LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

miércoles, 23 de enero de 2013

lundi 21 janvier 2013

Manuel A. López, el arquero que escondía buenas flechas.




 Si se confiesa, será perdonado, 
porque el que mucho se confiesa es porque peca
 y al que mucho peca mucho le será perdonado. Alberto Lauro. 


Una flecha arriba a la Normandía, trae como mensaje: «Yo, el arquero aquel». Es un poemario raro, bueno, como un libro de premoniciones, firmado por Manuel A. López, bajo el sello Astrolabio, de la Editorial Velámenes.

Viene precedido de las palabras de Elena Tamargo, ella vio al poeta mostrando su casa; yo le he visto en una cualidad rarísima de los poetas, la de escribir versos de lo mejor y más terrible de sí, la duda frente a las palabras que rebotan en el eco.

Le he visto en el desdoblamiento del que escucha y a la vez lanza palabras a un mundo oscuro, donde solo los ciegos se detienen a reconocer si es una flecha que salva o portadora del veneno que le cortará la vida.

El confiesa: « Me siento raro/ al entrar y chocar con cajas/ que hace años no abro/ tocar libros/ algunos sin leer./ Pinturas que como guardianes del templo/ en silencio saben de momentos que no quiero recordar (he quitado las divisiones de versos para seguir su respiración) Abro y cierro/ a veces sin mirar/ con un miedo latente/ porque algo se asomará/ embistiéndome./

Por eso dije « raro » , desde la primera página el doble poético, Manuel con su carcaj  a cuestas, con temor a confesar que su aljaba está repleta de voces, ya no sabe qué hacer, le perturban, con su temor a decir 'soy poeta' – nunca antes había leído tanto miedo a decirlo, y a Manuel que con cada poema asciende, asume el escalón que le adentra a « algo » irremediable.
Coherente y cuidado su primer libro,(Cándida Rodríguez,  ilustró la portada, editado por Adalberto Guerra, cuidado por la Tamargo)  desde el inicio presencias, el poeta desgrana lo que permanece en su interior como si fuesen fiebres o desvelos que  irremediablemente le golpean.

Dije también poemario bueno, porque te toma de la mano y anuncia «Cambios drásticos. La luz que se apaga/ paredes vacías/ un piso gastado/ velas derretidas/ cada silla con rumbo diferente/ y el eco lejano ... »- enumera una atmósfera que lleva al poeta a partir sin hacer ruido, frente al hecho consumado, la soledad en que ha estado, el otro siempre ausente, el otro tan necesario, quién pondría la mesa, la puerta, la silla en el lugar que le corresponde en el universo. A veces, identifiqué en el libro que este ausente es el propio Manny, quien no sabía quererse. En todos los casos es lo desconocido que asusta porque no muestra el rostro y deambula con su malestar por los pasillos. El otro yo, enigmático, omnipresente.

Manny López es un poeta del Momento, con mayúscula, como si dijera Tiempo, el que muchos hemos perdido, el que pierden muchos escritores cuando la acumulación de lecturas se impone a su voz interior. El rescata ese fragmento, lo sostiene, esa es su flecha y su fuerza, la que le ha convertido en un «río seco, un desierto sin cactos ...con pedazos de muertos, secuelas de guerras que debieron ser fiestas y durar un poco más ». 

Se le agradece la honestidad: «Si tuviera respuestas/ sería millonario / o pastor de alguna iglesia fantasma./ Si la crueldad/ no me hiciera daño/ sería como tú:/ pretendería ser poeta./ Si caminara/ por esta ciudad sangrante/ sin salpicarme/ sería un héroe./ Al final del día/ lleno de preguntas/ y sin una sola respuesta... »

Y claro que es un héroe en el panorama poético cubano donde de cada barril de versos salen mechas a comerse al que no este en la lista de fans, porque el respeto a la poesía se ha convertido en la algarabía de una competencia de girondelas contra meones de parques, y el que miccione más lejos tiene más suerte en la tropelía y la desesperación de todos porque su obra llegue lejos. En el libro no hay respuestas, pero si bravura de poeta al presentar al silencio, a la oscuridad, su instante de luz.

Manny López dice en una flecha «que sabe lo que siente el inválido cuando ve a los demás caminar», y en este verso me detengo, no se lee a la ligera, mucho le debe haber costado el aprendizaje, mucho, nos previene que lleva años tomando un inventario de todo lo que no le funciona , sin admitirlo en voz alta.

Luego prosigue: «La lista cada día crece y sorprende/ me aterran las verdades tan crueles. Pero ciertas./ Si me llamaran/ a declarar/ sin defenderme/ me nombrarÍa. El único culpable »

Y es el culpable, dedicado a promover a artistas, a acompañarlos, se había olvidado en un aeropuerto donde iba cada sábado en la noche a observar. En una sala de espera, por si un amante perfecto le descubría, le daba existencia. Sábado tras sábado regresaba al lugar sin que despegara el avión que le corresponde.

Hoy, con Yo, el arquero aquel, la cuenta se ha saldado, es el comienzo...el arquero sabe resguardar las flechas, puede perderse en un mar de sábanas tonos rojizos, cuyas venillas le recordaban pasiones difuntas, porque tiene, inevitablemente, un poemario que le abrirá estaciones, como fue el caso, durante la presentación del arquero en California, frente a un p
úblico conocedor, bilingüe por más señas.

Manny López puede, en lo adelante, mirar al techo, contar una a una las tablas que apuntalaban su incierto futuro, porque las treguas solo muestran el descanso del arquero con su aljaba a meced de la mano. El, quien no se sentía en casa, al fin ha llegado, ha aprendido a convivir consigo, le ha dado respiro al callado y tímido poeta con su « dream, the nightmare », porque el sueño, la pesadilla de su destino es escribir y él sabe hacerlo y lo hace bien. 


Manny A. López, poeta, curador, dirige el  Project Zu , entre  las actividades principales organiza las Semanas alternativas de la Literatura en Miami. 

3 commentaires:

El Tinajón a dit…
Excelente, enigmático pero cierto, algunas frases que de tan oscuras se hacen transparente, y delatan sufrimiento, soledad, o sea; belleza.
Gracias por darmelo a conocer.
Marlene Moleon a dit…
Felicidades a Manny López y a la poeta Margarita García Alonso. Excelente artículo

Anonyme a dit…
Me encantó, eso es "El Arquero...", que además brilla por su lenguaje honesto y sin subterfugios.
Besos para los dos.
Karin

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