. Yo conozco la historia, usted no sabe de golpes de   Estado”.







*Corresponsal   en Chile del semanario mexicano Proceso, reportaje publicado en la edición   número 1081 del 8 de mayo de 2011. Se reproduce en Clarín.cl con   autorización del autor.

martes, 10 de mayo de 2011





HAVANAFAMA
"HUMOR EN TIEMPO DE CRISIS"

 ULTIMO FIN DE SEMANA


Venga a disfrutar de este espectáculo humorístico que lo sacará de la rutina diaria.

Sábado 14 de mayo a las 8:30 PM y domingo 15 de mayo a las 4:00 PM  Havanafama Teatro Estudio 752 SW 10 Ave Miami Fl 33130.

Entrada General : $20 y $15.00

Para mayor información y reservaciones: 786-319-1716