LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

miércoles, 5 de junio de 2013

Diez historias heroicas del día D

Día 06/06/2013 - 00.31h
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El libro de Antony Beevor sobre el Desembarco está plagado de anécdotas relatadas por los soldados que sobrevivieron al Día Más Largo

1El día D empieza con el desayuno más largo

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Las lanchas del Desembarco, tal y como las vieron los soldados
Una de las cosas más nocivas del desembarco en Normandía fue la poca previsión dietética que realizaron los Aliados aquel día D, el 6 de junio de 1944. Los cocineros de los buques nodriza americanos desde los que las lanchas se desplegaron quisieron tener un detalle con los 130.000 hombres que se iban a jugar la vida y muchos prepararon opíparos desayunos.
En el «Samuel Chase» les dieron "tantos filetes de cerdo y de pollo y tantos helados y dulces como pudieran comer", según relata Antony Beevor en su libro "El día D". Otros barcos ofrecieron judías, salchicas, café y donuts. La Marina Real británica fue más frugal e incluía una copita de ron, que hizo recordar a más de uno los tiempos de Nelson.
Por si esto fuera poco, las tripulaciones a veces cedieron generosamente sus raciones a los hombres que iban a desembarcar. Tales ingestas previas a la batalla se aliaron con los nazis, llenaron de mareos y vómitos las barcazas en el mar picado, e hicieron que los hombres llegaran agotados a Omaha, Utah, Gold, Juno y Sword, las playas del Día D. Claro que mucho vomitaron también por la protección antigás con la que untaron sus trajes de faena. ¡Cómo olería, puesto que los llamaron los "trajes mofeta"!

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