LA RAZÓN DE UN NUEVO BLOG DE GESTIÓN CULTURAL

Ante la avalancha de información cultural noticiosa que recibimos diariamente gracias a la colaboración que me proporciona Arturo Álvarez D'Armas, poeta, fotógrafo y promotor cultural venezolano, así como otros valiosos amigos colaboradores, hemos decidido abrir un nuevo blog de promoción y gestión cultural. Sean bienvenidos todos los amigos interesados en promover la cultura y el arte en general. Pueden enviarnos sus colaboraciones, las cuales subiremos a este blog como entradas tan pronto como las recibamos. Quienes deseen colaborar pueden dirigirnos sus trabajos a nuestro correo personal: renedayre@gmail.com René Dayre Abella. Autor y promotor cultural.

miércoles, 11 de enero de 2017

Kandinski, Malévich y Mondrian juntos en Düsseldorf

IT DANSA - JOVE COMPANYA DE L'INSTITUT DEL TEATRE
Clásicos AIEnRUTa
8 abril, 2014
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Juan Carlos Tellechea
Periodista y crítico. Nacionalidad: Uruguayo. Lugar de residencia: Berlín. El señor Tellechea se formó en la Universidad de la República Oriental del Uruguay y en la Escuela Latinoamericana de Periodismo. Reside en Alemania desde 1980 (primero en Bonn, y desde 1999 en Berlín) donde colabora con numerosos medios de comunicación de Europa, Estados Unidos e Iberoamérica. Ver más información

Düsseldorf, a orillas del Rin, realiza en estos meses (del 5 de abril al 15 de agosto) la tercera edición de la Quadriennale, el espectacular festival de arte que cada cuatro años concentra las actividades de sus principales museos y colecciones. La capital del estado federado más populoso de Alemania, con casi 20 millones de habitantes, procura darse de esta forma gran impulso internacional.
“Más allá del mañana” es el lema de la Quadriennale este año, y una de sus más interesantes muestras tiene lugar en la Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen (Colección de Arte de Renania del Norte-Westfalia), titulada “Kandinski, Malévich y Mondrian – la infinitud del abismo blanco”.
La exhibición reúne obras cedidas por el Museo de Arte Moderno y el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York, el Centro Georges Pompidou de París, el Stedelijk Museum de Amsterdam, el Museo Ludwig de Colonia, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, la Galería Estatal Tretiakov de Moscú, el Museo Estatal de Historia de San Petersburgo con el Museo de la Vanguardia de Leningrado, el Museo de Bellas Artes de Ekaterimburgo, el Museo de Arte de Basilea y el Museo de Arte Moderno de Estocolmo, entre otras prestigiosas instituciones.
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Precursores
Vasili Kandinski (Moscú, 1866 – Neuilly-sur-Seine, 1944), Kazimir Malévich (Kiev, 1878 – Leningrado, 1935) y Piet Mondrian (Amersfoort, 1872 – Nueva York, 1944), desde sus diferentes biografías, puntos de partida y evoluciones son los tres máximos representantes inaugurales de la abstracción, cuyo legado, en una época signada por el optimismo hacia el progreso, habría de marcar indeleblemente el arte moderno.
“Ante nosotros se extiende el abismo blanco. Ante nosotros se extiende la infinitud”, formulaba Malévich, creador del suprematismo, uno de los movimientos de la vanguardia rusa del siglo XX, en una definición (1919) metafórica contenida en su largo ensayo teórico “Sobre el nuevo sistema de Arte” que habría de indicarle la senda a recorrer por su creación artística.
También Kandinski, precursor de la abstracción, teórico del arte, con quien comienza la abstracción lírica y para quien el color blanco “es un silencio que no está muerto, sino lleno de posibilidades” (1911), se consideraba precursor de un nuevo orden social, en el que los artistas desempeñarían un papel destacado.
Mondrian en cambio, fundador del neoplasticismo (junto con Theo van Doesburg) que habría de evolucionar a su vez desde el naturalismo y el simbolismo hasta la abstracción, se manifestaba crítico frente a la utopía, pero sus composiciones pictóricas (con colores rojo, amarillo, azul, así como negro, gris y blanco) permiten leer, sin embargo, una anticipación concreta hacia un nuevo proyecto social, hacia un mejor y más estético orden del mundo.
Esoterismo
Kandinsky, al igual que Mondrian, estaba interesado también en la teosofía (según la doctrina del filósofo, erudito, educador, escritor, dramaturgo, pensador social y ocultista austríaco Rudolf Steiner, 1861-1925, fundador de la antroposofía, educación Waldorf, agricultura biodinámica, medicina antroposófica y la nueva forma artística de la euritmia), entendida como la verdad fundamental que subyace detrás de doctrinas y rituales en todas las religiones del mundo. Esta creencia en una realidad esencial oculta tras las apariencias, proporciona una obvia racionalidad al arte abstracto.
Malévich, en cambio, menos influído por las doctrinas teosóficas y más por la mística rusa, trasunta en su obra el análisis de los contextos espirituales. Para él, la renovación del mundo tenía por objetivo la superación de lo figurativo en el arte. El legendario lanzamiento de esta propuesta radical tuvo lugar en “0,10: Última Exposición Futurista” (Petrogrado, 1915) en la que Malévich cuelga 39 obras abstractas, presentándolas como nuevo realismo pictórico, entre ellas el famoso “Cuadrado Negro” sobre fondo blanco (que corporiza todo y al mismo tiempo nada, entendido como metáfora de la infinitud, el espacio sin límites, color que representa al mismo tiempo todo el espectro) que supone un giro fundamental en su evolución y en la de toda la pintura moderna.
Nueva era
Mondrian ve en el neoplasticismo una tarea catártica, el arte de una nueva era, promovida en aquellos días por el espíritu dominante de la época; esto es, una conciencia específica del tiempo, cuya futura evolución anticipa la vanguardia en el arte. Lo característico para el porvenir es, según el pintor neerlandés, alcanzar un estado de armonía, en el que lo anticipado en la obra sea trasladado concretamente al mundo real de los hechos.
Kandinski publica en 1912 “De lo Espiritual en el Arte”, obra en la que critica a las instituciones académicas tradicionalistas y la idea del arte en general, en la que describe la fundación teórica del movimiento abstracto, habla de una nueva época de espiritualidad, así como de la contribución de la pintura a ella. El arte nuevo, afirma, debe basarse en un lenguaje del color; da las pautas sobre las propiedades emocionales de cada color y de cada tonalidad.
Pero, a diferencia de las teorías sobre el color más antiguas (como la del poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe, 1749-1832, miembro de la masonería desde 1780, quien dejó también una profunda e incalculable huella en la cultura, el arte, la ciencia, el pensamiento y la filosofía posteriores), Kandinski no se interesa por el espectro, sino solamente por la respuesta del espíritu. Ve las vibraciones de artistas y espectadores no como una expresión del estado del alma, sino como la manifestación de un mundo espiritual vibrante, oscilante y agitado que atraviesa el macro y el microcosmos.
Joaquín Torres García
En 1930 Kandinski y Mondrian integrarían junto con el arquitecto alemán Walter Gropius (fundador del movimiento Bauhaus y junto con Ludwig Mies van der Rohe y Le Corbusier cofundador de la arquitectura moderna), Willi Baumeister, el escultor español Julio González, Fernand Léger, Luigi Russolo, Antoine Pevsner, Georges Vantongerloo, Hans Arp, Kurt Schwitters, Le Corbusier, entre otros, el grupo “Cercle et carré” fundado en 1929 en París por el pintor uruguayo Joaquín Torres García (junto con José Martí, César Sandino, Gabriela Mistral y Fernando Pessoa, entre otros, una de las personalidades latinoamericanas más influídas por la teosofía, según las enseñanzas de la rusa Helena Blavatsky, 1831-1891, cofundadora de la Sociedad Teosófica de Nueva York en 1875) y el dibujante, poeta y crítico de arte belga Michel Seuphor.
colaboradores  Kandinski, Malévich y Mondrian juntos en Düsseldorf
Trascendencia
Sin importar cuán cercanos o alejados estaban entre si, artistas tan diferentes como Kandinski, Malévich y Mondrian veían ya el comienzo de una nueva época. Les unía no solo el potencial utópico de su creación artística, sino el compromiso en la amplia difusión de sus teorías y de la práctica. Kandinski y Malévich enseñaban en diferentes academias y, como profesores invitados, en diversas instituciones europeas.
Mondrian propagaba sus planteamientos teóricos en De Stijl (El Estilo), la revista (1917-1926) del movimiento homónimo que había fundado (1917) con van Doesburg, en torno a la cual se constituyó un grupo de artistas que recibieron influencia directa de la “revolución cubista”, entre los que figuraba como el pintor más importante. En 1931 Mondrian se uniría también al grupo parisino Abstraction-Création (creado por el belga Vantongerloo). Su teoría trascendió la pintura, influyendo asimismo en otras expresiones estéticas: diseño (la casa Hermès vendía una serie de bolsos y equipajes de la estilista Lola Prusac, 1895-1985, en rojo, amarillo y azul), decoración, arquitectura y escultura.
Como artistas, teóricos y maestros Kandinski, Malévich y Mondrian dejaron un precioso legado artístico de inestimable valor, cuyo potencial utópico y carácter visionario sigue teniendo absoluta vigencia todavía hoy, un siglo después de haber sido desarrollado.
Página de internet TOMADO DE: http://www.danzaballet.com/kandinski-malevich-y-mondrian-juntos-en-dusseldorf/

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