LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

domingo, 14 de diciembre de 2014

MARVIN JUI-PÉREZ

July Del Rio - Vedette Cubana

Colaboradores: Marvin Jui-Pérez (propietario), Aleida MustelierNilda Lopez y July Del Rio
Actualizado el miércoles
ALFOMBRA ROJA: ¡LA VEDETTE JULY DEL RIO CUENTA SU HISTORIA!
Entrevista para El Imparcial Digital.
A los veinte años de edad, July del Río era una modelo reconocida y vedette del mundo del espectáculo en aquella Habana de finales de los cincuenta. Como cubana de su época, su vida giró ciento ochenta grados a partir de 1959. Desde su retiro de las candilejas, July concede esta entrevista exclusiva para El Imparcial Digital, revelando a una artista cuyo nombre brilló en los más importantes cabarets y teatros del mundo, a partir de que en su país comenzaban a apagarse los carteles de neón que la habían anunciado. Gracias querida July, por compartir hoy tu historia con nosotros.
July, ¿cómo fue tu experiencia en aquella época de Tropicana, Sans Souci, el Hotel Capri, entre otros, en los finales de la década de los cincuenta en la Habana?
Mi experiencia en esos maravillosos night clubs de la Habana fue mágica, salí de un colegio de monjas casi directo a Tropicana; yo feliz, porque me liberé de tanto encierro y tantas órdenes, y comencé a ver la vida en colores. Roderico Neira (Rodney) me dijo que me subiera a una escalera, abriera mis brazos e imaginara que iba a volar. Así fue cómo mis sueños empezaron a hacerse realidad.
Años después, viajando por el mundo, me dí cuenta de que Cuba no había tenido nada que envidiarle a París ni a Las Vegas en sus grandes producciones.
¿Qué significó para tí el mes de enero de 1959? ¿Tuviste contacto directo con algunos de aquellos barbudos? ¿Cómo repercutió el hecho histórico en tu vida personal?
La anécdota es triste y la resumo así: rápidamente cerraron los night clubs y nos dejaron sin empleo. Yo era muy joven, no entendía lo que estaba pasando, veía caos por todas partes, y perdí mi trabajo, por el cual había luchado tanto, llegando a ser una de las modelos más cotizadas del momento.
Sobre si tuve algún contacto con los barbudos, sí, con Camilo Cienfuegos. Fue en el verano de 1959. Se apareció en el Capri donde yo actuaba en la producción ‘Pimienta y Sal’, dirigida por Anido, en la cual una de mis companeras era Freddy, la cantante. Camilo me mandó a llamar cuando terminó el espectáculo. De ahí salimos a Las Vegas, de Infanta y San Lázaro, a ver otro show; todavía existe una foto de esa noche, que se encuentra en casa de mi madre. Camilo y yo tuvimos una breve relación romántica. Era un hombre callado, yo diría melancólico, y me atrevo hasta afirmar que en algún momento de su vida pensaría que se había equivocado.
La llamada revolución destruyó mi carrera, mi maravilloso país, dividió mi familia y mas de cincuenta años después todavía no he podido recuperarme de una infinita nostalgia.
Marchas al exilio, pero no abandonas tu carrera. ¿Cómo fueron aquellos primeros años fuera de Cuba?
Así es. Tuve la suerte de salir sola a México, sin ninguna atadura o compromiso de trabajo, y ahí incorporarme al Tropicana original que había salido de Cuba. Por esa producción pasaron grandes artistas, como Pedro Vargas y La Lupe. A La Lupe no la comprendieron, fue una artista demasiado adelantada para su época. Yo seguí luchando como buena cubana y salí adelante.
¿Qué memorias atesoras de ciudades como México D.F., New York, Chicago, San Juan... el Festival de San Remo en Italia... las principales capitales de Latinoamérica y Europa...?
En México hice teatro; entre otras obras recuerdo “Cada quien en su vida”, de Luis G. Basurto. Trabajé en telenovelas; con Jorge Mistral en “La brújula rota”, por ejemplo, y con muchos otros grandes artistas del momento, como eran Tin Tán, Olga Guillot, Blanca Rosa Gil, Celia Cruz, Miguelito Valdés, Ñico Membiela, Freddy La Cantante, Rolando Laserie, Carmen Salinas, Roberto Ledesma.... tantos, que temo no poder mencionarlos a todos. Viajé por Europa, Canadá, Latinoamérica con todos aquellos grandes productores y coreógrafos que salieron de nuestra... sí, nuestra Cuba.
Fuiste la estrella principal de Latin Fire. ¿Puedes contarnos que significó Latin Fire para tí, personalmente, y para el mundo del espectáculo en general?
Latin Fire fue un espectáculo grandioso, que contaba con 16 artistas entre bailarines, modelos y comediantes. Yo era la vedette.
Con el Latin Fire me realicé. ¡Tenía de maestro al magistral Fredy Manjon! Con ellos estuve en Las Vegas, en New York, y también en Japón. Cuánta alegría me embargó al ver que el primer Show Cubano del Exilio había triunfado en la meca de los grandes espectáculos del mundo, como es Las Vegas.
Japón. ¿Qué memorias guardas de todo un año viviendo y trabajando por aquellos lares?
¡Me encantó Japón! Y hasta llegué a entenderme con los japoneses, pues siempre llevaba conmigo un diccionario español/japonés. Tuve dos grandes amigos japoneses, uno era un cantante, y el otro un enamorado. Los japoneses son seres fuera de serie, muy limpios, incansables trabajadores y disciplinados al máximo; muy respetuosos y la mar de divertidos. Me llamó la atención que, tal como hacemos los cubanos, ellos también ponen ofrendas en sus altares.
Recuerdo que salíamos después del show a los bares, y que todo era pequeño. Trabajábamos en un resort para millonarios en Atami. Sólo teníamos un día libre al mes, pero no nos importaba, tomábamos el tren-bala hacia Tokio y sin dormir, tratábamos de conocer lo más que podíamos. También visité Kamakura y Yokohama.
La cortina del espectáculo se abría con lo acordes del ‘Manisero’ y yo presentaba el show en japonés. Los recuerdos de Japón son de alegrías y tristezas. Allí canté en cuatro idiomas (español, inglés, portugués y japonés) fonéticamente claro. Pero, a la vez perdí a mi hermana en Miami, y me dieron la noticia antes de salir al escenario. El dolor fue desgarrador, pero... el espectáculo tenía que continuar.
Tengo entendido que en la Ciudad de México produjiste obras de dramaturgos cubanos, como Virgilio Piñeira. ¿Algún recuerdo especial de esa época?
Un día en Miami fui a ver la obra “Aire Frío” y me impresionó tanto que me dije a mí misma que la llevaría a México algún día. Mi Hada me lo concedió y se estrenó en el Teatro Independencia del IMSS del D.F. Trabajé conjuntamente con Yolanda Zubiaga (hermana de Maria Elena Márquez). Fui la coordinadora general del espectáculo y entre Yolanda y yo creamos la escenografía y la luminotecnia.
A Yolanda Zubiaga y a mí, la Unión de Críticos y Cronistas de Teatro nos concedió el premio Salvador Novo por Revelación en Escenografía e Iluminación 1985, por la obra ‘Aire Frío’. Aun lo conservo. Quedé enormemente sorprendida con toda la acogida que tuvo. Después, lamentablemente llegó el aterrador terremoto del 85 y se derrumbo el teatro, pero ya la obra de Virgilio Piñeira había obtenido una magistral y espléndida puesta en México D.F.
Cuba. ¿Qué es para tí esa Isla?
Esa Isla es mi dolor y mi alegría. La volví a ver en 1979, veinte años después de haberme marchado. La Habana que yo había dejado era espectacular, y la que encontré fue una ciudad desnuda, pero seguía siendo mi Habana. Por supuesto, fui a Tropicana, y me encontré con amigas de los viejos tiempos que aun estaban allí. Cuando me vieron, me rodearon y todas nos pusimos a bailar. Pero, sobre todo, fui a disfrutar de la compañía de mi madre, y conocer a mis hermanos.
Luego volví, en 1984, acompañada por mi madrina Ninón Sevilla. Me llevaron hasta allá motivos distintos al primer viaje: buscaba mis raíces. De esa segunda visita partí oyendo unos acordes de Beatriz Márquez, que era la primera vez que la escuchaba, y llorando. Sabía que no volvería más hasta que mi Cuba no volviera a ser libre.
¿Dónde vive hoy día la vedette July del Río y a qué dedica sus días?
Vivo en Miami. Me retiré de los escenarios ofreciendo un concierto aquí, en el antiguo Copacabana de la Calle 8, frente al restaurante Versailles, donde participaron muchos artistas de renombre como Flor D’Loto, Chamaco García, Roberto Lozano y Nelly Castell, entre muchos otros.
Actualmente soy astróloga. Estudié 5 años en La Gran Fraternidad Universal Serger Raynaud; en mi caso particular, en la de México. Trabajo para mis clientes y vivo acompañada de todos estos hermosos recuerdos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada