LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

domingo, 29 de junio de 2014

El fracaso de Ortega y Gasset

El filósofo quiso democratizar España, volverla europea mediante la persuasión; en eso consistía su liberalismo. Pero la desilusión con la República y la sublevacion fascista enterraron su proyecto

 Me hubiera gustado escuchar una conferencia de Ortega y Gasset, o, mejor todavía, seguir alguno de sus cursos. Todos quienes lo oyeron dicen que hablaba con la misma elegancia e inteligencia que escribía, en un español rico y fluido, muy seguro de sí mismo, con ciertos desplantes vanidosos que no ofendían a nadie por la enorme cultura que exhibía y la claridad con que era capaz de desarrollar los temas más complejos. La doctora Margot Arce, que fue su alumna, me contaba en Puerto Rico, medio siglo después de haberlo oído, el silencio reverencial y extático que su palabra imponía a su auditorio. Me lo imagino muy bien; incluso cuando uno lo lee —y yo lo he leído bastante, siempre con placer— tiene la sensación de estarlo oyendo, porque en su prosa clara y frondosa hay siempre algo de oral.
La biografía que acaba de publicar Jordi Gracia (Taurus), muestra un Ortega y Gasset mucho menos recio y firme en sus ideas y convicciones de lo que se creía, un intelectual que de tanto en tanto experimenta crisis profundas de desánimo que paralizan esa energía que, en otras épocas, parece inagotable, y lo lleva a escribir, estudiar y meditar sin tregua, durante semanas y meses, produciendo artículos, ensayos, una correspondencia ingente, dando clases y conferencias y desarrollando al mismo tiempo una labor editorial que dejaba una huella importante en la cultura de su tiempo. Muestra, también, que ese trabajador infatigable era, como un Isaiah Berlin, prácticamente incapaz de planear y terminar un libro orgánico, pese a tener la intuición premonitoria de tantos, que nunca llegaría a escribir, porque la dispersión lo ganaba. Por eso fue, sobre todo, un escritor de artículos y pequeños ensayos, y, sus libros, todos ellos con excepción del primero —las Meditaciones del Quijote— recopilaciones o inconclusos. Nada de eso empobrece ni resta originalidad a su pensamiento; por el contrario, como ocurre con los textos casi siempre breves de Isaiah Berlin, los artículos de Ortega son generalmente algo mucho más rico y profundo que lo que suele ser un artículo periodístico, planteamientos, exposiciones o críticas que a menudo abordan temas de muy alto nivel intelectual y cargados de sugestiones a veces deslumbrantes y, sin embargo, siempre asequibles al lector no especializado.
La impotencia lo condujo al silencio, pero nunca traicionó su propio ideal de coexistencia ilustrada
Por eso ha hecho muy bien Jordi Gracia rastreando como un sabueso toda la trayectoria de los artículos de Ortega y Gasset ; es la más segura manera de acercarse a su intimidad de pensador y de escritor, de averiguar cómo discurría en él su vocación de filósofo y de literato. Todo comenzaba por una idea o una intuición que volcaba en un artículo (a veces en varios). De allí, ese embrión pasaba la prueba de una clase o una charla pública y, enriquecido, cuajaba en un ensayo. Aunque muchas veces tenía la idea de prolongarlo en un libro, por lo general no pasaba de allí, porque otra intuición, hallazgo o invención genial lo desviaba a otro artículo, que, luego, siguiendo el mismo itinerario, terminaba desembocando en uno de esos ensayos —con frecuencia excelentes y a menudo soberbios— que son la columna vertebral de su obra y que ocuparon gran parte de su vida.
Jordi Gracia muestra también que la vocación política fue tan importante en Ortega como la intelectual. En su juventud, en su temprana y media madurez, ambas vocaciones se fundían en una sola ; quería ser un gran pensador y un gran escritor para cambiar a España de raíz, volverla europea, modernizarla, democratizarla, lo que para él —como para los intelectuales que atrajo a la Agrupación al Servicio de la República— significaba llevar a gobernar el país a sus hijos más cultos, inteligentes y decentes, en vez de esa clase política que desprecia por mediocre, falta de ideas y de creatividad, acomodaticia y cínica. A tratar de formar un movimiento que materialice ese proyecto dedica buena parte de su tiempo, pues él está convencido que se trata de una acción cultural, de diseminación de ideas nuevas y fértiles, y eso explica que se vuelque de ese modo a una tarea periodística, en diarios y revistas, convencido de que esa es la mejor manera de cambiar la política en uso, contagiando entusiasmo por unas ideas y unos valores que deben llegar al gran público de la misma manera que llegaban a sus estudiantes: a través de la persuasión. En eso consistía lo que él llamaba su “liberalismo”, aunque, muchas veces, le añadiera la palabra socialismo, para indicar que aquella revolución cultural de la vida política no estaría exenta de un fuerte contenido social. La República le pareció que era el régimen más propicio para aquella transformación política de España.
Sin embargo, aquellos no eran tiempos para la sana controversia de las ideas como quería Ortega, sino la de los fanatismos encontrados en la que los insultos y las pistolas reemplazaban rápidamente los debates y los diálogos entre los adversarios. Este será el gran fracaso de Ortega, la absoluta inoperancia de aquella pacífica revolución cultural que proponía y que, primero la violenta experiencia republicana y luego la sublevación fascista y la guerra enterrarían por más de medio siglo.
Fue un gran error de su parte volver en plena dictadura creyendo que el régimen se abriría
El libro de Jordi Gracia da cuenta pormenorizada y con admirable objetividad de la traumática experiencia que significó para Ortega el desmoronamiento de todos sus anhelos políticos. Primero, la desilusión que tuvo con la República que no se parecía en nada a aquella ilustrada coexistencia en la diversidad que había previsto, y, luego, la sublevación militar y la Guerra Civil. La impotencia lo condujo al silencio. Pero nunca traicionó su propio ideal, aunque admitiera que, en esa circunstancia, era simplemente impracticable, desprovisto de toda realidad. El silencio que guardó en tantos años de exilio, en Francia, en Portugal, en Argentina, desprestigió a Ortega a los ojos de muchos. Yo creo que fue un acto de gran coraje tratar de mantenerse al margen, sin tomar partido, por dos opciones que le parecían igualmente inaceptables: el fascismo y una república muy poco democrática, dominada por los extremismos sectarios.
Creo que fue un gran error de su parte volver a España en plena dictadura, creyendo ingenuamente que con la posguerra el régimen se abriría; y la verdad es que lo pagó caro, pues, como muestra con lujo de detalles Jordi Gracia, a la vez que seguía siendo atacado (y silenciado) con ferocidad por el nacional catolicismo, ciertos sectores falangistas trataban de apropiárselo, sembrando la confusión en torno de él, al extremo de que seguidores suyos tan fieles como María Zambrano llegaran a creer que había traicionado sus viejos ideales. Nunca los traicionó; hasta el fin de sus días fue laico y ateo y defensor de una democracia liberal signada por la tolerancia. Al mismo tiempo, pese a la incomodidad política permanente en la que pasó sus últimos años, su vitalidad intelectual nunca cesó de manifestarse, en ensayos y artículos que recobraban a veces el vigor expresivo y la riqueza creativa de antaño. El reconocimiento que tuvo en los últimos años fue en el extranjero, en Alemania sobre todo, pero también en Inglaterra y en Estados Unidos. En España, en cambio, y hasta hoy día, nunca se le ha reivindicado del todo, porque, para unos, es una figura ambigua y reticente, que mantuvo durante la Guerra Civil y la inmediata posguerra un silencio cobarde que constituía una discreta complicidad con los fascistas, o un conservador de viejo cuño, inadaptado e irremisiblemente enemistado con la modernidad.
Uno de los grandes méritos del libro de Jordi Gracia es que, sin excusarle ninguna de sus equivocaciones y errores políticos, ni dejar de señalar cómo a veces la vanidad lo cegaba y lo llevaba a exagerar sus exabruptos, hecho el balance, Ortega y Gasset es uno de los grandes pensadores de nuestra época, y que, precisamente en el tiempo en que vivimos —no en el que él vivió— sus ideas políticas han sido en buena medida confirmadas por la realidad. Leerlo ahora no es un quehacer arqueológico, sino una inmersión en un pensamiento candente, muy provechoso para encarar la problemática actual, a la vez que disfrutar del placer exquisito que produce un escritor que pensaba con gran libertad y originalidad y expresaba sus ideas con la belleza y la precisión de los mejores prosistas de nuestra lengua.
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© Mario Vargas Llosa, 
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lunes, 23 de junio de 2014

ENTREVISTA

Mario Vargas Llosa: “Esta realidad puede llegar a ser el infierno”

El escritor cree que la falta de transparencia lleva a los jóvenes al desprecio por lo social

Al escritor Mario Vargas Llosa le sorprende el desprecio de los jóvenes por la política. / Samuel Sánchez
¿Qué papel adopta cuando habla con jóvenes? El de un curioso. El abismo generacional es el más grande de la historia. Los jóvenes están más en las pantallas; ahí su desenvoltura es imbatible. Nosotros seguimos siendo librescos.
¿Qué más cambió? Se hacen adultos muy pronto. Frente al sexo, por ejemplo. Es una libertad que los hace más sanos de lo que fuimos nosotros. Los tabúes y las prohibiciones hicieron que el sexo fuera traumático.
¿Qué entiende ahora que no hubiera entendido de joven? La igualdad entre el hombre y la mujer. Los jóvenes ahora son más conscientes de eso y nosotros estábamos bastante ciegos. El sexo los hace más libres. Aunque esa libertad les hace perder más rápido esa inocencia que poco a poco iba fomentando el amor y enriqueciendo la relación sentimental.
¿Cuándo perdió usted la inocencia? Entre los diez y los once años. Yo no sabía cómo venían los niños al mundo; que los trajera la cigüeña me parecía algo fantasioso; no sospechaba el tipo de vida sexual que estaba en el origen de la procreación.
Los países que vivieron la utopía demostraron que provocaba más injusticias de las que corregía
¿Y qué otros descubrimientos naturales lo conmovieron? El amor. Fue fundamental y lo descubrí antes que el sexo. Mi primer amor fue el de una trapecista de circo. Era muy chiquito; en Cochabamba los circos venían para el 6 de agosto, día de Bolivia. Había una equilibrista vestida de rosado; fue mi primer amor.
¿Y el primer beso? A los doce años, quizá. Teníamos juegos maliciosos entre chicos y chicas. El premio era un beso. El primero fue el de Teresita; ¡así nombré a la protagonista de la primera novela!
Abrazó la utopía de joven. ¿Cuándo se rompió la utopía? Cuando los países que vivieron la utopía nos demostraron que ésta provocaba peores injusticias que las injusticias que nosotros queríamos corregir con las mediocres democracias.
Esta realidad no está para echar cohetes. Esta realidad democrática no sólo no es el paraíso sino que puede llegar a ser el infierno. Hay corrupción, falta de transparencia, de vitalidad de las democracias, y eso lleva a los jóvenes a volcarse en la indiferencia y el desprecio por lo social y lo político; me parece muy grave. Es una realidad de nuestro tiempo.
¿Qué le sorprende de lo que habla con los chicos? El enorme desprecio por la política y el compromiso; piensan que es una pérdida de tiempo, que todos los políticos son corruptos. Esa actitud cínica a la que llegan tan pronto es peligrosa para el futuro de la democracia, de la libertad, de todo lo que nos ha sacado de la barbarie.
¿Los convence de lo contrario? Es difícil hacerlo si lo que les ofreces es vivir en sociedades donde no hay trabajo sino para minorías. La gran revolución tecnológica transforma el mundo y hace desaparecer cada vez más oportunidades de trabajo.
¿Qué no entiende de lo que oye? Hay un engolosinamiento con la tecnología como panacea para resolverlo todo. Una utopía peligrosa: amenaza la más grande conquista de la humanidad, la libertad. Es la pesadilla orwelliana hecha realidad.
Dijo que imaginaba la vejez junto a un gran danés, frente al mar. ¿Lo ve lejos? ¡Ja ja ja! Mi sueño es poder seguir leyendo y escribiendo hasta el final. Si es así será una muerte feliz.
Un padre casi de su edad le deja el sitio a alguien que puede ser su hijo, Vargas Llosa. ¿Qué porvenir le augura al nuevo Rey? Creo que es un joven muy bien preparado para enfrentar un porvenir enormemente incierto y difícil. Creo que es un joven muy bien preparado para enfrentar un porvenir enormemente incierto y difícil.
TOMADO DE: 
 http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/20/actualidad/1403266199_630385.html

sábado, 21 de junio de 2014

Encuentran el mayor botín de poemas inéditos de Pablo Neruda

Se trata de una veintena de poemas de temática amatoria, en su mayoría. Apareció en varias cajas durante una revisión de los archivos del Nobel chileno por parte de la Fundación Pablo Neruda

“Reposa tu pura cadera y el arco de flechas mojadas
extiende en la noche los pétalos que forman tu forma"...

Ni en su madurez Pablo Neruda se olvidó del amor como refugio poético.
..."que suban tus piernas de arcilla el silencio y su clara escalera
peldaño a peldaño volando conmigo en el sueño
yo siento que asciendes entonces al árbol sombrío que canta en la sombra
Oscura es la noche del mundo sin ti amada mía,
y apenas diviso el origen, apenas comprendo el idioma,
con dificultades descifro las hojas de los eucaliptos”.
Son ocho del botín de más de mil versos de la veintena de poemas inéditos de Neruda (1904- 1973) recién descubiertos. Van 21. Y podrían ser más. Y no solo poemas, sino también algo de prosa, discursos o conferencias escritas entre 1956 y finales de los años sesenta. El hallazgo literario más importante del Nobel chileno con una gran presencia del tema amoroso y erótico. A su lado, versos sobre la naturaleza o Chile que aguardaban ser encontrados en el archivo de la Fundación Pablo Neruda, en Santiago de Chile.
Escritos muchos en el modesto y amarillento papel roneo, son poemas cortos algunos, y otros tan largos que ocupan hasta siete y nueve páginas.
Originales inéditos de Neruda, en su Fundación en Santiago de Chile.
Poemas dispersos a lo largo de más de una década que aún no se sabe por qué no entraron en los libros de la época. El anuncio lo ha hecho la editorial Seix Barral, en Barcelona, que los publicará a finales de 2014 en Latinoamérica y principios de 2015 en España bajo el título de Poemas inéditos. Pablo Neruda.
En los poemas se ve el poderío imaginativo, la desbordante plenitud expresiva y el mismo don, el apasionamiento erótico o amatorio
Versos que alumbran más zonas del universo nerudiano y lo expanden. “No son poemas cualesquiera”, afirma Pere Gimferrer, poeta y experto de Seix Barral, que ha quedado impresionado tras su lectura. Un asombro que le ha hecho decir que muestran un Neruda con “el poderío imaginativo, la desbordante plenitud expresiva y el mismo don, el apasionamiento erótico o amatorio que para la invectiva, la sátira o el mínimo detalle cotidiano convertido en poema. Es decir, por igual el Neruda de Odas elementales y el Neruda de La Barcalora, el de Memorial de Isla Negra e incluso el de Estravagario”.
Nunca dejó de lado el amor y sus laberintos ya andados, pero siempre desconocidos; como estos poemas escritos tres y cuatro décadas después de que se hiciera popular, en 1924, con Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
El amor como compañía, refugio e inspiración tras los tiempos del exilio, del reencuentro con Chile y de su veta política. Son los años en los que ya separado de su segunda esposa conoce a Matilde Urrutia, la pasión de su vida.
El botín de inéditos estaba en una de las cajas fuertes de la Fundación Pablo Neruda, en Santiago de Chile. A una temperatura controlada en varias cajas de conservación especiales llenas de carpetas y cuadernos con páginas manuscritas y mecanografiadas de toda su obra. La Fundación, recuerda su director Fernando Sáez, las recibió hacia el año 1987 tras la muerte de Matilde Urrutia. Durante varios años, el material fue ordenado, clasificado, fotocopiado, escaneado y desde hace tres años revisado exhaustivamente, página a página, para cotejar qué había sido publicado y qué no.
Eso ha hecho Darío Oses, encargado de la Biblioteca de la Fundación, desde julio de 2011. Leer y expurgar hojas y hojas y hojas escritas con la letra grande y clara de Neruda, o mecanografiadas, pero corregidas con su puño y letra, hasta ir dando forma y brillo, sin buscarlo, al nuevo tesoro nerudiano. Lo que prueba, según Oses, es que “Neruda sigue siendo un poeta inagotable que siempre permite nuevas lecturas, como los clásicos”.

Fragmento inédito de neruda

"Reposa tu pura cadera y el arco de flechas mojadas
extiende en la noche los pétalos que forman tu forma
que suban tus piernas de arcilla el silencio y su clara escalera/peldaño a peldaño volando conmigo en el sueño
yo siento que asciendes entonces al árbol sombrío que canta en la sombra
Oscura es la noche del mundo sin ti amada mía,
y apenas diviso el origen, apenas comprendo el idioma,
con dificultades descifro las hojas de los eucaliptos".
El trabajo de investigación y auditoría ahora se ha repartido entre la Fundación y Seix Barral para fijar el número total de poemas y textos que el Nobel escribió y que merecen la pena publicarse. “Es un gran descubrimiento no solo por su condición de inéditos, sino también por la extrema calidad de varios poemas”, asegura Elena Ramírez, directora editorial de Seix Barral. La edición, agrega, irá acompañada de anotaciones y todas las explicaciones necesarias.
Son sus terceros inéditos que aparecen. Previamente están El río invisible (1980), que incluye poesía y prosa de juventud, y Cuadernos de Temuco (1996), poemas de adolescencia, ambos publicados por Seix Barral.
El nuevo libro coincidirá con el 110º aniversario del nacimiento de Neruda, este 12 de julio, y los 90 años de la publicación de Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
“Con dificultades descifro las hojas de los eucaliptos”, escribió Pablo Neruda en uno de los versos que ahora ha visto la luz. Y con asombro y dificultad todos los que han leído estos 21 poemas se preguntan qué habrá sucedido para que esos mil versos se quedaran en la orilla del camino.

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lunes, 16 de junio de 2014

Vargas Llosa, entre los ‘nóbeles’ españoles

El retrato del escritor hispanoperuano ya está en la ´Galería de los 'nóbeles' españoles´

Mario Vagas Llosa desveló su retrato en la Embajada de España en Suecia.
Desde el pasado jueves 22 de mayo, el rostro de Mario Vargas Llosa está colgado en la pared de la Embajada de España en Suecia donde se ubican los retratos de los premios Nobel españoles. El embajador Javier Jiménez-Ugarte llamó a su homólogo peruano, el diplomático José Beraún Aranibar, y le contó que pensaba integrar al escritor nacido hace 78 años en Arequipa (Perú) a la Galería de los 'nóbeles' españoles. Ambos se lo hicieron saber al escritor, poseedor de las nacionalidades peruana y española, y no tardaron en organizar una “sencilla pero acogedora ceremonia” en la sede de la embajada de España, detrás del Biologiska Museet de Estocolmo, para develar la fotografía.
Se trata de un primer plano en blanco y negro captado por Gorka Lejarcegi, fotógrafo de EL PAÍS, en el año 2001 para una exposición presentada al año siguiente en Elgoibar (Guipuzkoa). “Lo retraté en su casa de Madrid y creo que lo importante fue haber capturado en ese momento una mirada honesta. Guardé la foto en el archivo del periódico y ahí se quedó. Decidieron publicarla en primera plana al día siguiente de que anunciaron que había ganado el Nobel, en octubre de 2010”, dice Lejarcegi.
Retrato de Mario Vargas Llosa / GORKA LEJARCEGI
Juan Jesús Armas Marcelo, quien acaba de publicar la novela Réquiem habanero por Fidel (Alfaguara), acompañó a su amigo Mario Vargas aquella mañana de jueves en Estocolmo y recuerda que en el acto había unas cincuenta personas. Los discursos del embajador Jiménez-Ugarte y del escritor hispanoperuano giraron en torno a la importancia de la lengua española, el papel de la comunidad iberoamericana en el mundo y la evolución de la fotografía de literatos y científicos. “Acabamos, a mediodía, comiendo salmón ahumado en un mercado popular de Estocolmo muy parecido al de San Miguel de Madrid”, añade el también autor de El vicio de escribir (Debolsillo), la biografía intelectual de Mario Vargas Llosa.
El Nobel de Literatura 2010 aprovechó el viaje a la capital sueca para, entre otras actividades, presentar la traducción al sueco de su más reciente novela, El héroe discreto (Alfaguara), y para conocer los planos del nuevo Museo de los Nóbeles que se empezará a construir en breve y que expondrá objetos personales de los premiados en más de un siglo, como el hipopótamo sobre un libro que donó Vargas Llosa hace casi cuatro años.
La Galería de los 'nobeles' españoles fue inaugurada en 1990, cuando se concluyó la remodelación de la embajada, un palacio adquirido por el gobierno español en 1928, situado en Djurgården, una de las islas que conforman el área central de Estocolmo. Ahí están las fotografías del médico Santiago Ramón y Cajal, del científico Severo Ochoa y de los escritores José de Echegaray, Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Camilo José Cela y, desde el pasado 22 de mayo, “tras descolgar y volver a colgar todos los marcos con la debida simetría, la magnífica y muy psicológica foto de Mario Vargas Llosa”, subraya el embajador español Javier Jiménez-Ugarte.

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domingo, 15 de junio de 2014

Aleixandre, un libro, un inédito, un homenaje y ¿adiós a Velintonia?

Un libro homenaje con inéditos y una velada poética recuerdan los 30 años de la muerte del Nobel español en la que fuera su casa, abierta por "última vez" antes de ponerse en venta

Luis Eduardo Aute, durante el homenaje a Vicente Aleixandre en su casa madrileña, el 13 de junio de 2014. En primera fila, de abajo arriba, Alejandro Sanz, presidente de la Asociación de Amigos de Aleixandre, Vicente Molina Foix y Fernando Delgado. / Santi Burgos (EL PAÍS)
¿Será la última vez?
En la casa silenciosa y vacía sitiada de olvido de Vicente Aleixandre se oyó la voz del poeta… palpitaron sus versos, repitieron sus poemas, ladraron sus perros Sirios, sonaron las pisadas de sus amigos, retornaron las emociones de quienes charlaron con él, se escucharon por primera vez algunos inéditos, callaron ante esas evocaciones unas 200 personas allí, en Velintonia 3, forjada así en la leyenda literaria, entrada hoy en la realidad madrileña con el nombre calle Vicente Aleixandre 3.
Como si fuera la última vez.
Jardín de la casa de Aleixandre en Velintonia, 3. / Santi Burgos (EL PAÍS)
Por una tarde-noche más, el olvido fue desterrado de ese jardín tantas veces visitado por los poetas de la Generación del 27 y de unos cuantos más venidos de más allá. Ausentes y presentes, todos en el jardín, a la sombra, primero del atardecer y después de la noche, del cedro que el mismo Aleixandre plantó allí en 1927 (cuando con su familia se trasladó a la que sería su Casa). Pero 30 años después de su muerte, que se cumplirán el 13 de diciembre, las cosas no se aclaran sobre la venta de la vivienda. En vista de que tras dos negociacones con el Ministerio de Cultura no se ha llegado a ningún acuerdo, y pasados ya cinco años del último acercamiento, los herederos han puesto esa "Casa de la poesía" en manos de una inmobiliaria sin publicitarla, pero ya están pensando en hacerlo.
Pero la noche fue de la amistad. Otra vez del amor. Inseparables. Siempre los quereres de Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-Madrid, 1984) y de los demás que esta noche están a punto de volver a este poema:
“Se querían. / Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada / labios saliendo de la noche dura, / labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? / Se querían en un lecho navío, mitad noche mitad luz….”.
El libro homenaje a Aleixandre: 'Entre dos oscuridades, el relámpago'. / Santi Burgos (EL PAÍS)
Lee así Luis Eduardo Aute el poema Se querían en busca de una palabra de la que nacerán acordes de guitarra. Cuando asomaba ya la medianoche, en el homenaje que le rindieron al premio Nobel español una treintena de poetas, docenas de amigos y conocidos y admiradores con el pretexto de recordar los 30 años de su muerte y presentar el libro conmemorativo Entre dos oscuridades, un relámpago, editado por La Revista Áurea, de Miguel Losada, con edición de Alejandro Sanz. Y convertido así en una de las novedades de la 73ª Feria del Libro de Madrid que termina este domingo 15 de junio.
Son 199 páginas que contienen textos de 25 poetas y narradores, una carta a Miguel Hernández donde confirman su amistad, a los que se suma una obertura con del poema inédito de Aleixandre, titulado La vida, en el cual se reproduce el facsímil de su manuscrito de tres páginas y la transcripción. Es un poema de su primera etapa, del llamado ciclo irracionalista, que dice:
“No te quejes de que los hombres sufran.
No te quejes, al despertar, de que todos los hombres sufran,
de que el dolor del mundo esté en las palmas de las manos,
mientras las plumas suaves vuelan libres, lejanas.
No te quejes, amorosa existencia, del dolor de vivir…”.
Todos en el jardín. Muchos convencidos de que es la última vez. Ahora sí. La casa de quien tanto influyó y ha influido en la literatura. En esa despedida, todos allí abrieron el libro de la vida de Vicente Aleixandre, como él quería y soñando con que no se cierre.
Y así, en la casa del casi olvido, primero se oyó la voz grabada del poeta leyendo uno de sus poemas: “¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista / o simplemente el curioso…”. Eran las 9 y 28 de la tarde-noche del viernes 13 de junio de 2014. Tres minutos más tarde el poeta terminaba: “Para ti, hombre sin deificación que, sin quererlas mirar, / estás leyendo estas letras. // Para ti y todo lo que en ti vive, / yo estoy escribiendo”.
Ya había más sombras de noche que de día. Alejandro Sanz, presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, y uno de los organizadores del homenaje, recordó el motivo que los había convocado y lamentó que “la casa sea despreciada por las instituciones públicas”. Al menos esa noche era ajena al olvido, llena de voces en “una feliz y poética invasión”. Una casa, cuenta, “que lucha contra el olvido, contra la ignorancia que conducen al desprecio”.
La poeta Pureza Canelo, en el homenaje a Aleixandre. / Santi Burgos (EL PAÍS)
Luego una decena de poetas y amigos, empezando por Pureza Canelo, seguida por otros como Vicente Molina Foix, Javier Lostalé o Fernando Delgado, leyeron parte de los textos que aportaron a Entre dos oscuridades, un relámpago. Mientras, otros como José Manuel Caballero Bonald y Clara Janés se hicieron presentes a través de la voz de otros. Y entre todos crearon un fresco personal, poético y sentimental del escritor y de ese espacio donde estaban viviendo lo que escuchaban.La sobrina del Nobel y una de las herederas de la casa, María Amaya Aleixandre, confirmó que la rueda de la venta está en marcha.
A menos de una hora de la media noche, Luis Eduardo Aute empezó a cerrar la velada aleixandrina. Con el sonido huérfano de unas cuerdas de guitarra juntó la historia personal y literaria de la Generación del 27 de esa casa, la propia vida del anfitrión de ausencia presente y las vueltas que da la vida hasta el ahora al interpretar un tema suyo, cuyo título es prueba de la polinización silenciosa de los versos y palabras de Aleixandre: Giralunas. Una palabra que tal vez él creía suya, pero que a su vez sabía que revoloteaba en su cabeza tras haberla escuchado o leído quién sabe dónde, hasta que la convirtió en canción. Y dijo que al rastrearla se la topó en ese poema famoso de Aleixandre Se querían, en cuya segunda estrofa dice:
“Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso…”.
Pero Aute siguió escarbando en su memoria y descubrió que Federico García Lorca también la había usado en Apunte para una oda:
“Yo te he visto cortar el limón de la tarde
para teñir tus manos dormidas de amarillo,
y en momentos de dulce música de mi vida
te he visto en los rincones enlutada y pequeña,
pero lejana siempre, vieja y recién nacida.
Inmensa giraluna de fósforo y de plata,
pero lejana siempre, tendida, inaccesible
a la flauta que anhela clavar tu carne oscura”.
Y tras revolotear, ese Giralunas terminó en las letras y acordes de Aute que con su voz y guitarra cantaba:
“Hay quien sueña con los ríos / que conduzcan a EL Dorado / hay quien sueña con las fuentes / de la eterna juventud / Hay quien sueña con el oro / del becerro idolatrado / y quien sueña con la alquimia / que haga del vicio virtud. // Pero yo no pretendo / fortalezas ni fortuna, / solo un sueño soñaría… / entre un mar de girasoles / buscaría un Giraluna / que velara y desvelara / cada noche la otra cara / de la luna… / gira, gira, Giraluna / gira, gira, gira, luna / gira, gira y mírame…”
Como si todos pidieran que la Luna se girara a mirar esa casa de Velintonia amenazada de olvido. Como si fuera la última vez.

TOMADO DE: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/14/actualidad/1402736778_225375.html

viernes, 13 de junio de 2014








Bailadora de tambor. Foto: Arturo Álvarez D´ Armas. Ocumare del Tuy, años 70.


CACHEO: Gentilicio de origen africano en Ocumare del Tuy (Siglo XVIII)
Por: Arturo Álvarez D´ Armas*
Los navegantes portugueses fueron los primeros europeos en bordear la costa africana buscando una vía más corta para llegar a la India y China. Dionis Dias alcanzó el río Senegal y Cabo Verde, igualmente lo hace Nuño Tristao al fondear el río Grande en la actual República de Guinea Bissau en 1445. Por aquella época se conocía toda la región de Guinea ubicada al sur del Cabo Bojador como Genahoa, territorio de Senegal visitado por los lusitanos en el siglo XV.
Procedentes de la Guinea portuguesa son trasladados al “Nuevo Mundo”, nativos de la “etnia” Cacheo. Esta palabra se deriva de Cacheu, río y punto de embarque de negros trasladados forzadamente a lo que hoy es territorio venezolano a partir del siglo XVI. La ciudad portuaria de Cacheu es fundada en 1588. Los portugueses crean el 3 de febrero de 1675 la Compañía de Cacheo. La misma se encargaría de introducir esclavos en América durante seis años entre el 7 de junio de 1696 y el 7 de marzo de 1703.
Los primeros asientos y factorías en las costas de África occidental donde se almacenaban los esclavos para ser vendidos en América, eran controlados por los portugueses. Lo más seguro es que esos cautivos provenían de regiones lejanas a la desembocadura del río Cacheu, sitio de salida de las naos negreras. El Padre Alonso de Sandoval escribe que en el Puerto de Cacheo eran embarcados hombres, mujeres y niños de las etnias banunes, branes, biafaras, balantes,  nalúes, zapes y cocolíes entre otros.
La trata significó  la destrucción de culturas ancestrales al sur del Sahara y la llegada masiva de más de cincuenta millones de africanos de diferentes tribus para trabajar bajo el sistema esclavista de producción.
Don Nicolás de Ovando, Gobernador de la Española, obtuvo la primera concesión para introducir negros en las tierras “descubiertas” por Colón. En el año 1518 se regulariza el tráfico de esclavos. Mediante un Memorial del 18 de febrero de 1518, los Padres Gerónimos informan a las autoridades metropolitanas que se pueden traer negros bozales de Cabo Verde y Guinea. Dos años después, el 19 de mayo de 1520, el Padre Bartolomé de Las Casas solicita la entrada de esclavizados desde el propio continente. Esto es para salvaguardar a la población indígena. Su Majestad Carlos V, autoriza el envío de cuatro mil negros a las Antillas por mercaderes genoveses. Con el Almirante Colón en sus distintos viajes vinieron algunos africanos entre ellos esta Pietro Alonso. El africanista Jesús Guanche dice: “El desarrollo del comercio de esclavos estuvo impulsado por la cambiante situación en América que iniciaba la demanda de fuerza de trabajo para fomentar la economía de plantaciones y extracción de minerales.
A Gerónimo de Ortal se le otorga el primer permiso del cual se tenga noticia en la Provincia de Venezuela para llevar cien negros a la costa de Paria. Los primeros esclavos arribaron a la ciudad de Coro, alrededor de 1550 procedentes de las islas del Caribe, para trabajar en las minas de Buria, cerca de Barquisimeto; fueron los mismos que se alzaron en 1552, capitaneados por el puertorriqueño Miguel y su esposa Guiomar.
A la Sabana de Ocumare llamada hoy día Ocumare del Tuy (estado Miranda), llegaron a la fuerza hombres y mujeres de ébano para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar, añil y oficios domésticos como Pedro Cacheo, Francisco Cacheo, María Cacheo, Francisca Cacheo, Josefina Cacheo, Dionisia Cacheo, María Eugenia Cacheo y María Lucía Cacheo.
Por información del investigador José Obswaldo Pérez (2006) encontramos que en los testamentos de Don Juan de Ascanio (1704), que en su posesión de Las Cañadas (actual Municipio Ortiz del estado Guárico) tenía un esclavo llamado Juan de 40 años y de nación Cacheo, quién cumplía funciones de mandador.
En el año 1671 vivía en la Obra Pía de Chuao (estado Aragua) Cristóbal Cacheo.
Los cacheo junto a los yoruba, carabalí, luango, congo, mina, arará, mandinga y angola pasaron a formar parte de nuestra afrovenezolanidad.
Fuentes consultadas:
ÁLVAREZ D´ ARMAS, Arturo. “Africanismos en los Valles del Tuy”. En: El Pregonero del Tuy. Ocumare del Tuy: Nº 4, 4 de agosto de 1993.  Pp. 20-21.
ÁLVAREZ D´ ARMAS, Arturo. Apuntes de la historia de África; Desde la antigüedad hasta la trata negrera. Manuscrito.
ÁLVAREZ D´ ARMAS, Arturo. “La palabra Guinea / Guineo”. En: A Plena Voz. Caracas: Nº 33, julio de 2007. Pp. 15-16.
Archivo Arquidiocesano de Caracas. Libro Parroquial Matrícula Ocumare. 1758.
Archivo Parroquial Ocumare del Tuy. Libro Primero de Bautismos, matrimonios y Entierros, 1700-1701.
BRITO FIGUEROA, Federico. El problema tierra y esclavos en la historia de Venezuela. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, 1996. 431 p.
GUANCHE, Jesús. Procesos etnoculturales de Cuba. Prólogo, Argeliers León. Ciudad de La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1983. 503 p.
MANÉ, Mamadou. “Algumas observaçoes sobre a presença portuguesa na Senegambia até ao séc. XVII”. En: Revista ICALP. Vol. 18, Dezembro de 1989. Pp. 117-125.
PÉREZ, José Obswaldo. Cacheo. Información personal. San juan de los Morros: 23 de agosto de 2006.
SANDOVAL, Alonso De. De Instauranda Aethiopum Salute. Bogotá: Presidencia de la República, 1956.
*Bibliotecario,  editor, fotógrafo, poeta e investigador de las culturas afroamericanas. Este trabajo forma parte de una investigación denominada “Los gentilicios de origen africano en Ocumare del Tuy en el siglo XVIII.

jueves, 12 de junio de 2014


 


                               EN LA IMÁGEN EL HOSPITAL RAFAEL ZAMORA ARÉVALO
 
 
LA MUERTE DEL DR. RAFAEL ZAMORA ARÉVALO
Por: FELIPE HERNÁNDEZ G.
Cronista Oficial del Municipio Leonardo Infante/ UNESR
felipehernandez457@yahoo.com
El 15 de junio de 1940 falleció en Caracas el Dr. Rafael Zamora Arévalo, ilustre médico nacido en Valle de la Pascua el año 1872, de la unión de don Tomás Zamora y doña Eugenia Arévalo de Zamora, fue casado con doña Matilde Pérez, y padre de los ciudadanos: Dr. Rafael Zamora Pérez, casado con Maritza Brandt; don Alfredo Zamora Pérez, casado con Josefina Calcaño, y Eugenia Zamora Pérez, casada con Germán Hernández. A su muerte tenía 74 años de edad.
Este reconocido médico cirujano ejerció su profesión durante muchos años en su natal de Valle de la Pascua; destacándose por su clara conciencia hipocrática, su abnegación y ética. Como ciudadano fue contrario a las viejas rémoras decimonónicas, y luchó por erradicar los vestigios de viejos cacicazgos y caudillismos que aun persistían en la región.
Era hombre sencillo, capaz y austero, y en el ejercicio profesional se trazó normas en beneficio de las clases menos favorecidas por las que velaba con solicitud y reclamaba a menudo, cuando los pacientes eran tardos en seguir sus indicaciones. Tenía el concepto de que la profesión médica encierra imperiosos deberes y sacrificios de parte de quienes la practican, que no pueden ser quebrantados por razones individuales o políticas. De ahí su firme convicción de servir con sensibilidad, seguro de la confianza colectiva en su idoneidad y gran corazón.
El año 1918, en pleno auge de la mortal gripe española, se trasladó a Caracas, donde en breve tiempo se acreditó como médico capaz y humanitario, debido a su experticia y valentía para enfrentarse a la terrible epidemia, en cuya generosa campaña aportaba su ciencia y su ayuda monetaria a quienes la requerían. Su ausencia en Valle de la Pascua, donde llevó a cabo una labor inapreciable de benevolencia, dignidad, civismo y cultura, fue muy sentida dada su integridad y como celoso defensor de su destino. Era tal la vinculación del Dr. Zamora con su pueblo, que todavía, después de muchos años se le consultaba por telégrafo, casos de enfermedades, y sus dictámenes eran acogidos como infalibles.
Después de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, desempeñó en dos oportunidades la presidencia del estado Guárico, donde realizó una notable labor sanitaria, especialmente en el ramo hospitalario. Fundó el hospital Guárico, en San Juan de los Morros, y el Guasco, en Valle de la Pascua. No era el viejo médico apegado a sus antiguos conocimientos; fue un profesional preocupado por la suerte de sus enfermos; que leía, investigaba y actuaba de acuerdo con la evolución científica de la medicina.
A su muerte, el 15 de junio del año 1940, se desempeñaba como presidente (gobernador del Guárico) y se le rindieron honras fúnebres presididas por el Ejecutivo Nacional, Regional y Municipal. En lo que respecta al ejecutivo municipal, ese día (15 de junio), el Concejo Municipal del Distrito Infante realizó una sesión extraordinaria, que copiada a la letra dice:
Se abrió la sesión bajo la presidencia de Arturo Tovar y con asistencia de los concejales Román Castro, Rigoberto Santaella, Jesús Bolívar-Bolívar, Juan Manuel Barrios, Dr. Ángel Vicente Ochoa y Alejandro Campagna. El Presidente manifestó al Cuerpo que con motivo de la muerte del ciudadano Dr. Rafael Zamora Arévalo, Presidente del Estado Guárico e hijo dilecto de esta tierra; resolvió convocarlos para resolver lo conducente sobre el Duelo Público que dictaría esta Municipalidad; al efecto, unánimemente se acordó, hacer un acuerdo sobre la irreparable pérdida de uno de los hijos más representativos de este pueblo; decretando duelo público por cinco días en todo el territorio del Distrito, y presentar por medio de una nota oficial, el pésame a los familiares del extinto, adjuntándoles copia del acuerdo del mismo acuerdo. En el mismo instante se procedió a la redacción del citado acuerdo, habiendo sido firmado por los miembros presentes. Y no habiendo más que tratar se levantó la sesión. El presidente: Arturo Tovar // El secretario: Manuel López Marrero.
Posteriormente, quince días después, en sesión ordinaria del 30 de junio de 1940, el Concejo Municipal del Distrito Infante, bajo la presidencia de Arturo Tovar y con asistencia de los concejales Román Castro, Rigoberto Santaella, Jesús Bolívar-Bolívar, y del Administrador de Rentas Municipales… el secretario dio lectura a los números de la cuenta para su aprobación, a saber:
1.- Telegrama de la Secretaría General del Estado y del Presidente de la Asamblea Legislativa, participando instalación de dicha Cámara para el nombramiento del nuevo Presidente del Estado Guárico. 2.- Sendos acuerdos dictados por los demás concejos municipales del estado Guárico, con motivo del fallecimiento del Presidente del Estado, Dr. Rafael Zamora Arévalo. Y 3.- Comunicación del ciudadano Tomás Sarmiento de Caracas, insinuando a esta Cámara la idea de representar en un busto al extinto Dr. Rafael Zamora Arévalo. La Cámara acogió complacidamente esta sugerencia y acordó contestarle que estudiaría la manera más conveniente a la realización de tal propósito. El presidente: Arturo Tovar // El secretario: Manuel López Marrero.
Para ocupar el cargo de Presidente del Estado Guárico dejado a su muerte por el Dr. Rafael Zamora Arévalo, los concejos municipales y la Asamblea Legislativa guariqueña designaron al ciudadano Pedro Rodríguez Berroeta, como Presidente de la entidad. En Valle de la Pascua, el Dr. Rafael Zamora Arévalo es recordado por ser el epónimo del Hospital General de la ciudad, inaugurado por el Presidente de la República, Dr. Rafael Caldera, el 17 de noviembre de 1973.

Valle de la Pascua, 12 de junio de 2014.