LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

martes, 6 de diciembre de 2016

Feltrinelli, bombas de papel

Ejemplar biografía del poderoso editor italiano Giangiacomo Feltrinelli, de la mano de su hijo Carlo
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Carlo Feltrinelli, autor de «Senior Service», biografía sobre su padre, Giangiacomo Feltrinelli
Carlo Feltrinelli, autor de «Senior Service», biografía sobre su padre, Giangiacomo Feltrinelli - Jaime García
El 29 de enero de 1970, Giangiacomo Feltrinelli le escribía una carta a su hijo Carlo para felicitarle por su cumpleaños. «Espero que mami te haya organizado una bonita fiesta. Siento mucho, me entristece no poder estar ahí». Desde el exilio, el editor le cuenta a su hijo de ocho años por qué hace tanto tiempo que juega al escondite y no puede estar con Inge, su mujer, y su hijo. Le relata que el mundo, al igual que Italia, está dividido en dos clases de personas: «Y como tu padre está del lado de los obreros, aunque tenga dinero, y, además, con ese dinero imprime y publica libros que defienden la causa de los obreros, los patronos, los ricos, han organizado una violenta campaña contra él».
El niño de ocho años que recibe la carta es Carlo Feltrinelli, el autor de esta ejemplar biografía, a la que dedicó siete años de investigación. El libro, publicado en Tusquets en 1999 y recuperado ahora por Anagrama, se lee a la vez como una crónica política de los años sesenta, y como un «thriller»en el que no faltan tramas de espionaje, secretos, cartas que no llegan a su destinatario y muchas bombas, pero sobre todo en forma de papel: libros.

Sin concesiones

Nacido en Milan, en 1926, en el seno de una de las familias más poderosas de Italia, Giangiacomo Feltrinelli estuvo vinculado desde 1944 al Partido Comunista italiano (PCI). En su primera juventud creó una notable Biblioteca de Estudios Marxistas y se sirvió de esa red de contactos para la fundación de la editorial que sigue llevando su nombre, convertida hoy en uno de los imperios editoriales más poderosos de su país, presidido por su hijo Carlo. En el subtítulo de «Senior service» se lee «Biografía de un editor» y es ésta la mejor definición de Feltrinelli. Porque «¿qué es ser editor? ¿Puede un editor cambiar el mundo?», se pregunta. En sus orígenes, 1955, la editorial Feltrinelli se impuso casi como una necesidad: había que sacar a Italia del provincialismo cultural. Su catálogo no solo resume la historia de la literatura y del pensamiento de aquellos años sino sobre todo, la visión del grandísimo editor que fue Feltrinelli, que incorporó a autores como Henry MillerKaren Blixen o Borges. Mención aparte merece «El doctor Zhivago» de Pasternak, cuya publicación fue un camino lleno de presiones de la URSS, de amenazas. Cuando se publicó en noviembre de 1957, con una tirada inicial de 12.000 ejemplares, se convirtió en un éxito impresionante. La de Pasternak y Feltrinelli es la historia de una amistad por carta; no llegaron a conocerse pero, a la muerte del escritor, Feltrinelli dijo que tenía la sensación de haber perdido a su mejor amigo.
Narrado sin concesiones ni sentimentalismos, «Senior Service» tiene varias lecturas; es un valioso homenaje -no exento de claroscuros- al papel del editor y al padre admirado pero ausente. A la vez, es un recordatorio del peligro que entraña cualquier fanatismo: «Morir por las ideas es la más radical de las fábulas», dice Carlo Feltrinelli. Porque la de su padre es una historia de final trágico. Con el tiempo, sus posiciones políticas fueron radicalizándose y murió el 14 de marzo de 1972 cerca de Milán, cuando le explotó una bomba que estaba colocando. Tardaron en identificarlo. ¿Quién podía ser aquel terrorista sin nombre? En su furgoneta encontraron un billetero y, dentro, una foto del primer plano de un niño rubio de diez años, Carlo. Al lado, un paquete de cigarrillos de la marca Senior Service, los que fumaba.

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