LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

sábado, 16 de marzo de 2013

Desembarco en Normandía: el día de los tramposos

Día 17/03/2013 - 01.11h
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Ben Macintyre traza el perfil personal y psicológico de los espías de la Doble Cruz, que propiciaron la victoria aliada

Aquel 1 de diciembre de 1943, en Teherán, los aliados (Churchill, Stalin y F. D. Roosevelt) decidieron que la suerte estaba echada. Habían decidido llevar adelante la operación «Guardaespaldas», el desembarco en Francia, para el mes de mayo del año siguiente, aunque diversos problemas logísticos la retrasaron al 6 de junio de 1944.
Para entonces hacía ya un año que los servicios secretos británicos preparaban la «Operación Fortaleza» que debía engañar a los alemanes y hacerles creer que el que sería conocido como el Día Ddebería producirse en las playas de Calais, y no en Normandía.
Desembarco en Normandía: el día de los tramposos
national archives / ed. crítica
Bubs, una de las primeras víctimas del Día D
Pero a partir de la cita de Teherán apenas si quedaban nueve meses para poner todo en marcha. Y no era fácil. En esos meses, los ingleses tenían que acometer el mayor engaño militar de la historia, algo que parecía más que improbable. Pero los británicos contaban con un hombre inverosímil al frente de aquella gigantesca añagaza, mayor aún que la del Caballo de Troya. Se trataba de Tommy Argyll «Tar» Robertson. Él debía crear la red de agentes que embaucaran al servicio secreto alemán, la Abwehr, y quienes consiguieran que se tragasen no un gazapo, sino cientos y cientos tendidos por la llamada Doble Cruz, un grupo de cinco agentes dobles, que aparte de un valor suicida tenían una imaginación y una lengua imparables.

Individuos inverosímiles

A estos cinco individuos inverosímiles (dos de ellos eran mujeres) está dedicado el nuevo libro del especialista en la cuestión Ben Macintyre, «La historia secreta del Día D. La verdad sobre los superespías que engañaron a Hitler» (Ed. Crítica), centrado más en la compleja personalidad de estos espías, en su peculiar psicología que en sus actitudes militares..
Palomas mensajeras que zureaban mentiras, mensajes radiofónicos falsos, tanques y aviones de mentirijillas, docenas de agentes inventados (el español Pujol creó veintisiete y veintisiete personalidades), tinta falsa, amores ficticios, relaciones trucadas, telegramas lanzados al albur, movimientos de miles de maniquíes... todo valió. Una dosis generosísma de valor y esfuerzo... pero también de suerte, como reconoce Macintyre: «La suerte, la buena suerte, fue completamente decisiva. La inteligencia británica se la jugó en muchas ocasiones, y en algunas como si no se dieran cuenta de lo que estaba en juego, que era el futuro de la guerra».

Churchill: esta boca es mía

Churchill tampoco era ajeno a aquel empuje casi suicida: «Churchill amaba el engaño y estaba muy fascinado por los espías, quizá demasiado, porque a veces hablaba de más». Los británicos se dieron cuenta en aquel momento de que todo pasaba por los espías dobles. Eso fue la Doble Cruz, aunque como refiere el historiador, siempre «con el peligro en la cabeza de que si un agente era doble, qué le impediría serlo triple».
Los cinco elegidos fueron Elvira Concepción Josefina de la Fuente, Roman Czerniawski, Lily Sergeyev, Dusko Popov y Juan Pujol. ¿Pero cómo dio Tar Robertson con ellos?: «Cada uno tenía sus motivos para seguir a Robertson. Por vivir aventuras, por causas políticas y por convicción, por dinero. Lo que sí que está claro es que ninguno atendía al canon de un héroe de guerra, mayormente eran gente muy excéntrica y disparatada».
Además, aunque en mayor o menor medida sabían que su trabajo era engañar a los alemanes, «no estaban muy seguros de formar parte de una red tan grande, porque los ingleses se preocuparon de mantenerles siempre separados, porque una sola ruptura habría acabado con todo».

Los alemanes, en la inopia

Cabe preguntarse cómo los disciplinados alemanes, con la Gestapo y la Abwehr a la cabeza se las tragaron todas. Ben MacIntyre apunta las razones: «Por un lado, tenían una mentalidad demasiado cuadrada en la que no cabían aquellos retorcimientos del espionaje británico. También había bastante corrupción y mucho miedo a quejarse porque podían acabar luchando contra los soviéticos. Incluso, dentro del espionaje alemán había un buen núcleo de antinazis, como Georg Hansen, jefe de la contrainteligencia».
Es el momento de apuntar algunos datos (los que se puedan, que al fin y al cabo eran espías) sobre este equipo:
Desembarco en Normandía: el día de los tramposos
colección privada / ed. crítica
Elvira de la Fuente, alias Bronx
Elvira de la Fuente (alias Bronx). «Era una bisexual peruana, muy aficionada al juego y los casinos, una mujer muy divertida. Su nombre proviene de un cóctel muy fuerte. Su especialidad era contar historias de la alta sociedad sobre gente que ni siquiera existía».
Desembarco en Normandía: el día de los tramposos
colección privada / ed. crítica
Roman Czerniawski, alias Bruto
Roman Czerniawski (Bruto). «El único espía digamos profesional, un piloto polaco que creó la red de espías más grande de Francia. Se le llamaba Bruto por miedo a su traición, como el asesino de Julio César».
Desembarco en Normandía: el día de los tramposos
national archives / ed. crítica
Lily Sergeyev, alias Tesoro
Lily Sergeyev (Tesoro). Era una rusa blanca que se ofreció al MI5 en Madrid en 1942. Tenía muy buenas relaciones en Portugal y en España, pero un problema, su perro Babs. Cuando debido a la cuarentena las autoridades británicas no dejaron entrar al animal en Inglaterra, Lily amenazó con destrozar la operación. Pero Babs murió, y menos para Lily, pareció un accidente: lo atropelló un camión».
Desembarco en Normandía: el día de los tramposos
colección privada / Ed. crítica
Dusko Popov, alias Triciclo
Dusko Popov (Triciclo). Era un playboy serbio, un hombre de negocios bastante rico que se movía cómoda y tranquilamente por toda Europa. Fue el único que tuvo contacto directo con los alemanes, con los que charlaba (y engañaba) a diario en Lisboa. Creo que era el más valiente y el más eficaz».
Desembarco en Normandía: el día de los tramposos
national archives / ED. crítica
Juan Pujol, alias Garbo, el español de la trama
TOMADO DE: http://www.abc.es/cultura/libros/20130317/abci-normandia-espias-desembarco-201303151135.html

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