LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

viernes, 26 de abril de 2013

OBITUARIO

Fallece George Jones, la voz más imitada del ‘country’

Fue uno de los músicos más importantes del género

Yo era country cuando el country no era cool. Aunque su nombre no aparece en los créditos (que sí en la letra), George Jones, fallecido ayer en un hospital de Nashville a los 81 años, cantó el coro de ese éxito de Barbara Mandrell publicado en 1981. Le iba como anillo al dedo. “El cantante de country más importante de los últimos 50 años”, según The New York Times, empezó a ser cool (guay) cuando peor le iba en lo profesional y en lo personal. Ese periodo a mediados de los setenta en el que se aficionó a llevar pistola y a la cocaína. Cuando se convirtió en “el borracho y el drogadicto oficial del country”, según escribió en su autobiografía.
Llevaba ya un cuarto de siglo en el negocio, era una leyenda, y su forma de cantar se había convertido en el modelo de miles de vocalistas. De aficionados a estrellas como Garth Brooks, que nunca ocultó su deuda con Jones y consiguió lo que él nunca hizo, traspasar las fronteras de la música vaquera y llegar al público del pop.
La voz de barítono de Jones, llena de matices, sus canciones dolidas y tristes, especialmente en esas baladas desoladas en las que los protagonistas afrontan sus derrotas con un estoicismo casi determinista, se convirtieron en la quintaesencia del country. Para lo bueno y para lo malo. Aquellos que consideraban el country como música pueblerina de vaqueros tristones veían en él al paradigma de ese modelo. Muchas de sus innovaciones vocales se han convertido en tics casi cómicos por culpa de un ejército de imitadores carentes de personalidad.
En lo personal era el prototipo de artista que ganaba millones para arruinarse inmediatamente después. Un desastre ambulante que tuvo cientos de coches y docenas de casas. Un coleccionista de relaciones fallidas, con cuatro matrimonios a sus espaldas. El tercero con otra leyenda del country, Tammy Wynette.
George Glenn Jones, había nacido en Saratoga, Texas, y era hijo de un camionero que le regaló su primera guitarra cuando cumplió los nueve años. Empezó a cantar de adolescente; se casó por primera vez con 17 años; se divorció a los 18, antes del nacimiento del primero de sus cuatro hijos. Sirvió en los marines entre 1950 y 1953; publicó su primer sencillo en 1954; tuvo su primer éxito, Why Baby why, en 1955; empezó a actuar en Grand Ole Opry, la meca del country en vivo, en 1956 y consiguió su primer número uno en las listas, White lighting, en 1959.
Cuentan que se había presentado en el estudio tan bebido que tuvo que grabar 83 veces la toma de voz antes de que se diera por buena. A lo largo de su carrera conseguiría al menos otros 13 números uno, el último en 1982. Para entonces ya era cool, y su vida, dentro de lo que cabe, se había vuelto más estable.
En 1983 se casó con Nancy Sepulveda, que se convirtió en su mánager. Habían cumplido su trigésimo aniversario en marzo. En 1992, la guardia de honor del country, de Garth brooks a Patty Loveless, participó en la grabación de su sencillo I don't need your rockin’ chair. Y en 2012 recibió el homenaje final de la industria, que le otorgó un Grammy honorífico a los logros de toda una vida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada