LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

jueves, 31 de octubre de 2013

El día que Orson Welles sembró el pánico con «La guerra de los mundos»

Día 30/10/2013 - 14.14h

Un 30 de octubre, pero de hace 75 años, el célebre personaje entraba en el Estudio Uno de la CBS para narrar en directo la adaptación de la novela de H.G. Wells y poner el planeta a merced de los alienígenas

Hoy día resulta impensable concebir que un fenómeno tan extraordinario como el que aconteció un 30 de octubre de 1938 pudiera volver a suceder. Hace 75 años un joven Orson Welles ponía el mundo patas arriba al provocar el pánico entre miles de personas, convencidas de que Estados Unidos estaba siendo invadida por un ejército de alienígenas.
Alrededor de las ocho de la tarde, el Estudio Uno de la Columbia Broadcasting en Nueva York se convertía en el escenario donde Welles iba a interpretar, acompañado de la compañía teatral Mercury que el mismo dirigía, la novela del escritor británico H.G. Wells, «La guerra de los mundos».
Tan solo unos meses después de que la popular emisora CBS le ofreciera llevar a cabo un programa semanal basado en la dramatización de obras literarias, Welles lograba dejar los 59 minutos de radio más famosos de la historia. En un contexto marcado por la Gran Depresión, el locutor norteamericano pensó que tal adaptación contada en forma de noticiario de última hora calaría en el seno de la audiencia. Y vaya si lo hizo.
A pesar de que «la Columbia Broadcasting System (C.B.S.) y sus estaciones asociadas» habían presentando al inicio del programa tanto a Orson Welles como al Mercury Theatre en la adaptación de «La guerra de los mundos» de H. G. Wells, muchos radioyentes sintonizaron más tarde la emisión o, simplemente, no prestaron la suficiente atención a una simple introducción de lo que parecía un programa cualquiera.
Así, en plena víspera de Halloween, tan solo tuvo que prender la mecha con un comienzo espeluznante: «Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de último minuto procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez... Continuaremos informando».
Tras el primer corte y para darle aún mayor veracidad a la noticia, Welles retomaba la supuesta emisión de una orquesta desde el Hotel Meridian Plaza para volver a parar a medida que la ficticia invasión extraterrestre se iba desarrollando, «damas y caballeros, tengo que anunciarles una grave noticia. Por increíble que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los extraños seres que han aterrizado esta noche en una zona rural de Jersey son la vanguardia de un ejército invasor procedente del planeta Marte...»
Las interrupciones eran cada vez más frecuentes y con un mayor tono de alarmismo, como prueba la secuencia del personaje Carl Philips desde Grovers Mill, en el Estado de Nueva Jersey, donde supuestamente se estaba sucediendo el aterrizaje: «Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado... ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea...»
Los datos de audiencia estiman que cerca de 12 millones de personas escucharon la transmisión y otras tantas cayeron presa del pánico abandonando sus casas y colapsando carreteras, estaciones o comisarías de policía. Los teléfonos de emergencia echaron humo durante varias horas recibiendo multitud de mensajes que decían haber visto a los extraterrestres. El polémico acontecimiento, que terminaba con la «muerte» del propio Orson Welles a causa de los gases que emanaban los invasores, pudo ser el fin de su fulgurante carrera, pero visto en perspectiva, aquello, en realidad, no fue más que el inicio de su leyenda.

La traición a Calder

Los herederos del escultor demandan a su histórico galerista por fraude

El artista Alexander Calder con una de sus obras. / smithsonianmag.com
Al hablar de la creación del arte Alexander Calder (Pennsylvania 1898-Nueva York, 1976) contraponía las extracciones a sus adoradas abstracciones –“son como ninguna otra cosa en la vida excepto en la manera que tienen de reaccionar”–, pero es precisamente la extracción ilegal, el hurto, lo que ha llevado a sus herederos a interponer una millonaria y controvertida demanda contra el marchante y confidente del artista, su buen amigo Klaus G. Perls.
Así que en vísperas de la inauguración de la exposición Calder Shadows [Las sombras de Calder], en la galería Venus over Manhattan, el lado más oscuro del legado de este artista ha saltado a los titulares.
Cuentas ilegales en Suiza, falsificaciones y ventas ilegales forman parte de la abigarrada trama. Lo cierto es que la galería de Klaus G. Perls cerró en 1997 y él falleció en 2008, así que las partes enfrentadas en la Corte Criminal de Manhattan son los herederos de los inseparables amigos, Alexander y Klaus, cuya relación comercial arrancó en 1954. Los presuntos delitos no son nada abstractos y se traducen en millones de dólares. El caso arrancó hace tres años y se espera una sentencia en poco tiempo.
En el principio de esta historia judicial hay una constelación, la pieza Standing Constelation, en madera y metal que una galería canadiense adquirió de Perls en 2010. Según ha declarado Alexander S. C. Rowler, –nieto del escultor, pintor y diseñador, y director de la fundación de su legado– quedó estupefacto cuando los compradores le contactaron, puesto que esta bella escultura de 1943 no figuraba en el inventario que el viejo marchante dio a la familia tras la muerte del artista en 1976. Tampoco habían recibido un céntimo de la transacción. Una misteriosa “Madame Andre” parecía estar en el centro de esta y otras operaciones que fueron destapando. Tras investigar el asunto, la dama resulto ser el cariñoso apelativo con el que la familia Perls se refería a una cuenta en Suiza.
El patriarca Klaus fundador de prestigiosa asociación Art Dealers Association of America y cuyas donaciones de arte africano y contemporáneo al Museo Metropolitan ascendieron a más de 60 millones de dólares, tenía una cierta aversión al fisco. La galería mantuvo durante décadas una contabilidad paralela. Ante la demanda de un empleado que pedía 10 millones por su retiro, la hija de Perls decidió pagarle para evitar que todo esto saliera a la luz en 2005. La familia del galerista se acogió a una amnistía fiscal en 2009. Según se desprende de los papeles judiciales, también ha declarado que el propio artista tenía una cuenta en Suiza, –algo que su familia niega– y que la escultura que desató el enfrentamiento era un regalo de Calder a su madre, esposa de Klaus, Amelia.
Lo que parece seguir sin contestación alguna son las cerca de tres decenas de piezas falsamente atribuidas a Calder que la galería presuntamente vendió en los años ochenta. Rowlers afirma que Perls estuvo envuelto en compra-ventas de más de 60 piezas falsas.
Las que se mostrarán a partir del 4 de noviembre y hasta el 21 de diciembre en Calder Shadows, cuentan con el visto bueno de la Fundación Calder. Se trata de doce obras móviles e “inmóviles” (los llamados stabiles), así como de varias maquetas que serán expuestas en una sala oscura con luces dirigidas sólo a las piezas para subrayar las sombras y el movimiento luminoso en las paredes, suelo y techo. Aún habrá que esperar un poco más para que la corte ilumine la parte más oscura del genial Calder, hijo y nieto de artistas, que puso las esculturas a bailar como nadie hasta entonces
TOMADO DE:  http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/30/actualidad/1383166843_248664.html

martes, 29 de octubre de 2013


Historia Militar

«Bestias nazis», los verdugos más sádicos del Tercer Reich

Día 29/10/2013 - 07.55h

Jesús Hernández rememora en su nuevo libro las espeluznantes actividades de cinco de los sirvientes más sanguinarios del Führer

Sadismo, crueldad, y, sobre todo, una frialdad imposible de entender. Sin duda, estos son los atributos que asaltan la mente cuando se piensa en los soldados que, a las órdenes de Hitler, jugaron con la vida de cientos de miles de personas durante la II Guerra Mundial. Sin embargo, se quedan cortos a la hora de definir a insignes nazis como Amon Göth –un capitán de las SS que practicaba puntería a diario con los prisioneros del campo de concentración que dirigía- o Ilse Koch –acusada de fabricar lámparas con la piel de decenas de judíos-. Si algo ha demostrado la Historia, es que la brutalidad del ser humano puede ser infinita.
A lo largo del tiempo se han ido diluyendo los crueles actos de infamia protagonizados por varios de estos alemanes que, sintiéndose privilegiados por portar la calavera de las SS, daban rienda suelta a sus más sádicas fantasías. Pero, en un intento de luchar contra este olvido, el historiador y periodista Jesús Hernández acaba de publicar «Bestias nazis. Los verdugos de las SS» (editado por «Melusina»), una excelente obra en la que narra, entre otras cosas, las crueles prácticas llevadas a cabo por cinco de los oficiales más sanguinarios de Hitler durante el Holocausto.
Así pues, Hernández nos transporta a un mundo -el de los campos de concentración- en el que la vida de un prisionero valía menos que la de un animal de compañía, y en donde, por muy extraño que parezca, la muerte no era el peor de los destinos. Y es que en estos recintos acechaban desde temibles seres enfundados en uniformes que gozaban torturando durante semanas -y hasta el último aliento de vida- a los cautivos hasta, incluso, extravagantes doctores nazis que practicaban inconcebibles y mortales experimentos en personas vivas.

Tres señores de la muerte

Uno de los primeros señores de la muerte que plasma Hernández en «Bestias nazis. Los verdugos de las SS» es Amon Göth, el popular comandante del campo de concentración de Plaszow (ubicado en Polonia) que fue retratado por Spielberg en la película «La lista de Schindler». Este cruel oficial vino al mundo en 1.908 y, con apenas 23 años –tan sólo 5 después de unirse a los nazis- se convirtió en miembro de las SS.
Göth no tuvo que esperar mucho para poder demostrar su crueldad, de hecho, una de sus primeras oportunidades le llegó cuando tenía poco más de treinta años y recibió la orden de destruir el barrio judío que los alemanes habían creado en Cracovia. Así, corría 1.943 cuando acabó en plena calle, y junto a sus hombres, con la vida de más de 2.000 personas en tan sólo dos días y envió a campos de concentración y exterminio a otras 10.000.
Pero por lo que se haría desgraciadamente famoso este nazi sería por dirigir con puño de hierro el campo de concentración de Plaszow durante más de dos años. Ese breve periodo de tiempo le valió para ganarse el apodo de «El verdugo» pues, entre otras cosas, gozaba golpeando a mujeres hasta la muerte o asesinando, al azar, a diferentes reos sólo por diversión. A su vez, consiguió que su nombre quedara rubricado en las páginas de la Historia por practicar puntería con un rifle de francotirador indiscriminadamente sobre los cautivos del lugar.
Con todo, el autor también tiene tiempo, a lo largo de las 500 páginas que abarca su obra, para contar historias como la de Oskar Dirlewanger, el conocido con el sobrenombre del «Verdugo de Varsovia». «Nacido en la ciudad bávara de Wurzburgo en 1895, luchó en la Primera Guerra Mundial, siendo herido y condecorado. Tras la guerra, Dirlewanger se doctoró en Ciencias Políticas y en 1923 se afilió al partido nazi. Aunque trabajaba como maestro, su vida era muy desordenada; dado a la bebida y a los escándalos públicos, acabó condenado por violar a una menor en 1934, reincidiendo en cuanto salió en libertad. Sus contactos en las SS le rescataron y fue enviado a España, a luchar en la Legión Cóndor. En 1939 alcanzó una posición destacada en las SS, lo que le permitió continuar impunemente con sus tropelías», destaca Hernández en declaraciones a «ABC».
«En 1940 se le encargó la creación de un batallón formado por cazadores furtivos convictos. La unidad acabó aceptando delincuentes acusados de delitos graves. En 1941 fue empleada en Rusia para luchar contra los partisanos, en donde sus miembros pudieron dar rienda suelta a sus impulsos criminales. El batallón fue enviado a la región de la ciudad polaca de Lublin, convirtiéndola en escenario de saqueos, incendios, asesinatos, violaciones y atrocidades sin límite. Los hombres de Dirlewanger también serían empleados en la represión del levantamiento de Varsovia en 1944, cometiendo aún mayores excesos, como la irrupción en un hospital en donde los pacientes fueron acribillados en sus camas y las enfermeras violadas y asesinadas. Al acabar la guerra, Dirlewanger fue capturado por los franceses, quienes lo entregaron a unos soldados polacos para que se tomasen cumplida venganza. Al parecer, éstos le torturaron durante varios días, acabando con su vida en torno al 4 de junio de 1945», sentencia el experto.
Otro de los hombres a los que Hernández dedica un centenar de sus hojas es al sanguinario Josef Mengele, un cruel doctor nazi cuyos sádicos experimentos le convirtieron en el terror de los prisioneros del campo de concentración de Auschwitz. Este médico solía asesinar a parejas de gemelos de corta edad creyendo que, mediante sus cuerpos, podría descubrir el secreto de la clonación humana. A pesar de todo, Mengele no llegó a pagar por sus crímenes, pues murió en extrañas circunstancias tras escapar de las autoridades aliadas.

Dos ángeles del infierno

Sin embargo, la crueldad desmesurada que se ejercía contra los presos en los campos de concentración nazis no fue, ni mucho menos, una práctica exclusiva del género masculino. Así, es imposible no estremecerse ante los actos realizados por personajes como la bella Ilse Köhler (llamada la «Zorra de Buchenwald»).
Esta alemana llegó al mundo en 1.906 y, a una corta edad, quedó fascinada ante los hombres uniformados de las SS, por lo que no dudó en solicitar el carnet del NSDAP. De cabellos pelirrojos, ojos verdes y una extrema sensualidad, Ilse contrajo matrimonio a los 31 años con Karl Koch, comandante del, en ese momento, recién construido campo de concentración de Buchenwald. Por ello, la feliz pareja decidió, como era habitual, habitar una de las casas cercanas a la prisión.
Una vez en el campo de concentración, Ilse gozaba dando largos paseos a lomos de su caballo y exhibiendo su sensualidad ante los presos. Sin embargo, no dudaba en acabar cruelmente con la vida de aquellos que alzaran la vista para mirarla. A su vez, fue acusada de asesinar y despellejar los cadáveres de cientos de presos para fabricar objetos cotidianos como libretas o pantallas para lámparas.
Con todo, la «Zorra de Buchenwald» no era el único ángel de la muerte que rondaba los campos teñidos con la sangre de los presos. «En el libro también explico la vida de Irma Grese, la “Bella Bestia”. Nacida en 1923, su infancia feliz se vio truncada por el suicidio de su madre y el distanciamiento con su padre. Tras abandonar los estudios, y trabajar en una granja y en una tienda, fue enfermera en un hospital de las SS, en donde se vio imbuida de la ideología nazi. De ahí pasó al campo de concentración de Ravensbrück como guardiana, siendo destinada después a Auschwitz-Birkenau», añade Hernández en «Bestias nazis. Los verdugos de las SS».
«Pese a su juventud, apenas 20 años, acumuló poder rápidamente, teniendo a su cargo más de treinta mil prisioneras. Con ellas cometería todo tipo de excesos, combinando violencia y un erotismo perverso. A las más jóvenes las azotaba en los pechos hasta descarnarlos, o bien las convertía en amantes suyas para enviarlas después a la cámara de gas. A las embarazadas les ataba las piernas juntas en el parto y asistía a su muerte, visiblemente excitada», destaca el autor.
Finalmente, las sanguinarias prácticas de Irma se encontraron con la justicia aliada una vez acabada la II Guerra Mundial. «En 1945 regresó a Ravensbrück y de ahí pasó al campo de Bergen-Belsen, siendo capturada por los británicos. Fue sometida a juicio, en donde se mostró como una nazi fanática. Su atractivo físico, que contrastaba con la fealdad de las otras guardianas acusadas, le llevó a ser bautizada por la prensa sensacionalista como la “Bella Bestia”. Grese eludió cualquier responsabilidad en los crímenes de los que se la acusaba y aseguró que se había limitado a cumplir con su obligación. Fue sentenciada a muerte y ejecutada en la horca el 13 de diciembre de 1945. Sus últimas palabras al verdugo fueron Schnell! (¡Rápido!)», sentencia el autor español.

«En ningún caso han de caer en el olvido las torturas cometidas por los nazis»

lunes, 28 de octubre de 2013


Falleció el actor y productor de telenovelas, Jorge Félix

2013-10-28 12:18
Venevision
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El actor, director, productor de telenovelas y alto ejecutivo de Venevision International Productions, Jorge Félix, falleció en la ciudad de Miami esta mañana.

Félix, nacido en Santa Clara, Cuba en 1931, llegó a Venezuela en 1961, país que lo acogió y le vio crecer como un profesional de las artes escénicas.

Ya era conocido en Cuba cuando pisó territorio venezolano. En su país natal, se inició cantando en la agrupación, Gastón Colón y sus Cinco Diablos, y luego se dedicó a declamar poesia para la radio, en un espacio llamado Candilejas. En Cuba también fue imagen del programa de televisión, Casos y Cosas de Casa, el cual también fue emitido en Venevisión, a su llegada a Venezuela. Este espacio, escrito por Alberto Cuevas, era emitido semanalmente por el Canal de La Colina con la participación de América Alonso y Jorge Félix como protagonistas.

Durante su extensa carrera, fue reconocido como uno de los galanes más cotizados de la televisión venezolana. Algunas de las producciones de las que formó parte fueron: Cámara y acción, junto a Amelia Román; Ojo por Ojo, al lado de Carmen Julia Álvarez, con quien compartió además en Crucificada, La cruz de la montaña, adaptación de la radionovela La cruz del diablo; y en Tuya para siempre, donde actuó también Susana DuijnSe suman las obras De la misma sangre con Lupita Ferrer;  Frente a la vida con la participación de Loly Sánchez, actriz con la que trabajó en Siempre hay un mañana.

Tras su retiro de la actuación, Jorge Félix asumió un cargo importante dentro de la plana mayor de Venevision International Productions, tiempo en el que se destacó como asesor en la realización de programas de variedades, así como de telenovelas para Venezuela y el exterior. Como Director de Producción de esta empresa, asumió las riendas de proyectos que abordaban el melodrama para países como Perú, Panamá, República Dominicana y Colombia.
 TOMADO DE: http://www.venevision.net/mundo-show/nota/fallecio-el-actor-y-productor-de-telenovelas-jorge-felix

viernes, 25 de octubre de 2013

Amparo Soler Leal, grande del cine y el teatro, muere a los 80 años

La actriz fallece en Barcelona tras una fructífera carrera junto a grandes directores como Berlanga, Buñuel, Pilar Miró o Jaime Chávarri

La actriz Amparo Soler ha muerto en Barcelona a los 80 años, según ha informado la familia. Rostro conocido del teatro comprometido, del cine que fue capaz de brillar en la larga noche del franquismo y, ya en democracia, de la televisión, con ella se va una de las últimas de una estirpe de artistas que supo llevar a las más altas cotas la interpretación haciendo uso de la intuición. Así se definió en cierta ocasión, como una "actriz de tripas y no de métodos” “La interpretación me sale muy espontáneamente", explicó en una entrevista con EL PAÍS en 1986.
Maestra tanto de los registros cómicos como dramáticos, resultan memorables sus participaciones en películas de maestros del cine español de la segunda mitad del siglo XX como José María Forqué (Usted puede ser un asesino), Luis Buñuel (El discreto encanto de la burguesía), Luis García Berlanga (en la trilogía Nacional), Pilar Miró (El crimen de Cuenca y Hablamos esta noche), Jaime Chávarri (Bearn y Las bicicletas son para el verano) o Pedro Almodóvar (¿Qué he hecho yo para merecer esto?). De los muchos halagos que de sus compañeros recibió en vida, resuena en la memoria de los aficionados a su arte el lanzado por Berlanga durante la entrega de un premio. "Es la única actriz a la que piropeó Bette Davis", dijo entonces el director de El verdugo.
Empezó su carrera a los 13 años en la Compañía Nacional María Guerrero y obtuvo el Premio Nacional de Teatro en 1959. Estuvo casada con el actor Adolfo Marsillach, del que obtuvo la nulidad matrimonial en 1965. Cuatro años después, contrajo matrimonio con el productor Alfredo Matas, del que enviudó en 1996. Ha muerto sin dejar descendencia.
TOMADO DE:  http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/25/actualidad/1382693985_873288.html

jueves, 24 de octubre de 2013

EDUARDO LIZALDE | POETA MEXICANO

Eduardo Lizalde: “El poeta nunca se siente satisfecho con su obra”

Eduardo Lizalde, en su despacho de la Biblioteca de México. / SAÚL RUIZ
"Yo ya empiezo a ser el más viejo de los poetas vivos en México, ha desaparecido casi toda mi generación". Desde su despacho de director de Biblioteca de México, el poeta Eduardo Lizalde (Ciudad de México, 1929) desgrana una vida dedicada a la literatura que aún cultiva cada día. "Escribo todo el tiempo", dice. Suma casi 80 años de voraz lector, siete décadas de escritor y miles de papeles emborronados con sus palabras. El poeta que alcanzó el reconocimiento internacional con la publicación de El tigre en la casa (1970) enumera los numerosos premios recibidos con la misma facilidad con la que habla de sus fracasos, de aquellos primeros libros de juventud "frustrados" o del poeticismo, la fallida corriente literaria de la que fue cofundador en los años 50. Apodado El Tigre por su fascinación por este animal, que aparece en varias de sus obras, el poeta viajará a España el mes de mayo del próximo año para recoger el Premio Internacional Ciudad de Granada Federico García Lorca, que se la ha concedido este mes. Un galardón a la obra de toda una vida que aún se agranda cada día.
Pregunta.- ¿Recuerda el primer verso que escribió?
Respuesta.- No, por supuesto. Eran muy malos los primeros versos que escribí. Publiqué los primeros a los 18 años pero empecé a escribir versos a los 12. Cuando uno empieza y lee a Lorca, a López Velarde, a los poetas que nos han influido desde las adolescencia, lo primero que quisiera hacer es escribir poemas como ellos. Pero el proceso poético no es tan rápido, requiere cultura y tiempo. El poeta no sabe nunca cuando va a ser capaz de publicar un verso original o digno de aparecer en las páginas en blanco.
P.- Ha dicho alguna vez la poesía no sirve para nada. ¿Cómo puede un poeta decir eso?
R.- La poesía no es un instrumento utilitario como sí lo son otras actividades como la economía. La poesía es la literatura menos favorecida por las grandes masas de lectores. Es mucho más abstracta y más difícil para el público en general que la narrativa, aunque debo decir que el lector común que lee la novela de Kafka, Tolstói o Dostoievski no quiere decir que entienda el valor estético de la prosa. La literatura es una especialidad que, como la medicina o las matemáticas, requiere formación. La posibilidad de publicar un libro que no se parezca a los libros anteriores es muy remota. Cervantes murió sin saber que iba a ser el príncipe de las letras, él pensaba que era un autor divertido y culto, pero jamás pensó que iba a ser el centro de toda la literatura Renacentista. Lo mismo le pasó a Shakespeare, él tuvo un genio impresionante pero jamás supo que iba a ser el poeta y el dramaturgo más célebre de la historia. La poesía es un arte que es una especie de bomba de tiempo, porque cuando es una poesía importante hace efectos posteriormente. Los grandes poetas de la historia tardíamente empiezan a ser publicados en grandes tirajes.
P.- ¿A usted también le ha tardado en llegar el reconocimiento?
R.- Yo tardé mucho en publicar libros importantes. Tenía más de 30 años cuando se publicó, en 1966, mi primer libro importante: Cada cosa es Babel, pero el libro que me dio mayor celebridad es El tigre en la casa.
P.- ¿Sabía cuando lo escribía que ese sería su libro más celebrado?
R.- No, pensé que no lo iba a leer nadie. El anterior era un libro mucho más complicado, de una poesía filosófica metafísica crítica y este era un libro sobre los infortunios amorosos. Es un libro oscuro que sin embargo fue celebérrimo desde que se publicó, cuando cumplía yo 40 años. En fin, nunca sabe cómo va a ser el destino.
P.- ¿Qué significan los premios?
R.- Los premios significan mucho para los escritores porque ayudan a la difusión de una obra que es poco leída en general. La poesía nunca alcanza en vida del poeta tirajes tan grandes como pueden tener algunas obras de Carlos Fuentes, a excepción de estas grandes celebridades que desde la juventud alcanzan el estrellato absoluto. Los casos de Neruda o Lorca mismo, que era el primero entre iguales. Eran de igual calidad que él los poetas que lo acompañaban como Gerardo Diego, Alberti o Cernuda, pero ninguno alcanzó la inmediata celebridad que él con su temperamento, su ángel natural y genio. Poetas tan importantes como Cesar Vallejo, el más grande poeta peruano del siglo XX, son poetas que a la larga alcanzan una celebridad enorme. Charles Baudelaire, que es el fundador de la poesía moderna y de toda la posterior, nunca fue aceptado en la Academia Francesa, murió muy joven después de una obra enorme y fue una celebridad para muy pocos lectores, sin embargo ahora sus obras se venden por millones. Es misterioso el proceso de la poesía.
P.- El jurado del premio García Lorca se ha referido a usted como "poeta excéntrico", ¿se siente cómodo con ese adjetivo?
R.- Todos los poetas que escriben una obra son excéntricos, en el sentido de que no se ajustan a las formas o las pautas en boga en su momento, de otra manera pasan como imitadores. La poesía mexicana estuvo muy desconocida durante muchas décadas, en la última etapa esto ha cambiado y hay una enorme cantidad de antologías que sí recogen la poesía mexicana del siglo XX. La poesía de Octavio Paz, por ejemplo, no es profundamente conocida en España. Octavio Paz fue un hombre de genio, con una obra prosística y poética extraordinariamente importante. Recibió el premio Nobel a los 80 años y creo que su celebridad fue posible más a su prosa que a su poesía, aunque su poesía es magnífica.
P.- De niño quería ser cantante, soñaba con ser Caruso, ¿sigue cantando?
R.- Canto en reuniones privadas y a mi avanzada edad no tengo la voz que tenía hace 25 años. No destaqué como cantante porque no se podía vivir del canto.
P.- ¿Y de la poesía sí?
R.- De la poesía menos. A los poetas nos pagan por no escribir, vivimos de la cátedra, de la burocracia, del servicio cultural, de la atención de editoriales. La poesía solo deja mucho dinero en casos excepcionales como el de Paul Valéry o Neruda.
P.- A los seis años leía a Salgari, a los 12 a Balzac, pero a los 25 se sintió totalmente confundido, ¿es buena esa precocidad?
R.- Yo creo que casi todos los escritores son precoces lectores. Yo aprendí a leer a los cinco años con una maestra que me puso mi padre. Empecé con Julio Verne y Salgari, pero a los 11 o 12 años empecé a leer a los escritores mayores como Balzac, Zola o los doctores españoles. No creo que sin lecturas se pueda prosperar en la literatura. Lo que pasa a los 25 es que no encuentro el camino para producir obras verdaderamente singulares e importantes, eso es algo que se da con el tiempo, con la formación y con los accidentes de la producción literaria. El escritor descuella cuando lo reconocen sus iguales o mayores, las relaciones personales con los especialistas son las que permiten a un poeta y a un libro prosperar. Son accidentes y extrañas posibilidades.
P.- Usted ha sido muy crítico con sus primeras obras, ¿es fácil ir contra uno mismo?
R.- En algunas las notas de España [publicadas a raíz del premio García Lorca] dicen que mi libro más reconocido y más notable es La mala hora, mi primer libro. Es un libro que intentaba ser un mensaje popular, estábamos picados por el gusanillo de la izquierda, como todos los autores del mundo, pero es un libro muy elemental, escrito a los 23 años. Tenía formación técnica pero eran poemas que intentaban contar el mundo de la sociedad mexicana, lamentar la pobreza, elogiar la revolución, es un libro absolutamente frustrado, del que he hablado mal yo mismo.
P.- ¿Qué intentaban crear con el poeticismo?
R.- Era una propuesta estéticamente equivocada, hablábamos de la programación técnica y científica de la poesía. Estudiamos filosofía y pensamos que era posible producir poemas como los de Góngora por la vía técnica, pero en cuanto empezamos a conocer a los verdaderos grandes poetas de lengua francesa, inglesa y otras, comprendimos que ese no era el camino.
P.- ¿Tenían un interés de revisar e ir contra todo lo anterior?
R.- Toda poesía innovadora va contra lo anterior. El parricidio es inevitable. Si uno se aviene solo a las enseñanzas de los poetas de antes de la generación, no prosperará. Hay parricidio pero también hay conocimiento de la tradición. Un poeta no puede encontrar un nuevo camino si no ha leído a los grandes de España, a los grandes autores del Siglo de Oro o la literatura del siglo XIV.
P.- Usted militó en el Partido Comunista, ¿qué tiene hoy la política de poesía?
R.- La poesía y la política no tienen absolutamente nada que ver con el talento. Algunos de los poemas más sectarios y perniciosos desde el punto de vista político de Neruda son solo propaganda y hasta paja literaria para el combate político local. Independientemente de eso, los grandes poemas políticos dependen del genio del que los redacta. El talento está por encima de la política, poetas enemigos de la revolución socialista fueron despreciados y vilipendiados y han sobrevivido como grandes poetas de todas maneras. No cuenta la política, lo que cuenta es el genio literario. A la larga la política muere, las aportaciones culturales no.
P.- ¿Se siente orgulloso y satisfecho con su obra?
R.- Nunca se siente satisfecho el poeta con su obra. Algunas cosas me parecen afortunadas, no todas. Algunas las hubiera vuelto a escribir y mucho menos estoy orgulloso de las obras juveniles.
TOMADO DE:  http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/24/actualidad/1382639326_194688.html

Los dibujos silenciados de Leonardo da Vinci ven de nuevo la luz en Venecia

La Academia de Venecia reúne 52 dibujos, que no se han visto en décadas por motivos de conservación y ahora salen a la luz en una exposición excepecional

Hay exposiciones excepcionales. Bajo el título, Leonardo, el hombre universal, la Academia de Venecia reúne 52 dibujos de Leonardo da Vinci, que desde hace 30 años no ven la luz por motivos de conservación y ahora es posible adminarlos, hasta el 1 de diciembre. Comprende una buena parte de la producción artística y de las investigaciones científicas del genio italiano: estudios de proporciones, naturaleza, armas, arquitectura, física y mecánica. “He querido presentar un diario personal, una lección de historia artística y científica del maestro”, explica a EL PAIS, la comisaria Annalisa Perissa Torrianini, especialista en la obra de Da Vinci y responsable de la conservación de los 25 dibujos “leonardianos”, adquiridos por la Academia veneciana, en 1822. “La luz es fatal para los dibujos: amenaza con borrarlos. Podemos exhibirlos solo durante tres meses. En diciembre volverán de nuevo a la oscuridad de los caveux europeos”, continúa. Se suman a la colección veneciana otros préstamos valiosos de la Biblioteca Real de Turín, la Galería de los Uffizzi de Florencia, la Galería Nacional de Parma, la Colección Real del Castillo de Windsor y el British Museum de Londres.
Todo comenzó en 1469, cuando el padre de Leonardo, Piero da Vinci, visitó el taller del famoso artista florentino, Andrea Del Verrochio. Piero da Vinci llevaba bajo el brazo un puñado de diseños, firmados por el chico, que apenas tenía 16 años. Sin pensarlo un segundo, el padre de Leonardo le suplicó al maestro para que convirtiera al muchacho en su aprendiz, no sin antes preguntarle: “¿Cree mi hijo puede sacar algún provecho de sus dibujos?”. Provecho es poco. En toda la obra del gran genio del Renacimiento, el dibujo interviene siempre. Sobre el papel, Leonardo anota ideas, hace bocetos, corrige una y otra vez. Sobre el papel, Leonardo, razona, pasa de una idea a otra con la fuerza de su mente creativa. Sobre el papel, convierte el dibujo en un arte.
A las tres de la madrugada del sábado 14 de abril de 1452, nacía Leonardo da Vinci, fruto de la relación ilegítima que mantuvo el notario Piero da Vinci con una mujer pobre, llamada Caterina. Ya desde niño, el padre advierte la capacidad inconsciente de su hijo para asociar formas con gran velocidad y llevarlas al papel. Y es por eso, que en 1469, el progenitor alquila una casa, en la cuna del Renacimiento, la ciudad de Florencia. Ese es el año en que, por primera vez Leornado, siendo un adolescente, pisa el taller de Andrea Del Verrochio, el más importante y serio de la época. En la escuela de arte, Leonardo absorbe como esponja conocimientos y técnicas de su maestro que, desarrollará durante su larga trayectoria: el uso de la luz, los matices del fondo, las formas tridimensionales, y en particular, la sensibilidad por la escultura. Uno de los dibujos más antiguos de Leonardo, Studio di panneggio per figura inginochiata, realizado a los 27 años se expone en Venecia. Es considerado un estudio de preparación para el ángel que aprece de espaldas en Bautismo de Cristo, pintado por Del Verrochio, propiedad de los Uffizzi. “La técnica es excelente, va más allá de la superficies, parece una escultura”, destaca Perissa. Se exhiben además otros dibujos peparatorios de La última cena, La batalla de Anghiari y San Juan bautista.
Artista viajero, visitó Milán, Roma y Francia. Desembarcó en la ciudad de los canales a los 48 años. El viaje dura solo dos meses, pero fue suficiente para despertar inquietudes entre los colegas de la época. Giorgione quedó impresionado al ver el dibujo diminuto (116 por 91 milímetros) de Cabeza de Cristo coronada de espinas, aquí expuesto, y preparado con una punta de oro. Han pasado más de 500 años y los reflejos dorados todavía se perciben en la melena de Cristo. El dibujo es dueño de una mirada penetrante, un rostro dramático y un gesto de sufrimiento. Perissa ha querido resaltar la fuerza de una imagen tan pequeña, colgada junto a la pintura de Giorgione, Cristo con la cruz. (68 por 88 centímetros.). “El cuadro de Giorgione no logra transmitir la potencia de la mirada penetrante que posee el Cristo de Leonardo; de ningún modo logra superar la composición novedosa del maestro”.
Leonardo consideraba que todos los elementos de la naturaleza deben ser representados en la pintura. “La pintura es la más perfecta de todas las ciencias. Si un pintor quiere ser bueno, debe confrontar su arte con todas las cosas que produce la naturaleza. Me parece muy triste el pintor que solo es capaz de hacer bien una figura y no es capaz de ver árboles, animales, flores, hierbas”, escribió el artista, en su libro La pintura. La botánica es otro tema de la muestra, que, destaca el lado más romántico de un Leonardo joven, cuya inocencia se refleja en los dibujos de ramos de moras y violetas, algunas de las cuales aparecen en pinturas firmadas por Del Verrocchio. El viaje a la mente de Da Vinci prosigue con dibujos de temas militares, efectuados entre 1483 y 1490, para pasar luego al periodio francés, bajo las órdenes del rey de Francia, Francisco I. La comisaria Perissa no oculta la emoción que provacan en ella, ver juntos, por primera vez dos dibujos que son obras maestras: Fanciulla che indica y Ninfe danzanti. El primero ha seducido durante siglos a estudiosos del mundo entero, encantados por el misterio y la magia que envuelven a esta mujer, que, con la mano izquierda señala hacia el infinito. Hay que reconocerlo, el rostro posee la sonrisa inconfundible de la Gioconda. “Ambos dibujos pertenecen a una representación teatral. Leonardo diseñaba y construía escenografías para el teatro y matriomonios. Era también lo que hoy definimos un escenógrafo”, matiza Perissa.
La muestra concluye con el dibujo más célebre de Leonardo, el Hombre de Vitruvio, realizado a partir de los estudios del arquitecto de la antigua Roma, Vitruvio. El hombre de melena larga, (que algunos críticos sostienen es un autorretrato) posa con los brazos y las piernas extendidas, y es sin duda el símbolo de las proporciones humanas ideales, que, se sobreponen a las figuras geométricas perfectas: el círculo (el cielo) y el cuadrado (la tierra). Junto al melenudo hombre vitruviano, por primera vez, cuelgan otros 11 estudios de proporciones de caballos y de perfiles humanos, indispesables para comprender la obsesión de Leonardo por las proporciones. “El pintor debe pintar respetando las reglas de un cuerpo natural, que debe presentar proporciones exactas”, escribió Leonardo, una de las mentes más brillantes de Europa durante el primer Renacimiento. Y de su genialidad quieren ser testigo los centenares de turistas que, pese a las mareas altas del otoño, hacen cola a diario para observar una exposición tan particular.

martes, 22 de octubre de 2013

Arte

La Tate Modern redescubre a Paul Klee

Día 23/10/2013 - 01.52h

La galería londinense recorre cronológicamente la prolífica trayectoria del maestro de la Bauhaus a través de 130 pinturas en óleos, acuarelas y tinta

La intensidad de la luz reflejada sobre los minaretes y cúpulas de Túnez marcaron decisivamente la trayectoria creativa de unos de los pintores más influyentes del arte moderno. Paul Klee halló el origen del lenguaje visual en las vistas geométricas de las mezquitas y vivió una especie de revelación de la que emerge su gran pasión. «El color me posee… El color y yo somos una sola cosa. Soy pintor», escribió durante el transcurso de ese viaje al norte de África.
Su inmediata respuesta se materializa en las primeras acuarelas y gouaches de armonías cromáticas construidas alrededor de cilindros y cubos, que expresa en su obra «Translucencies Orange Blue».
Los amantes del expresionismo y la abstracción tienen la oportunidad de presenciar la evolución del lenguaje visual de Klee en las diecisiete salas que la Tate Modern de Londres dedica hasta el próximo 9 de marzo a más de un centenar de obras del artista ordenadas cronológicamente en un largo recorrido que parte del Múnich de 1910 a sus últimos días en Suiza, donde murió a los 60 años al principio de la Segunda Guerra Mundial.
El montaje de la galería resulta excelente. Un gran espacio rodea cada pequeño lienzo para que el visitante lo asimile y repose antes de llegar al siguiente. Klee no se revela de una vez, sino que se descubre progresivamente a través de un arte íntimo, modesto, anecdótico, y eminentemente abstracto que mantiene siempre en alerta.
A pesar de su magistral habilidad para la creación, Klee tardó tiempo en encontrar su camino. Fue un excelente violinista cuya pasión por la pintura quedó desbordada en los márgenes de sus partituras plagados de caricaturas y dibujos eróticos. El elemento musical determina su producción artística como inspiración, estética y marco estructural. Pero no es hasta que entra en contacto con Blaue Reiter (El caballero azul), el grupo de modernistas más influyente de Múnich orquestado por el pintor ruso Wassily Kandinsky, cuando adquiere su máxima dimensión como artista y emerge un estilo Klee auténtico.
«Magic Fish» es sólo una prueba de su consolidación, donde Paul Klee crea un reino mágico en el que converge lo acuático, celestial y terrenal, sobre una delicada superficie negra que cubre una capa inferior de pececillos de colores, similares a los que alimenta cada mañana en su acuario.
Klee comienza a fusionar el óleo, acuarela, tinta y otros materiales, en un sólo trabajo y sistematiza su lenguaje pictórico. Sus cuadros frecuentemente aluden a la poesía, la naturaleza y los sueños, pero la música continúa sonando en su producción. Las innovaciones en sus técnicas se aprecia también en las gradaciones de color de obras como Suspended Fruit, de 1921 y Memory of a Bird, de 1932.
La muestra insiste en demostrar cómo el convulso contexto histórico marca decisivamente su proceso creativo. «Klee no pudo mantenerse al margen de lo que sucedía alrededor. En su obra se observa la voluntad de entender qué utilidad podía tener el arte en esas circunstancias», explica el comisario, Matthew Gale.
Aunque ratificó su desinterés hacia la política y siempre le guio su espíritu independiente e individualista, chocó con una Europa turbulenta e inquieta acuciada por el eminente estallido de la Primera Guerra Mundial en la que Klee sólo ocupa cómodos puestos en la retaguardia, mientras que sus compañeros del Blaue Reiter y amigos cercanos Franz Marc y August Macke morían en las trincheras y Kandinsky regresaba a Rusia.
Klee y Kandinsky se compenetran a la perfección y se presentan como la gran pareja artística del siglo XX. Mientras Klee se muestra reticente y distante, el pintor ruso, 16 años mayor que él, lo contrarresta con su espíritu extrovertido y carismático, pero ambos sacrifican los elementos figurativos y se vuelcan en las formas y los colores. Los dos veranean juntos en familia, y más tarde comparten taller en la Bauhaus, época en la que pone gran énfasis la exposición.
En esa etapa, en la que Klee ejerce como maestro y es apoderado como el Buda de Bauhaus, aparece su figura como un dios al que nada se le puede imponer y que conciencia a sus alumnos sobre la necesidad de encontrar sus propios caminos hacia la creación en lugar de dejarse encasillar en el de los maestros. Klee diseña unos signos plásticos que desbordan su capacidad imaginativa y demuestran en su pintura cómo la observación se transforma en vivencia. Una cuadrícula polícroma escinde el plano y establece un equilibrio entre los colores seleccionados.
A pesar de su reticencia, Klee exhibe un fuerte sentido de sus propios valores. Sobre la llegada de Hitler al poder en 1933, produjo 250 dibujos a lápiz brutalmente garabateadas impregnados con una sensación de ansiedad sobre el futuro.
En 1935, ya bastante enfermo con las complicaciones derivadas de la esclerodermia su estilo pictórico se simplifica y sus obras pasan a tener elementos esquematizados, líneas e ideogramas que reflejan su obsesión por la muerte. Sólo unas semanas antes de su fallecer, en 1940, Klee dibuja su última línea con destino incierto ejerciendo esa abismal capacidad creativa hasta el último minuto.
TOMADO DE: http://www.abc.es/cultura/arte/20131023/abci-paul-klee-tate-modern-201310220607.html

domingo, 20 de octubre de 2013

Cleopatra y Augusto: vuelven las hostilidades dos mil años después

Faraona y emperador se ‘enfrentan’ de nuevo, al cabo de dos milenios, en Roma con sendas exposiciones

Él aplastó su flota en Actium, en el año 31 antes de Cristo, convirtiendo su reino en una provincia más. Ella prefirió matarse antes que vivir como una súbdita. Augusto y Cleopatra nunca se soportaron. El primer emperador de Roma y la última reina de Egipto vuelven a desafiarse, dos mil años después, en el campo del arte. Por una de aquellas casualidades que se suelen imputar a un cierto cinismo de la Historia, la capital italiana dedica a los eternos antagonistas dos exposiciones contemporáneas. El refinado reino de Alejandría saca pecho en el claustro del Bramante, a dos pasos de la plaza Navona, hasta el 1 de febrero de 2014; la época de oro de Roma se exhibe en las Scuderie del Quirinale, hasta el nueve del mismo mes de 2014, en el segundo milenio de la muerte del Augusto.
Vivieron ocultos tras la mitología que de sí mismos construyeron
El filósofo francés Blaise Pascal (1623-1662) consideraba que si la nariz de Cleopatra hubiera sido distinta, la Historia habría tomado otro rumbo. Si Julio César, y luego Marco Antonio, no hubiesen caído fascinados entre los brazos de aquella Isis de carne y hueso, quizás las guerras internas que fracturaban Roma no hubieran llegado a la batalla final, que decretó la muerte de la República y el principio del Imperio. Entonces Octavio no hubiera sido Augusto, el hombre que domó las turbulencias y recogió todo el poder para sí. Y que, aprovechando su posición, supo manipular la Historia: gracias a un inteligente patrocinio de la producción literaria y artística pudo convertirse en leyenda y perjudicar a su archienemiga.
Los textos de la época pintan a Cleopatra (69 a.C.-30 a.C) como una mujer frívola, voraz y caprichosa. Dante, Shakespeare y luego Hollywood abundarían a lo largo de los siglos en esa idea. Se la suele imaginar bañándose en leche o lánguidamente abandonada en un triclinium. “Hoy podemos trazar un perfil muy distinto. Tenía garra, carisma y andaba sobrada de inteligencia”, comenta Giovanni Gentili, comisario de Cleopatra. Roma y el hechizo del Egipto. “Era culta, preparada y con sus recursos supo mantener la libertad de su pueblo”. La exposición, organizada por Arthemisisa Group, ayuda a comprender el ambiente en el cual se formó la faraona: un antídoto infalible contra los prejuicios que cundieron sobre ella. Se presentan un total de 180 piezas, entre frescos, joyas, retratos, estatuas, han llegado a Roma del Louvre de París, del museo Egipcio de Turín, del British Museum de Londres o del Kunsthistoriches Museum de Viena. “Alejandría era una metrópolis cosmopolita y activa. El centro cultural más grande y refinado de su época. La Nueva York de antaño”, define Gentili.
La cultura dominante era la griega. La princesa creció con la legendaria Biblioteca a la vuelta de la esquina. Estudió retórica y estrategia política. Aprendió nueve idiomas, incluso la lengua hablada por los egipcios, lo que le permitirá mandar sin ayuda de intérpretes. En el año 51, la muerte de su padre le dejó un reino amplio, riquísimo de materias primas y amenazado por Roma.
Sus enemigos no podían creer que una mujer de 18 años gobernara sola
“Sus enemigos no podían creer que una mujer de 18 años gobernara sola. La miraban con desprecio y envidia”, evalúa Gentili. El último retrato de la faraona quedó incompleto y es la primera vez que se expone: “Se trata de una imagen de Octavia [esposa de Marco Antonio y hermana de Augusto] que empezaba a ser corregido para pintar encima a la egipcia. Fue pintado en Atenas, cuando Cleopatra estaba alcanzando a su amado y aliado en Azio”.
En el otro extremo del cuadrilátero se yerguen las estatuas equilibradas y majestuosas del hombre que destruyó su sueño de independencia. Hijo adoptivo de Julio César, Augusto (63 a.C-14 d.C), logró acabar con decenios de luchas internas e inauguró una nueva era imperial. Con una eficaz maquinaria de propaganda supo presentar su principado como una época de paz, prosperidad y abundancia, cantada por Virgilio, Horacio y el resto de los que llenaban la mansión de su amigo Mecenas.
La exposición Augustus presenta de él una “imagen más articulada, menos edulcorada”, comenta el comisario Eugenio La Rocca, porque entrelaza la carrera del príncipe con el desarrollo de una nueva cultura”. El arte se transforma en expresión-ostentación del poder: estatuas ecuestres, cabezas, monedas, joyas, vasos de barro, todo lo glorificaba y difundía su mito por los dominios romanos, más amplios que nunca.
Entre las 200 obras expuestas —que han sido prestadas por algunos de los museos más importantes del mundo— es posible admirar por primera vez la inédita reconstrucción del decorado de un edificio público elevado y perdido cerca de Nápoles: “Las 11 láminas originales”, explica La Rocca, “describen la batalla de Actium, la entronización y la muerte de Augusto. Fueron vendidas en el siglo XVI. Las recuperamos para la ocasión de colecciones privadas de Hungría, Sevilla y Córdoba”. La época augusta, que duró más de 40 años, del 30 a.C al 14 d.C, “se puede parangonar a la de Pericles, a la de Napoleón: cambió la antigüedad y echó los cimientos de la actual civilización occidental”, sigue La Rocca.
Cleopatra y Augusto tuvieron un destino igual, aunque inevitablemente opuesto: vivieron dos milenios ocultos tras la mitología que de sí mismos construyeron. Él, como un inclemente semidios y a ella, como ávida meretriz. Ambos fueron expertos políticos que utilizaron todas sus armas para defender sus dominios, su poder y sus inmensas ambiciones. Pero ya se sabe: la historia esta ahí para ser reescrita y nunca es demasiado tarde para arreglar cuentas.
TOMADO DE:  http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/19/actualidad/1382199309_825075.html