LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

sábado, 19 de octubre de 2013

Arte

Robert Capa, visto por sus colegas

Día 20/10/2013 - 01.34h
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Catorce grandes fotógrafos eligen para ABC su instantánea preferida de uno de los mayores genios del siglo XX. El próximo martes se conmemora el centenario de su nacimiento

Robert Capa, visto por sus colegas
©Robert Capa © International Center of Photography / Magnum Photos / Contacto
Qué mejor que la mirada de un fotógrafo para escudriñar la imagen de un colega. El próximo martes se conmemora el centenario del nacimiento de Robert Capa, nombre fundamental de la fotografía del siglo XX. Fotógrafos de muy diversos estilos (varios premios Nacionales, algún Pulitzer y la única fotógrafo española que es miembro de la agencia Magnum, fundada por el propio Capa en 1947) nos hablan del mito y escogen su imagen favorita.

Cristina García Rodero

Una imagen de Capa que me impresiona mucho es la de un grupo de madres llorando la muerte de sus hijos adolescentes. La tomó en Nápoles en 1943. Es una composición maravillosa. Parece el coro de una tragedia griega: una masa negra de madres desconsoladas, de mujeres destruidas por el dolor y la injusticia, con las bocas abiertas, manos que suplican, pañuelos blancos... Es la imagen de las terribles consecuencias de las guerras. No hay muertos. Solo una de las mujeres lleva el retrato de su hijo fallecido. En las fotografías de Capa no se ve la muerte, sino el dolor que deja tras ella. Decía Capa que, «si tus fotos no son tan buenas, es que no estás demasiado cerca». Una verdad como un puño. En esta fotografía está entre esas mujeres sufrientes, muy cerca de ellas. Él predicó con el ejemplo: siempre estuvo en primera línea retratando el dolor, el drama. Murió pisando una mina.

José Manuel Navia

La fotografía de una casa baja del barrio de Vallecas, una fachada humilde de ladrillo típicamente madrileña, acribillada a balazos durante la Guerra Civil, no creo que sea de las más impactantes ni conocidas de las publicadas por Robert Capa. Pero posee, al menos para mí, ese poder de evocación que caracteriza a la verdadera fotografía. Cada vez que la contemplo viene a mi mente el recuerdo de estas mismas fachadas heridas por la metralla que aún eran frecuentes en mi infancia. Frente a ellas, los niños de principios de los años sesenta soñábamos una guerra que llegaba a nosotros casi como si la hubiéramos vivido, como la vivieron los niños de la fotografía. Sólo que en mi caso no se trataba de Vallecas, sino del barrio de La Prosperidad, donde nací. Algo de ese recuerdo he querido que esté presente en «Nóstos», mi último libro.

Javier Bauluz

He elegido una serie de fotos que Robert Capa hizo en el río Segre, cerca de Fraga, en noviembre del 38. Concretamente, una imagen en la que un soldado lleva a un compañero a hombros y detrás aparece una gran mancha de humo. Acaba de caer una bomba y están evacuando a los heridos. Disparar la cámara en esas condiciones no es nada fácil. Pese a ser uno de los primeros fotógrafos en contarnos todas esas guerras, las cuenta tan bien… Es difícil hacerlo mejor. De la II Guerra Mundial me gustan las célebres fotos del Desembarco de Normandía. También las del avance de los aliados, la entrada en París, la rendición de los soldados alemanes… Vuelvo a ver sus imágenes en los libros y sigo alucinando con ellas. Creo que aún hay muchísimo Capa por conocer. Incluso en las peores condiciones posibles, mira al alma del ser humano. No sé quién lo dijo (quizá el propio Capa), pero es cierto que en la guerra sale lo mejor y lo peor del ser humano.

Juan Manuel Castro Prieto

Pocas fotografías son capaces de transmitir toda la tensión y el horror de la guerra como las del Desembarco de Normandía de Robert Capa, y pocos fotógrafos tienen un nivel de implicación con su trabajo como Capa, que desembarcó junto con los soldados para tomar las fotografías. Recordemos el inicio de «Salvar al soldado Ryan» para comprender el valor de este fotógrafo en el día D.

Gervasio Sánchez

(Elige la foto de la niña que en enero de 1939 espera ser evacuada en Barcelona. Está sentada y apoyada sobre unos sacos y destacan sus intensos ojos). Siempre he preferido a Endre Friedmann, que fue su verdadero nombre, que al ficticio: Robert Capa. Siempre he preferido al fotógrafo compasivo que al mito. Para mí, es inmortal no por los riesgos que asumió para realizar sus fotografías sino por su sensibilidad a la hora de dignificar a las víctimas de los conflictos armados. Sus fotos que más me gustan son las que hizo en la retaguardia, donde documentó la desolación de los refugiados y los sobrevivientes. Siempre creyó que una imagen tiene que documentar y emocionar. Sabía (algo que siempre digo a los jóvenes fotógrafos) que si no estás dispuesto a sufrir el impacto del dolor en tu interior nunca podrás transmitir con decencia.

Rafael Sanz Lobato

Robert Capa, visto por sus colegas
DAVID ARRANZ
Un joven mira la foto más célebre y polémica de Capa
A Robert Capa le perdono la fotografía del miliciano muerto en Cerro Muriano (para muchos, es una fotografía preparada; yo también lo creo), porque tiene imágenes muy bellas. Me quedo con dos. Por un lado, el retrato de la niña refugiada en Barcelona en 1939. El ojo derecho de esa niña mira a la cámara como si fuera un taladro. Me gusta mucho otra imagen de Capa en la que solo se ve una silla y, apoyada en una de las patas, un viejo retrato familiar. Esa fotografía es redonda. Te cuenta el horror con apenas unos detalles: probablemente se quemó la casa, y la silla y ese retrato es lo único que se salvó. Capa fue un gran reportero de guerra, probablemente el mejor. Yo amo la fotografía documental: es una disciplina muy dura, pero creo que tiene una función esencial. Muchos quieren denostarla. Me parece una gran torpeza.

Isabel Muñoz

Me gustan muchas fotografías de Robert Capa. Pero hay una que, para mí, es muy actual, tomada en 1948 en Haifa (Israel). Capa fotografía a una mujer con una maleta a cuestas y un pequeño agarrado a su falda. Es una imagen muy contemporánea. Habla del dolor, la rabia, la pena de alguien que está abandonando su vida y tiene que llevarla metida en una maleta. Habla de todas aquellas personas que tienen que abandonar su casa, dejar atrás sus recuerdos. Capa fotografía el dolor con una tremenda dignidad y respeto. Hay otra imagen maravillosa que hizo en Chartres en 1944: una mujer con la cabeza rapada y su bebé en brazos pasea como escarnio por una calle de la ciudad con la muchedumbre culpando de nuevo a esta mujer que ya ha sido condenada. Robert Capa habla de sentimientos. Es una imagen tan contemporánea… Habla de nosotros, de nuestra sociedad.

Ramón Masats

He elegido dos fotografías, que corresponden a las dos personalidades que tenía Robert Capa. Era un gran fotógrafo, pero también alguien que supo vivir la vida. Le gustaba la juerga, era muy amigo de sus amigos. En primer lugar, he elegido la foto del miliciano muerto. Sé que ha habido mucho revuelo con ella. No creo que sea una imagen preparada. Pero me da igual si lo fuera, pues sería una recreación absolutamente verosímil. Capa era un hombre muy responsable, se jugaba la vida en su trabajo, no le veo muy proclive a hacer trampas. Su vida fue apasionante, muy cinematográfica. Me extraña que aún no se haya hecho ninguna película sobre él. Su muerte lo convirtió en un héroe antiguo. La segunda imagen que he escogido es un retrato de Picasso con sombrero, junto a Jacqueline. Capa estaba muy cerca del pueblo, de la gente. Vivió dos vidas, y las dos muy intensamente. Incluso fue un buen jugador de póquer.

Christine Spengler

No quiero pecar de vanidosa, pero a mí me han llamado «el Capa femenino». Mis fotografías comparten con las de Robert Capa una ausencia de sensacionalismo. En sus fotografías de guerra no hay miembros descuartizados, ni charcos de sangre. Los dos nos hemos centrado en nuestros respectivos trabajos en las víctimas, no en los muertos. Una de sus fotografías que más me gusta es la de una madre que sujeta a una niña, con su abriguito mal abrochado, caminando por el arenal de Bilbao en mayo de 1937, quince días después del bombardeo de Guernica. Se intuye que está habiendo otro bombardeo por la mirada de la mujer hacia el cielo. Odio, en cambio, la foto del miliciano muerto en Cerro Muriano. No es una gran foto y, de hecho, creo que se trata de un montaje. No me conmueve en absoluto.

Joan Fontcuberta

Elijo la imagen del miliciano muerto en Cerro Muriano. Creo que es la fotografía más falsa de la Historia. Robert Capa ha sido capaz de mantener la incertidumbre sobre la autenticidad de esta fotografía durante toda su vida e incluso después de su muerte. Demuestra que la frontera entre información y propaganda no existe, se da una especie de ósmosis. El objetivo del reportero no es tanto la búsqueda de un documento como la construcción de símbolos.

Álvaro Ybarra Zavala

Para mí, Robert Capa marca un antes y un después en la historia de la fotografía. Quizá no sea el mejor de la Historia, como muchos de sus detractores afirman, pero sin duda es innegable que su legado es un pilar fundamental en la fotografía contemporánea. Su serie de la playa de Omaha el día D en 1944 representa, desde mi humilde opinión, la visión más auténtica de Robert Capa. Cercana, realista y capaz de trasladar al que observa la fotografía a las frías playas de Normandía aquel día D. El movimiento de esta imagen te hacer sentir el miedo, el frío, la tensión de ese soldado desconocido que lucha por salvar la vida y tomar la playa de Omaha. Para mí, esta fotografía es su mejor foto y marca un antes y un después en la forma de entender la fotografía.

José Manuel Ballester

Mi foto elegida es «Henri Matisse en su estudio» (agosto, 1949). Tal vez sea Robert Capa el fotógrafo que más comentarios ha generado en cuanto a la autenticidad de una imagen. Me refiero a la archiconocida «Muerte de un soldado republicano». Estamos ante un fotógrafo que se bautizó con un nombre inventado, detrás del cual se albergaron fotografías tanto de él como de quien fue su compañera, la fotógrafa Gerda Taro. ¿Qué buscaban realmente con su trabajo? ¿Se puede apreciar la diferencia entre una escena «representada» (fingida) y otra capturada (real)? ¿En qué medida afecta a la foto una u otra opción? ¿Realmente estaba pintando Matisse? ¿Dónde está realmente dicha autenticidad? Tal vez en este caso esté en la mirada de la mujer del fondo (representada). Su muerte se precipitó por frecuentar esa línea sutil que dibuja la guerra y que separa la vida de la muerte. Es entonces cuando la ficción se convirtió en realidad.

Alberto Schommer

Robert Capa está reconocido como el mejor reportero de guerra. Estuvo en el Desembarco de Normandía, en primera fila, obteniendo imágenes increíbles de las tropas americanas llegando a la playa. La imagen que he seleccionado es bella y descriptiva a la vez.

Manuel Vilariño

Robert Capa es un fotógrafo emblemático del reportaje documentalista, un mundo extraño para mí. Pero reúne todos los elementos que yo exijo a un buen reportero. Participó en el Desembarco de Normandía, estuvo con el agua al cuello, como los soldados, en la frontera de la muerte, no en un hotel, bebiendo whisky y luego vendiendo sus fotos a 12.000 euros. Me encantan sus fotografías del Desembarco de Normandía: la borrosidad, el agua, los hombres flotando, que parecen medusas o tiburones… La imagen que menos me interesa de Capa es la que más ha interesado en España y sobre la que ha habido tanto debate. Estoy cansado de ver cómo se comercia con la guerra, con el dolor y, muy especialmente, con África. Son los restos del espectáculo. Para mí, la fotografía debe tener una honestidad radical. Y ese es el caso de Robert Capa. Representa la autenticidad.

Cuarenta años vividos intensa y peligrosamente

TOMADO DE: http://www.abc.es/cultura/arte/20131019/abci-robertcapacentenario-201310182201.html

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